baigorri enseñando sociologia a profanos

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ENSEANDO

SOCIOLOGAA PROFANOS

ENSEANDO

SOCIOLOGAA PROFANOS(Un proyecto docente)

Artemio Baigorri

2007

Edita: Lulu Press (www.lulu.com) ISBN: 978-1-84753-079-0 Artemio Baigorri, 2001, 2003, 2007 Portada: Fotografa de Johan Martensson (http://www.sxc.hu/profile/djuse)

IndicePresentacin 7 Introduccin 9 Primera Parte: Principios y presupuestos 19 Presupuestos sociolgicos 22 El contexto institucional 22 Las demandas sociales 42 Fundamentos y criterios pedaggicos 53 El proceso de aprendizaje 53 La metodologa didctica en una Universidad que se introduce en la Sociedad telemtica 67 Fundamentos disciplinarios 110 Problemas especficos que plantea la docencia de la Sociologa. Implicaciones tericas, o ms all 114

Segunda Parte: Programa Docente 159 Aspectos curriculares 165 Objetivos 169 Objetivos interdisciplinarios 169 Objetivos propios de la materia 171 Temario justificado 174 Los principios 176 La casustica 179 Temario: justificacin y objetivos especficos de los temas 188 Metodologa docente aplicada 210 Dinmica de la docencia y herramientas 212 Planificacin temporal del trabajo 267 Bibliografa 271

PresentacinEste libro tiene su origen en lo que en la legislacin espaola sobre acceso a los cuerpos docentes universitarios, como profesores titulares (funcionarios) se denomina Proyecto Docente. Tericamente, a travs de este documento los tribunales que juzgan a los aspirantes a un puesto como profesor funcionario deban evaluar la preparacin del candidato para ejercer la docencia, sus habilidades para la investigacin, su conocimiento tanto de las tcnicas docentes como de la propia materia a impartir... Pero, paradjicamente, la legislacin no ha determinado nunca ni los criterios ni la forma que deba tener el Proyecto Docente, ni siquiera se ha venido estableciendo un cierto derecho consuetudinario al respecto. Por lo que en las distintas Areas de Conocimiento se han venido forjando tradiciones distintas al respecto. La primera consecuencia de dicha indefinicin ha sido el amplio margen de discrecionalidad -de arbitrariedad ms bien- con que los tribunales han actuado, y en realidad siguen actuando1 . Con lo que el Proyecto Docente en modo alguno ha cumplido la funcin que la legislacin le atribua, sino que se convirti en un mero parip (acto hipcrita, para quien piense que no es una palabra aceptada por la RAE), por cuanto los elementos que los Tribunales han venido utilizando para evaluar han sido (y me temo que lo sigan siendo) muy otros: pertenencia a redes de poder acadmico, publicaciones en revistas afines a los miembros del tribunal, procedencia de universidades amigas, mera amistad, parentesco... Esos asuntos por lo dems humanos, demasiado humanos. De forma que los candidatos se limitaban, en la mayora de los casos,

1.- No vamos a detenernos en la legislacin espaola. Baste sealar que, a lo largo de las ltimas dcadas del siglo XX, el sistema de acceso se ha basado en la constitucin de tribunales para cada plaza que ofertaba una Universidad. El tribunal se formaba por dos miembros que sealaba el Departamento al que se adscriba la plaza, y tres nombrados por el Ministerio por sorteo. La nueva Ley de Ordenacin Universitaria (LOU) de 2002 instaura los tribunales de habilitacin nacional. Los tribunales pasan a estar formados por siete, todos por sorteo, pero ahora seleccionados en funcin de los sexenios de investigacin acumulados, lo que limita la seleccin a los miembros de las principales redes acadmicas de poder, y de las grandes universidades.7

a copiar y/o Proyectos Docentes ajenos, a menudo suministrados por el propio Presidente del Tribunal. Proyectos que nadie del Tribunal se lea salvo para comprobar si sus libros o artculos estaban citados. O, lo que desgraciadamente ha ocurrido demasiado a menudo, para buscarle pegas a un candidato incmodo, o al que simplemente se pretende perjudicar. Pero el caso es que yo me cre la letra de la Ley, supongo que porque no contaba con ningn apoyo entre los grupos de poder de la Universidad Espaola, y no me quedaba otra que ir, sencillamente, bien preparado a mi oposicin. Lo cual por supuesto no me libr de que algunos miembros del tribunal intentasen leerlo slo para encontrar por dnde atacarme, pero me permiti mantener el tipo porque me saba sobrada y legtimamente capacitado para ocupar mi plaza. Porque esa es la clave cuando ests solo: si dudas, se te comen. En cuanto super aquella desagradable prueba, y dado que consideraba haber preparado un buen Proyecto Docente, pens inmediatamente en difundirlo en la red, para que sirviese a otros que se encontrasen en parecida situacin, o simplemente para que mi esfuerzo de reflexin sobre la enseanza de la Sociologa pudiese ser de utilidad a otros colegas enseantes. Pero el curso de las cosas siempre se enreda, y ms en la Red. Otras tareas y proyectos han ido retrasando el asunto, hasta casi olvidarlo. Pero finalmente he encontrado algunos ratos para desbrozar el documento de aquellos aspectos ms particularistas, o referidos a aspectos de mi propia peripecia profesional/docente; quitar las referencias a otras materias impartidas distintas de la Sociologa General; etc. Aunque he optado por mantener algunos aspectos locales cuya metodologa de exposicin y/o planteamiento pueden ser de utilidad especialmente a quienes se encuentren en la tesitura de preparar el Proyecto Docente. Slo espero que sea de utilidad a otros acadmicos y socilogos. Badajoz, abril 2003

