36
Cartas inéditas de Fernán Caballero (Continuación ) Xli (I) No teniendo el gusto de ver a usted, señor y amigo, más de una vez tomé la pluma para escribirl e, la que volví a soltar como una mala tentación, al considerar sus varias, graves, útiles y lucidas ocupaciones que tanto redundan en bien del pais, de la literatura, de la historia y de la poesía, mi intención .: ra re- cordar a usted uno de mis que_ridos refranes, y es : que "lo pro- metido es deuda", y yo era una inexorable acreedora en esta ocasión en que se trataba del retrato que me había usted pr0me- tido. Gradúe usted, pues, mi sorpresa y mi enajenamiento al recibir ayer el magnífico retrato con cuyo envío me honran SS. A'A.. de una manera tan especial, tan benévola, tan deli ca - da, de suerte que al 'l ado del valor- y mérito moral de la dádiva se anula en grandísimo material que tiene, como se anonél.da la más resplandeciente luz ante el brillo del soL ¡ Qué retrato ! ¡ Cuál resplandece la sangre real al través de 'la dulce bondad de la mujer perfecta! ¡Cómo ·se muestra en una aureola de soberana dignidad aquella cristiana modestia que del trono en que na.ció trajo· al trono en que reinó y conserva en el más alto de todos, que es el que hoy ocupa, levantado por la unánime opinión del mundo entero. ( r) El · borrador ·c e esta -carta lo publicó Fray Diego de Valencina en su Epistol ario , pág. r6 6. Comparándolo con la cart a, ve cómo Ceci li a pu a y arr eglaba escritos ín timos.

Cartas inéditas de Fernán Caballero

  • Upload
    others

  • View
    19

  • Download
    0

Embed Size (px)

Citation preview

Page 1: Cartas inéditas de Fernán Caballero

Cartas inéditas de Fernán Caballero (Continuación )

Xli (I)

No teniendo el gusto de ver a usted, señor y amigo, más de una vez tomé la pluma para escribirle, la que volví a soltar como una mala tentación, al considerar sus varias, graves, útiles y lucidas ocupaciones que tanto redundan en bien del pais, de la literatura, de la historia y de la poesía, mi intención .:ra re­cordar a usted uno de mis que_ridos refranes, y es : que "lo pro­metido es deuda", y yo era una inexorable acreedora en esta ocasión en que se trataba del retrato que me había usted pr0me­tido. Gradúe usted, pues, mi sorpresa y mi enajenamiento al recibir ayer el magnífico retrato con cuyo envío me honran SS. A'A.. de una manera tan especial, tan benévola, tan delica­da, de suerte que al 'lado del valor- y mérito moral de la dádiva se anula en grandísimo material que tiene, como se anonél.da la más resplandeciente luz ante el brillo del soL ¡ Qué retrato ! ¡ Cuál resplandece la sangre real al través de 'la dulce bondad de la mujer perfecta! ¡Cómo ·se muestra en una aureola de soberana dignidad aquella cristiana modestia que del trono en que na.ció trajo· al trono en que reinó y conserva en el más alto de todos, que es el que hoy ocupa, levantado por la unánime opinión del mundo entero.

( r) El ·borrador ·ce esta -carta lo publicó Fray Diego de Valencina en su Epistolario, pág. r66. Comparándolo con la carta, ~e ve cómo Cecilia pu lía y arreglaba su ~ escritos ín timos.

Page 2: Cartas inéditas de Fernán Caballero

JO BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

Es este retrato la personificación del ideal de la aristocracia de ranga. y de alma ; en fin, ¡ <;osa rara !, ¡ para parecer sincera al expresar lo que este inestimable don me inspira, tengo que dejar de serlo! Usted sabe, señor y amigo, que soy entusiasta, cuando se dirige este .entusiasmo a la virtud y a la religiosidad, como cuando se dirige a ias personas Reales ; así es, que cono­cerá cuanto ·callo en esta ocasión en que por todos estos resortes está excitado para no ser cansada,.

Usted, que ha sido el amable instigador de esta exquisita gracia, sea también el intérprete .de mi profunda gratitud con SS. AA. Dígales en mi ·nombre lo que no sé expresar, porque sólo sé decir que ese soberbio y dulce don será no sólo el adorno y hon­ra de mi. casa, sino la joya más preciada, querida y respetada de mi corazón y, en su triple recuerdo, la prenda de más valor aue de continuo me ponga ante Jos ojos el recuerdo de tres personas Rea­les, que si en la historia de los países tienen una brillante página, en mi corazón tienen un altar.

