AGN Manuelita

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Text of AGN Manuelita

  • 2PRESIDENTE DE LA NACIONDR. CARLOS S. MENEM

    MINISTRO DEL INTERIORDR. CARLOS CORACH

    SUBSECRETARIO DE COORDINACIONCONTADOR GUILLERMO O. RODRIGUEZ

    INTERVENTOR DELARCHIVO GENERAL DE LA NACION

    SR. MIGUEL UNAMUNO

  • 3Coleccin Edicin de Fuentes

    MANUELITA ROSAS Y ANTONINO REYESEl olvidado epistolario (1889-1897)

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  • 5MANUELITA ROSAS Y ANTONINO REYESEl olvidado epistolario(1889-1897)

    Esta edicin ha sido posible merced a la FundacinRestauro.

    ARCHIVO GENERAL DE LA NACION1998

  • 6Ilustracin de tapa:La oracin de Manuelita de Lonie Matthis,perteneciente a la coleccin particular delDr. Ignacio Gutirrez Zaldvar.

    1998 by Archivo General de la NacinLeandro N. Alem 246 - Buenos Aires - Argentina

    Hecho el depsito que marca la ley 11.723Printed in Argentina / Impreso en Argentina

    I.S.B.N.: 987-9206-08-8

  • 7La obra que en esta oportunidad presentamos a los investiga-dores, consiste en la edicin del epistolario entre Manuela Rosas yAntonino Reyes existente en Montevideo, volviendo a las edicionesde fuentes que no se realizaban en nuestro Archivo desde principiosde la dcada del 80, cuando se publicaron varios documentos refe-ridos a las Islas Malvinas.

    El libro que el lector tiene en sus manos contiene 63 cartas, 59dirigidas por Manuelita a Reyes, una por Reyes a Manuelita, una deAgustina Rosas de Mansilla a Antonino Reyes, y dos ms deManuelita, una escrita a Rosario T. de Rodrguez y otra a RosarioReyes de Tezanos. Estas cartas fueron transcriptas ntegramente.

    Por ltimo tengo una deuda de gratitud con varias personasque colaboraron para que esta obra fuera posible:

    Con el historiador uruguayo Enrique Mena Segarra, autor tam-bin del prlogo, habida cuenta que por su intermedio, pudimosacceder a las copias de la correspondencia, merced a la generosadisposicin del Director del Museo Histrico Nacional de Montevi-deo, Don Angel Ayestarn. Esta edicin se suma a los trabajos pre-vios realizados en conjunto con el Uruguay, que se iniciaron con elcatlogo del Archivo de Andres Lamas, y significa un paso ms en laintegracin cultural rioplatense.

    Con la Fundacin Restauro, la cual ha posibilitado la impre-sin de este libro.

    Y con el Dr. Ignacio Gutirrez Zaldvar por habernos permitidogenerosamente reproducir en la cubierta, el leo titulado La ora-cin de Manuelita, de la pintora francesa Lonie Matthis, cuadroque integra su coleccin particular.

    Miguel UnamunoInterventor del Archivo General de la Nacin

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  • 9Algunas palabras sobre esta obra

    Entre las tendencias historiogrficas de nuestro tiempo surgencon una gran vitalidad, aquellas preocupadas por los estudios bio-grficos y por las investigaciones en torno a una gran variedad detemas que podran inscribirse en el mbito de lo privado. En estostrabajos el individuo asume una nueva dimensin. Ellos consigueninvadir dominios que tradicionalmente haban sido consideradoscomo secretos o reservados. Individuo y comunidad mantienen rela-ciones fluctuantes y permeables. En este reino de lo domstico, lafigura femenina adquiere singular relieve. Ms an cuando su actua-cin tambin ha transcendido a la esfera de lo pblico.

    En esta inteligencia, el Archivo General de la Nacin decidipublicar el epistolario entre Manuela Rosas y Antonino Reyes con-servado en Montevideo, retomando las ediciones de fuentes duran-te tanto tiempo postergadas. Dos de estas cartas ya haban sidoeditadas por Antonio Dellepiane en su obra Rosas y son las fecha-das el 18 de julio de 1890 y el 3 de junio de 1891. Si bien en laactualidad este tipo de auxiliares descriptivos no son muy frecuen-tes; en este caso particular puede resultar valioso dado que graciasa la edicin, los investigadores argentinos podrn acceder con ma-yor facilidad a unos documentos que se encuentran depositadosfuera del pas.

    En la presente correspondencia, lo cotidiano tiene un lugardestacado, y se revela una Manuelita notablemente diferente a laprincesa de las pampas anfitriona de Palermo. Ya envejecida yalejada de la escena poltica en el prolongado exilio ingls, otrosasuntos ocupaban su atencin, en especial la direccin de la casa yel cuidado del patrimonio, tareas que se vio obligada a asumir antela falta del padre y la enfermedad del marido. La administracin dela fortuna, el recibo y la distribucin de la renta, la contabilidadfamiliar, el pago de las cuentas, los trmites bancarios y los recla-mos por la confiscacin de la herencia, fueron algunos de los asun-tos que la absorbieron. En el tratamiento de la economa hogarea,debi enfrentar los problemas derivados de las bruscas oscilacionesdel oro provocadas por la crisis financiera del 90. Por lo dems, elpasado no se haba diluido totalmente de sus escritos. Manuelasenta la responsabilidad de reivindicar la figura paterna, refutar los