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IntroduccinEl Proyecto Docente que se presenta tiene como finalidad satisfacer uno de los requisitos establecidos para ocupar la plaza de Profesor Titular de Universidad del Area de Conocimiento de Sociologa de la Universidad de Extremadura, concurso 67/2132 convocado por Resolucin de 7 de abril de 2000 (BOE 108/2000 de 5 de mayo). El proyecto se adapta a lo establecido por la normativa vigente, Ley Orgnica de Reforma Universitaria 11/1983 de 25 de agosto (art. 37), Real Decreto 1988/1984 de 26 de septiembre en el que se regulan los concursos para la provisin de plazas de los Cuerpos Docentes Universitarios, y Real Decreto 1427/1986 que modifica parcialmente el anterior. En la medida en que la legislacin no determina ni los criterios ni la forma que ha de tener el Proyecto Docente, se ha venido estableciendo un cierto derecho consuetudinario al respecto, sobre el principio de que la normativa s ha previsto que el primer ejercicio (el proyecto) tendr un valor entre el doble y el triple que el segundo, y que dentro del mismo se evaluarn como mrito prioritario las actividades de investigacin de los candidatos. Aunque dicha consideracin resulta casi evidente que se refiere a las investigaciones previas de los candidatos y candidatas, sin embargo ello no se explicita, por lo que en las distintas Areas de Conocimiento se han venido forjando tradiciones distintas al respecto; as, en el Area de Sociologa ese derecho consuetudinario ha venido estableciendo la norma de plantear una proyeccin hacia el futuro de la experiencia investigadora, de forma que en cierto modo deberamos hablar de facto ms bien de un Proyecto Docente e Investigador. Hay una lgica en ello, por cuanto la funcin de la Universidad no es nica y exclusivamente la de transmitir conocimientos, sino tambin la de generarlos. Como seala un reciente informe de evaluacin sobre el estado de la Universidad espaola, "es aconsejable contemplar la Universidad como una institucin cuyas actividades se destinan, en gran parte, directamente al enriquecimiento intelectual, moral y material de la sociedad (ya sea sta local, nacional o global) a travs de la formacin de sus ciudadanos y de la realizacin de tareas de investigacin y de aplicacin de sus resultados" (CRUE, 2000:3). En la medida en que se otorga institucionalmente a los doctorandos la capacidad investigadora, y a los doctores la capacidad de dirigir dichas

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investigaciones, los profesores titulares de Universidad, dada su condicin de doctores, constituyen un elemento esencial en la produccin cientfica de la institucin. Por otra parte, la propia indefinicin sobre las caractersticas del Proyecto Docente se constituye en cierto modo en una ventaja, por cuanto nos permite satisfacer algunas necesidades que docentes e investigadores sentimos intensamente. En primer lugar, la de tomar sta como una ocasin para reflexionar sobre nuestro trabajo como docente, para as poder proyectar un futuro desarrollo profesional (Marcelo, 1996). En segundo lugar, hacer lo propio con nuestra tarea como investigadores, en cuya dinmica, especialmente si es intensa y multipolar, apenas tenemos ocasin de detenernos a reflexionar sobre su direccin en un sentido casi hegeliano (en suma, reflexionar, sobre el sentido de la vida como cientficos). Y en tercer lugar, last but not least, la citada indefinicin nos permite innovar, siquiera sea para hacer menos aburrida su tarea al tribunal que ha de juzgar el esfuerzo realizado. Ahora bien, este candidato parte de la conviccin de que, ms all o ms ac de la pasin por desentraar algunas claves del confuso mundo en que vivimos (funcin investigadora), la plaza a la que se concursa no pertenece al organigrama de un centro de investigacin, sino al de una Universidad, esto es, un centro productivo de servicio pblico que tiene una clientela especfica, los estudiantes, cuyas demandas y necesidades formativas debe satisfacer (funcin docente). No debemos olvidar nunca que se nos paga por ensear, por ms que la investigacin permita no slo mejorar nuestros magros emolumentos, sino tambin nuestra autoestima. Demasiados informes expresan recientemente las dificultades y las carencias que, en lo que a la investigacin se refiere, sufre la Universidad espaola, pero apenas se hace hincapi en los problemas que detectan los usuarios de ese servicio: los alumnos, y que se pueden resumir en una mala calidad docente, lo que significa una desatencin explcita de sus necesidades. Pensemos