Soy del todo inocente a · lo que usted con su fina y amable gracia írancesa llama un joli tour; le j oli to"r lo han hecho los graves académicos por unanimidad. El discurso es peu de chose, y para usted rien d1; tout~ y nuestro Fernando, que es una espe­cialidad en lectura, se lo leerá, si usted no quiere hacerlo (1) . ,

¡Cuánto, <;uánto ceJ.ebro que haya gustado a usted Elia! (2). Admito como merecido el que dice: s'est vrai. Bien puede usted creerlo.

Recibo de todas partes miles de envíos y cartas, y sólo con contestar no me queda tiempo para nada. De Barcelona he re­cibido, por manos del Secretario de la Sociedad de Amigos del País, el cuaderno que remito a usted para que lo pase por la vista; es una imitación del prix Monthion; ¡qué magnífica ins­titución! ¡Ojalá se extendiese por todas partes!, pero bien sabe usted que en nuestra querida Andalucía se entrona la Honcha­lance y se arrellana a la sombra de sus naranjos.

Es preciso concluir por no cansar a usted, pero no sin hacer,

(r) Se refiere al discurso de Latour en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en el a<:to de s1:1 recepción.

(2) Elia, novela de Fern·án Caballero.

Page 3: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO

como . en las arias de Rossini, repetir el armonioso tema con que empieza, estt:r es-r.epdl.rle las más profundas y alegres gracias a usted que me ha proporcionado un placet: y una honra que me tienen tan feliz como agradecida.

Con mil cariñosas expresiones a madame de Latour, y desean­do tener el placer de verlo, quedo su más amiga y s. s., q. s.

m b., Cecilia Bohl de Arrom.

Mi querido sobrino Juanito Osborne está aquí. Vuelve a la Embajada de Viena y desea ofrecer sus respetos a SS. AA ., para lo cual solicitará esa honra por el gentilhombre.

17 marzo 1858.

XIII

Muy señor mío y amigo: Suplico a usted de tener la bondad de poner en mi nombre

a los pies de SS. AA. RR. mi Clemencia (1), para que por mi tenga la honra y el placer .de besarle ias manos.

Me da vergüenza que sea interminable mi edición; pero ya queda poco.

Tengo un libro curioso que enseñar a usted, pero dejaremos pasar la Feria (que no veré), pero que con la Exposición ocupa y absorbe la atención general.

Suplico a usted de dar mis más cariñosas expresiones a ma­dame de Latour, y de creerme su más simpática y agraclecida amiga, q. s. m. b.,

e ecilia. Alcázar, 14 abril 1858.

XIV

Muy señor mío y amigo: Su amable esquela me obliga a molestarlo con una respues-

(r) Clemencia, er, la edición de Mellado.

Page 4: Cartas inéditas de Fernán Caballero

32 BOLETÍN DE LA· REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

ta un poco larga, pero lo que tengo en el corazón m' étouffe, si no le abw la jaula coino a cantarines pájaros. Mil y mil gracias por el .precioso retrato de la inspirada monja, cuyos magníficos ojos son el espejo de una maguífica alma (I). Espero que lo diferido no será olvidado y que la buena y legítima poesía es­pañola tendrá un beneficio más que agradecerle.

Aún no ·he hecho más que pasar por la vista lá obra de Me. de Brinkman ; por desgracia, topé con su deseo si fuese Reina de. hacer ahorcar a los ingenieros porque son malos los ca­minos, como Herodes a los inocentes, y con la noticia de que las aguas del acueducto que está a la izquierda del río son las de Sierra Morena. ¡Ay, señor y amigo! ¿Cuándo se ha leído lo que sobre España escribe el señor don Antonio de Latour; que puede parecer esos aperfus a .vista de pájaro de los turistas?

Usted cree que mis pobres escritos serán impresos en ia Im­prenta Real. No será eso, ni puede, ni debe ser. Por los perió­dicos que remito a usted, y marcado con eruces, verá que el Go­bierno me ofreció esa gracia, que no solamente rehusé, sino. que al rehusar tomé un explícito compromiso con ~1 público de no admitir eso ni nad~ del Gobierno. Hay soberbias muy cerriles, como las de los liberales, y hay modestias muy altaneras o, por mejor decir, decorosas.

Puede usted graduar a qué punto me ha lisonjeado que, gra­cias a su padrino, al introductor que tanto realza al que intro-­duce, se hayan acordado de mí en la redacción del Correspondant.