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    juicios adversos que se publicaban en los diarios y revistas de lapoca y rectificar la visin de los hechos histricos. Era necesariocambiar el captulo que se le haba dedicado al Gobierno de Rosasen la historia oficial, escrita por los hombres del 80 y en especialpor Vicente Fidel Lpez, para cimentar un Estado Nacional reciente-mente fundado. Y en ese giro que ella pretendi darle a los aconte-cimientos, procur minimizar su propia participacin en la historiaargentina. As se lo asegur a Reyes a partir de una controversia entorno a Oribe

    Tampoco es cierto que yo tomase parte alguna oficialmentede asuntos pblicos o polticos durante la Administracin de milamentado padre, cuando creo, que hice cuanto me fue dado paradesempearme en los actos privados y sociales con la dignidad quecorresponda a nuestra posicin.

    Al interlocutor lo ligaba una estrecha amistad, que lo convirtien su confidente preferido - ella misma lo llamaba mi secretarioprivado y confidencial - y que fue capaz de sobrevivir al dilatadoexilio. Fue por su intermedio que comenz a escribirle a Saldas -calificado en sus escritos como Angel protector -, remitindolevaliosos materiales para su Historia de la Confederacin Argentina,obra pionera del naciente revisionismo histrico. Poco despus y yaen Londres, le entregar el archivo completo de su padre, que poste-riormente fue transferido a nuestro repositorio. Su ltima contribu-cin al patrimonio cultural de los argentinos, fue la donacin delsable que el general Jos de San Martn le haba legado a Rosas ensu testamento, aspecto que desarrolla pormenorizadamente en sucarta del 18 de febrero de 1897.

    En esta edicin los documentos fueron transcriptos textual-mente, vale decir sin introducir modificaciones ni en el estilo y ni enlas puntuaciones, por cuanto como sealara Ral MonteroBustamante, en ellos Abundan los giros elegantes e ingeniosos, lasbellas frases, y estn llenas de elevados pensamientos...esta originalmujer escribe con encantadora gracia y, a veces, con rara elegan-cia. No obstante el lector debe tener en cuenta que en ocasiones,el copista Reyes Thvenet corrigi los textos. A fin de agilizar yhacer ms comprensible la lectura, se decidi modernizar la ortogra-fa. En el caso de los apellidos se conserv la forma de escritura deloriginal, acompaada de la expresin sic.

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    Trabajaron en las transcripciones Cristina Spina y Juan CruzJaime, en la revisin de las pruebas Alejandro Gargiulo y Pablo M.Prez y en el programa de autoedicin Martn Boris, bajo mi direc-cin.

    Graciela Swiderski

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    PROLOGO

    CARTAS DE MANUELITA A ANTONINO REYES (1889-1897)

    El cuerpo principal de la correspondencia reproducida eneste volumen obra en los tomos 1799 y 1854 de la coleccin demanuscritos perteneciente al Museo Histrico Nacional de Montevi-deo, a raz de la donacin efectuada en el ao 1969 por su propieta-rio Alberto Reyes Thvenet, nieto de Antonino Reyes.

    Fue el agrimensor Reyes Thvenet (nacido en Montevideo el8 de abril 1891 y fallecido en la misma ciudad el 18 de enero de1981) un distinguido cientfico y docente de prolongada actuacin,autor de diversas obras de cosmografa y pedagoga. Incursiontambin en el terreno histrico, con sus folletos "El generalato deArtigas" (1951) y "Misiones diplomticas sobre lmites" (1955 y1959). Fue miembro del Instituto Histrico y Geogrfico del Uru-guay.

    Su abuelo, Antonino Reyes, haba nacido en Buenos Airesen 1813. Ingresado en la administracin pblica a temprana edad,acompa a Juan Manuel de Rosas en la campaa del Desiertocomo funcionario civil, si bien en 1835 Rosas lo nombr capitn demilicias de caballera. Desde el siguiente ao hasta la cada delGobernador en 1852, estuvo incorporado a su Secretara y revisten la Plana Mayor de Edecanes. A partir de 1840 fue Jefe de laSecretara y Despacho en el Cuartel General de Santos Lugares, conamplias facultades: "representa a la persona misma de S.E. en suausencia, en cuya virtud las rdenes que comunicase por disposi-cin de S.E. deben ser tan respetadas y cumplidas como si S.E. lasdiera en persona o bajo su firma"

    Integrante del crculo ntimo del Restaurador y depositariode su mayor confianza, ejecut las duras rdenes propias de la po-ca con espritu que durante su juicio le vali de numerosos testigosque depusieron en su favor la calificacin de "hombre de bien, hu-manitario y servicial", "bueno y compasivo".

    La vspera de Caseros acompa a Rosas en la ltima revis-ta a su ejrcito; en la batalla combati con ardimiento.

    Envuelto en la cada del rgimen rosista, las agitadas cir-cunstancias posteriores influyeron en su destino personal: dado debaja por el vencedor de su grado de sargento mayor de milicias elmismo da 3 de febrero, el 1 de agosto el propio Urquiza lo ascen-di a teniente coronel de caballera de lnea, designndolo Oficial

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    Mayor del Ministerio de Guerra y Marina de la Confederacin. Larevolucin portea del 11 de setiembre de 1852 caus su exilio enMontevideo, de donde regres par