Soy de opinión, si usted honra a la Estr.ella {2) ocupándose de ella, que se debe suprimir g~an parte, no sólo por lo in! radu­cible del lenguaje, sino porque son cosas tan mera y exclusiva­mente del país que no se comprendería allí; por ejemplo, c.uanto pertenece al gallego, que aquí hace mucha gracia, y allá no se comprendería. Lo mismo cuando a la vida vagabunda de un es­tudiante de la lengua; lo propio lo concerniente a la flor del la­garto, que creo que es allá desconocida, etc. Pero lo que sí no se

(r) Se refiere a la poetisa sevillana Sx>r Gregoria Francisca de Santa Teresa. Véase la nota r de la carta VIII.

(2) La Estrella de Vandalia, .novela de Fernán Caballero, a la que puso prólogo don Joaquín Francisco Pacher.o.

Page 5: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 33

debe suprimir es lo magnífico que tiene la novelita .( nowvetlP), lo único que le da mérito, y es: la sublime versión popular española <iel Judío errante.

Tocante a Oementina, deseara que estuviese aún como de­bería estar en la Academia, y n:ii sobrino Juan en su Embajada, en la que lo cita con empeño y por mi conducto su jefe ·Cue:to!!! (1).

En mi artículo que me vi comprometida a escribir para la Razón Católica, nada de notable hay, sino los dos rasgos de res­peto y perdón, ambos auténticos.

¿Quiere usted para concluir un petit canean? Delante de mí {fué en mi casa) hablaban varias personas sobre otras (sin nom­brarlas), a las que atribuían a veces impresionar mal, o .desfa­vorablemente, el ánimo de SS. AA.; apoyando mucho sobre esto no me pude contener y dije: Espero que en todo esto no aludi­rán ustedes al señor don Antonio de Latour. Un clamor unáni­me se levantó. "¡Oh!, al contrario, al contrario, sabemos que el ~'señor de Latour con su muchísimo talento, su mundo y su im­"parcialidad ha contribuído muchas veces a desvanecer en el ání­"mo de SS. AA. desfavorables impresiones." Cuento a usted esto -porque sabiendo la poca simpatía que hay aquí (bien que como en todas partes) por lo que no es del país, debe serie grato saber a qué punto ha sabido granjearse no sólo el aprecio, no sólo el respeto, no sólo la benevolencia, sino las simpatías del país.

En el prefado a Clemencia es donde Eguílaz (que imita con Ochoa a Dumas con el Ba:rón Taylor) dice que somos Tru~ba y yo genios gemelos.

Con mil expresiones a Me. de Latour, y pidiéndole perdón -por haber abusado de su tiempo y paciencia, queda su más agra­<lecida amiga y s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Anom.

Olvidaba lo principal : mt deseo de leer su artículo sobre Béranger.

17 abril 58.

(r) Leopaldo Augusto de Cueto.

Page 6: Cartas inéditas de Fernán Caballero

34 BOLETÍN DE LA REAl. ACADEMIA ESPAÑOLA

XV

Señor y amigo mío : Devuelvo a usted la sincera, natural y preciosa carta c1e True­

ba, que es todo corazón, como otros no son sino cabeza sin corazón.

También le devuelvo {a regret) el Conservateur. Permítame u~ted que le diga que su . artículo sobre Béranger me ha pa­recido una obra maestra de crítica; ¡una cosa admirable! ¡ Qué profundidad, qué buen juicio, qué gala-nte severidad_ por lo que es malo, qué natural elogio por lo que es bueno! . ¡ Qué exac­ta distinción entre el poeta y el perverso ateo ! ¡ Con qué bon­dad se juzga, y cuán sin hiel, al enemigo del noble trono de Francia! Este artículo bastaría ·para colocar a usted en una emi~

nente altura literaria, moralista y filosófica, no aquí, sino en el Ateneo Europeo. Repito a usted que ha tiempo que no he leído cosa que más me haya llenado y admirado, y tanto más, cuanto que yo no me siento capaz de tanta imparcialidad y moderación.

Cabanilles me escribe que ha sido usted nombrado Acadé­mico de la Historia por unanimidad de votos; pero que no se lo diga hasta que me envíe el nombramiento para que tenga el gus.­to de entregárse-lo. ¿ Quier·e usted creer que un hombre que cal­za los puntos que . él me pregunta a mí, ¡ ¡a mí ! !, cuáles libros escogería un joven para adquirir sólidos conocimientos en cien­cias políticas y morales? Y exige que le conteste. Se ha querido mi excelente amigo burlar de mí"; pero si usted me ayuda y me indica lo que he de contestar, le voy a· mi vez a dar un chasco, con una excelente respuesta, indicándole muy seria los libros que usted me nombre.

He tenido una carta ·del Secretario de la Legación Rusa para pedirme el permiso de traducir algo mío de parte del E:onde de Paul de Brida, que está en Bayona. Le he contestado que se entienda, si quiere, con Mr. Germond de la Vigne, menos en punto a la Estrella de Vandalia. Voy a referir a usted una pe­queña escena popular con el objeto de que se convenza más y más de lo que conozco al pue~lo, su penetración y su delica­deza, aun en las más soeces y malas. Pasa en una reunión de ·25

Page 7: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 35

·hombres en el Barrio de San Bernardo, en uno de los días de la feria y es auténtico. Omito más explicaciones y térmiqos grose­ros. Entre ellos hay tres jefes o barateros. (Varios). Esta no­che, por vía del Dios Baco, arde la resoplaa de la tienda de esos· ... del casino. ·

Los barateros.-No .arderá. Los demás.-Que sí, y tres más. Los barateros.-Digo que no. Los demás.-Con tres fó~foros está eso hecho, y adivina

quién te dió. Los barateros.- No es por miedo, ¡vive Dios!, pero no ar­

derá. Los demás.-Pues, ¿por qué no ha de ser? Los barateros.--Porque van ustedes a dar una pesadumbre

a los Infantes. Y la asamblea se disolvió, y todos los guardas que pusieron

hubieran podido dormir tranquilos, porque la tienda tenía un guarda mejor.

Mi pluma corre, sin consideración a que le robo su tiempo que tanto necesita. Mando a usted un libro que, aunque reimpre­sión, es muy curioso, y concluyo suplicándole dé mis fina!:' ex­presiones a madame de Latour y me crea su más agradecida amiga y s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrorn.

29 abril sS.

XVI

Muy señor mío y amigo: Cabanillas me ha hecho el delicado obsequio de remlt!!me el

adjunto título de Académico de usted (1) con el galante fin de proporcionarme el placer de entregárselo. Lo que le agradezco como el más grato favor que pudiera hacerme. Usted, que me­rece tanto más, conocerá que lo grato aquí es el poco común caso de las simp~tías literarias de los españoles hacia los · ex­tranjeros.

(1) Título de académico correspondiente de la Real .de la Historia.

Page 8: Cartas inéditas de Fernán Caballero

36 BOLETÍN l>E LA REAL AC.\DE~!JA ESl'AKOI..A

El magnífico discurso de usted (1 ) tiene algtmos pequeños defectos de lenguaje, que de manera alguna deben empañar tan bella obr-a. Ha sido corregido ti1al y sin interés. Aq:>odaca (z) y yo, que lo tenemos por usted de todo corazón, lo hemos visto con pesar, pues aunque no son nada en el lenguaje común, son a lgo en la alta esfera. en que gira el discurso, por ejemplo: fue ­

ra de la corte, se debe reemplazar con aleja:do de ta corte; con el curso de los años, con !' / transcurso de los años; amo, por se­

ñor; aconsejado, por guiado; at¡eptación, por estima-ción; repa­

'·ar por ""'lWtar; etc. No sé si usted sabe que la peculiaridad de Apodaca es ser un excelente lingüista; así, hemos convenido, si u sted tiene la bondad de fiarse de sus mejores amigos, en que él lo hará copiar, vigilando él mismo la copia, sin lo cual será imposible que salga con la perfección de lenguaje que el asunto y el caso requieren, siendo después dado a la prensa. Las joyas, -que son los pensamientos, no se pueden engarzar sino en el oro más puro. ¡Qué soberbio es cuanto dice usted sobre los reman­ceros ! ¡ Qué simpático hace usted a F1oriil.n! ¡ Qué bien traídos los conocimientos que usted posee sobre la literatura española ! ¡ Qué favor sin lisonja! ¡Qué benevolencia tan bien basada~ Per­mítanos usted, pues,,. devolverle una copia con el original, y si no le gustase a usted se rompería; pero crea usted que no puede estar en mejores manos que en las de Fernando, pues si hay quien posea el idioma tan bien como él (mejor no), no hay quien con más amare, interés ·Y escrupulosidad desempeñe el cargo de pu­rificar de un todo su excelente, claro y fácil lenguaje.

Si usted no accede a nuestros ruegos, le mandaré esta tarde su escrito, con la nota de las ·pequeñas faltas que he hallado ; pero yo poco significo; ef purista lo es Apodaca.

Deseando que usted ío pase bien, así como su amable señora, quedo su más agradecida amiga y s. s .. q. s. m . b.,

Cecili<1 Bohl de Arr.om. 4 mayo s8.

Response s'il vous plait, pues no se puede perder tiempo.

(r) Discurso de recepción en la Academia Sevillar.:a de Buenas Letras. (2) Don Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca.

Page 9: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 37

XVII

Mi amable amiga: L1. recepción pública ( I) será el domingo a la una y media

de la tarde, en la Cámara Rectoral de la Universidad. La víspera recibirá Monsieur de La.tour un oficio de la Academia en que se le dirá eso mismo, y como la junta es pública puede conrurrir a ella quien guste.

Así espero tener el gusto de que usted no olvide su amable, promesa, puesto que nec~sito la protección de una señora Acadé­mica para que me reciban en aquel local.

Ruego a Dios que siga aliviada nuestra amadísima Infanta, cuyo padecer Ilena de tr isteza los corazones todos y echa un velo de tristeza sobre toda Sevilla. ¡ Quiera Dios que se alivie cuanto antes!

Su más sincera amiga y m. s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrom. 6 mayo s8.

XVIII

Muy señor mío y amigo: Mi interior está destrozado por la guerra intestina. Mi co­

razón, incitado por la lástima, se· ha rebelado contra la sensatez y la ha obligado a abdicar; triunfa la revolución, la que d~spó­

ticamente me obliga a escribir a usted lo siguiente.

Existe un malheureu..x. tipo de su especie, que demuestra en su físico aquijotado que · come, t10 para vivir, sino lo estricto ne­cesario para no morir. Por todos medio ': busca recursos, pero, ¡ay!, el buscar no es encontrar. E l medio extremo acogitado por este poco afortunado hijo de Apolo (2) es poner en el Teatro Principal una comedia y un saine te (por mí he prometido rolo-

(r) .En la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, para recibir a Latour.

(2) Alude al escritor Cantillo, del que habla en otras cartas

Page 10: Cartas inéditas de Fernán Caballero

38 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

carie una docena de palcos entre mis amigos). Para dar realce y prestigio a.su función tiene el gran empeño, no de que concurran SS. AA., no llega a eso su ambición, sino que su incansable ca­ridad otorgase que, como llamativo al público, se pusiese en los carteles que SS. AA. se dignaban concurrir, esto basta.

Como el malheureux es tan ·desafortunado en todo, n0 ha hallado mejor empeño que mi insignificante persona para que llegue a SS. A/\. su pretensión, pretensión .que ha sido el ori­gen de la ..guerra intestina de que hablé a usted al principiar mi

carta. Como me lisonjeo de tener en usted un amigo sim:ero y atinado, usted me dirá, francamente, si es admisible o no la pre­tensión de este infeliz, que, ciertamente, es de compadecer. El po­

bre, aunque tiene más de cuarenta y cinco años y es feo con cora­je, me llama su madre. El comptiment n' est pas flatteur. A pesar de eso, Jo agradezco y acepto, así, como mamá de este rigor de las

desdichas, me sacrifico a las obligaciones del amor maternal, in­comodando a usted, Jo que es de mi parte el apogeo del sacp­ficio.

Su más agradecida amiga y más s. s., q. s. m. b.,

Ce.cilia Bah! de Anom. IS mayo I8s8.

XIX

No, no, señor y amigo; no he .visto un non vouloir del bonda­dosísimo Príncipe en la respuesta con la que usted me honró. Pero como en ella me pregunta usted mi opinión sobre la fun­

ción, mi interés por un hombre (que sólo se funda sobre sc.berlo en el último grado de la pobreza), no me haría por cierto faltar

al respeto que debo a la pregunta, contestando contra mi cgnvic­ción. La pieza es un tas de tieux communs en palabras y en ar­gumento; cultos . sí, pero sin elegancia ni interés.

¡Ah!, ¡ah! ~Me pregunta usted por las Bwtuecas? ¡Son mi ideal y mi esfingE ! Dicen que son un edén; pero desde . muchos

años que repito a militares, viajeros y arrieros y cuantos viajan si han visto las Batuecas. todos íne dicen que no. Creo qllf sólo

Page 11: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 39

1os pájaros me podrían contestar, y no quieren. S i fuese hombre o si tuviese valor, ya me habría echado por esos mundos en bus­

ca .de :as Batuecas, como Colón en busca de las Américas. Pa­rece que el paréntesis en que están metidas ha existido siempre,

puesto que es un dicho o refrán el decir de una persona abstraída y que no sabe lo que pasa en el mundo: parece que viene de las Batuecas (1) .

No obstante, es cierto que existen, y como creo que no ha­'brán llegado allá las ideas revolucionarias y antirreligiosas, sería

mi supreme bonheur pasar allí este verano; pero soy un poste más inamovible que el Luxor. Es cie suponer que la falta de ca­

minos y comunicacione.s, y el estar apartadas de los grandes cen­tros de población sea la causa de su bendito aislamiento. El dicho

ese de venir de /as Batuecas, es antiguo y tan usado por las

personas cultas como por el pueblo. Usted sabe más sobre Es-paña que yo, y si usted me pregunta es quizás por complacencia.

Aún no sé cuánd::J Los misterios del co1~:1zón (2) (tal es el título de la comedia que su autor llama drama) se descubrirán .al público.

Remito a usted el Cuento color de Rosa, de Trueba; siento <}Ue abuse de las sonrisas y de la palabra bendita, que yo he pues­

. to en uso en literatura; tiene menos malicia que yo, y por eso es menos precavido para evitar dar prise a nuestras contrarias en i.deas y estilo.

Con mis más amistosas expresiones- a madame de Latour, re­dba usted las gracias por sus complacencias de su más amiga y más s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrom.

XX

Muy señor mío y amigo : Como usted me encargó le avisase cuándo era la función, le

(1) La frase dice: Estar uno en las Batuecas. (2) Se refiere a la comedia de Car.tillo, de que habla en la carta

XVIII.

Page 12: Cartas inéditas de Fernán Caballero

40 BOLETfN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

aviso que es mañana; me lo acaba de decir el interesado, que ha estado aquí y que hacía días que no veía.

Está muy en que, no estando S. A. R. la Señora Infanta de­un todo restablecida, sería una imprudencia e indelicadeza man­darle un palco a SS. AA. RR.

No se habla en cierto círculo de Sevilla sino de lo que aca­ban de hacer SS. AA. RR. con una persona que se complace en publicarlo. ¡ Señor y amigo ! : si las bendiciones ocupasen lugar sería necesario agrandar mucho a San Telmo, pero como suben al Cielo, allí hay espacio ilimitado.

Voy a colocar mis palcos. Va a tener un público escogido,. porque es el interesado persona que tiene simpatías.

Olvidé decir a usted, aunque lo sabrá, que las Batuecas, geo­gráficamente, son un valle encerrado entre las altas montañas de­León.

Soy su más agradecida amiga y más s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bah! de Arrw;, 19 mayo s8.

XXI

Señor mío y amigo : La carta de usted me causó una consternación inexplicable, y

mi primer pensamiento fué la Santa Reina, testigo de la catás­tr~fe, pues me han dicho después que acaeció en Londres. No· puedo decir a usted a qué punto, así como toda Sevilla, acompa­ñamos a SS. AA. RR. en su sentimiento. Quien tantas lágrimas enjuga no debería verterlas, pero Dios no quiere que en este­valle que lleva su nombre esté nadie, ni en palacios ni en chozas,. sin verterlas.

Mi completa ignorancia de lo ocurrido disculpa la importu­nidad de mi carta de ayer.

Mi insignificancia hará que sea un atrevimiento, pero mi pro­funda adhesión y respetuoso cariño disculparán el que suplique­a usted que haga presente a SS. AA. RR. la parte que tomo en su pesar. ¡ N o hay cielo sin nubes!

Estoy abatida con pensar ·que en el palacio de San Tclmo.

Page 13: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INtJ>ITAS DE FERNÁN CABALLERO 41

lo están sus regios moradores y los que los rodean; así, no quiero m puedo <:ansar a usted mis.

Su más amiga y más s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrorn. 20 mayo 1856.

Cuando se está enternecida se escribe mal; se llora, y se levanta el corazón a Dios pidiendo premios para los que todo lo dan; alivio, remedio, consuelo, ejemplo. j N o puedo decir más! Mayo se queda atrás e~ producir flores. ¡Dios los bendiga! ¡Dios los bendiga !

Con esta triste ocurrencia no podía usted tomar palco y así no se lo he guardado porque... ¡ ¡ ¡me los han quitado de lao ma­nos! ! !, se ha hecho fashionable ir esta noche a la pieza de Can­tillo, ¡ gracias a Dios ! Prometo a usted contar el efecto de la bomba de oro pues es para él lo más ine,sperado.

Su amiga y más s. s., q. s. m. b.,

(a la Meté). 20 mayo s8.

XXII

Cecilia Bohl de Arrorn.

Ayer pasé el día en ·ville y .no tuve el placer de recibir su interesante carta hasta la noche. Antes de todo referiré a usted mi entrevista con el autor (1) de El bolsillo roto (¡¡¡ ~sí se in­titula su segunda piecesita!! !) No me preguntó, sino me anunció que su pieza había gustado. Fernández, Buzarán y otros lo lla­maron a la escena. Cosa que, aunque. ·Con buena intendón, fué mal hecha. No obstante lo abatido de su semblante, me demos­

tró que los laureles no compensan a las pesetas, cuando me dijo que el producto que había sacado eran ¡ ¡ ¡ 300 reales ! ! ! Entonces empe<:é por presentarle el producto de los palcos colocados, y sa­lió la luna; pero cuando añadí: otro palco hay tomado por aque-

(1) Alude a C<Wtillo, citado en las cartas XVI TI y XIX .

Page 14: Cartas inéditas de Fernán Caballero

42 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

llos que no hay buena obra a que no se asocien con bondad an­gelical y .esplendidez regia, aquí está el importe de ese palco. Entonces salió el sol, un sol brillante y vivificador como el de Andalucía. Pasada la primera explosión de gratitud, entró la con­sulta de ¿cómo demostrársela a SS. AA. RR? El temor de im­portunar, el deseo de patentizar su gratitud, lo inquietaban igual­mente, y a mí también, de manera que no he sabido darle más consejo sino el de que por ahora todo me parecía inoportuno por el luto d~ Palacio. Una función de títeres en San Fernando le quitó el público que siempre concurre, de manera que no tuvo sino gentes finas, sus relaciones.

Juzga usted bien, como siempre, sobre todo cuando dice qt.ie echa de menos la naturalidad de los versos de Trueba en su pro­sa. ¡Es cosa rara!, pero lo más difícil para los españoles es la naturalidad; así escriben mejor novelas históricas que novelas de costumbres. Su intención no ha sido denigrar las cosas de los países extranjeros, sino la e.:t:tranjeromanía; y, 'para eso, deslucir un poco el ideal que muchos; por tono o por denigrar nuestras cosas, se forman presentando sus ilusiones como modelos. V crdad es que no ha viajado, pero un hombre ilustrado, sin eso, puede tener •ma idea exacta" de cosas que no ha visto. ¡ Qué pocos fran­ceses han estado en América y conocen perfectamente aquel país! ¡Qué deliciosas escenas d~ la India nos ha pintado Merry! (r) Esa novelita tiene cosas preciosas, pero m.t conjunto ni tiene in­terés :1i novedad, y no nos pinta siquiera gráficamente aquel precioso valle que en la descripción que ha<:e se parece a todos, yo no estoy en correspondencia con· él, pero aunque lo estuviese, si alguna vez soy indiscreta siempre es en punto a elogios.

¿Ha leído usted lo que trae hoy la España sobre la Duquesa de Orleans? ¡Grave, gravísimo cargo es! (si es cierto).

Como sé que usted se interesa por mí, me tomo la libertad de remitir a usted ese número del Faro de Vigo, que recil;lo hoy sin saber quién me lo envía.

Separé todas las Españas que traían El Cu.ento color de rosa;

pero suelen faltar, porque se quedan con ellas en el correo. Pien­so, como usted, que la especialidad de T.rueba es fes cardes dou-

(r) Creo que ·se refiere al viajero y escritor inglés Roberto Merry.

Page 15: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FE.RNÁ~; CABALLERO 43

ces; su idea en su cuento lo es, y para hacerlas más dulces toca (aunque no mui"bien) las que con ellas contrastan, para hacer más dulces las primeras.

¡ Cómo corre la pluma cuando escribo a usted ! Perdónemelo usted y · créame su más agradecida amiga y más s. s., q. s. m. h.,

Cecilia Bohl de Arro·m. 25 mayo r8s8.

XXIII

Señor mio y muy amigo : En este momento concluyo de leer el interesantísimo articulo

que ha escrito sobre Trueba; es para él un monumento en que han trabajado simultáneamente el saber que cimienta, el buen gusto que labra y la benevolencia que adorna.

En la primera parte, la demostración· que hace y las prue­bas que da de lo general y extendida que es aquí 1a poesía es justa, nueva (a fuerza de desapercibida), oportuna, gráfica y ca­racterística; bien se puede decir de ella aquí lo que de l' esprit se dice en París, que corre por las calles.

Coge usted la ocasión, con su acostumbrada parcialidad, de hablar de Fernán, y nada podía serme más grato, más lisonje­ro y más favorable. ¡Gracias! ; si usted no se cansa de merecer­las, yo no puede omitir repetirlas, y caso de no hacerlo por te­mor de cansarlo, mi corazón reñiría· ·con mi pluma, y entonces ... j Adiós Fernán !

Devuelvo a usted el manuscrito con tanta exactitud, que ni aun lo conservo para que lo lea Fernando, consolándonos con la idea que después de concluida su peregrinación lo veremos con más despacio, pues pienso (omitiendo lo que me concierne) tra­ducirio, lo que haré no sólo por lo que me simpatiza, no sólo por interés por Trueba, sino también porque es una enseñanza de buena crítica, en vista de que en este ramo es en lo que más atrasada está la lit~ratura española.

Antes de enviar mi retra•to a un amigo que así lo ha exigido, me tomo la confi:mza de remitírselo a usterl para que lo vea. La boca está tuerta · el "~irrim 1 era menos mal. . . Las sala que te-

Page 16: Cartas inéditas de Fernán Caballero

44 flOLET Í!'< DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOL\

nía mucha gracia, decía al colocar un retrato suyo que se h izo ahora cerca de otro que se hizo en su juventud¿.¡ E ce e hamo!

Envío a Me. de l..a.tour el aceite del que le hablé ayer; es la crema, digamos así, de este líquido que saca mi sobrino el Mar­qués de Arco Hermo.so en corta cantidad. También una botella de vino que es un elixir, del que le suplico tome un dedito des­pués de su ·copa, segura de que sin irritarlo confortará su es­tómago.

Cuánto deseo leer ese prefacio en que habla Galiana de m:t padre (r), y cuánto le c.gradecería me indicase en qué libro lo ha visto.

Deseando de todo corazón que siga el alivio de su amable se­ñora, quedo su sincera y siempre más agradecida amiga y s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrom. 12 junio s8.

Fernando me ha contestado que los pesados encuadeniado­res del discurso no concluyen hasta mañana.

XXIV 29 junio r8s8.

Muy señor mío y amigo:

Devuelve a usted la novela de· Pastor Díaz (2). Es una ensarta de piedras preciosas todas bien pulidas, todas

brillantes (aunque tai cual falsa), engarzadas en una no·uela, que efectivamente, no es novela, pues carece de sus primeras dotes, dejándonos a oscuras sobre quién es el fantástico protagonista, convertido a medias y más parecido a Man fredo que a don Miguel de Mañara; no hace interesante a ninguno de sus personajes por-· que ninguno es probable, y hace que lejos de simpatizar se in­digne uno contra la desatinada e indecorosa pasión de Sofía. Me acuerdo que cuando Balzac escribió su pieza dramática, que no gustó, dijo la crítica parisiense que había en ella esprit para

(1) Se refiere a las memoria.s de don Antonio Alcalá Galiano. (2) Se refiere a la nové la Vista H er·mosa.

Page 17: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 45

abastecer cien piezas, y a pesar de tanto oro no era su obr<J una moneda; esto mismo. me parece se puede decir de la novda de Pastor Díaz. No hay en ella homogeneidad. Lo que hallo s1.1 ma­

yor defecto. Aquellos magníficos trozos han sido escritos en di­ferentes épocas y en distintas disposiciones de espíritu. Nada se ha dicho más prácticamente bel lo sobre el matrimonio ; e:> más

severo que el entender de Fernán· que quiere amor, no digo pa­sión, pero amor en el matrimonio, sin lo cual le repugna, y que cree que con el fin de hacer bello ese santo lazo y no dejarlo sólc

une affaire, ha dado Dios al hombre ese dulce sentimiento, que es el que sólo puede y debe triunfar del pudor de una virgen. Hay mucha monotonía; verdad es que la monotonía en lo bello

no cansa; así sucede que, a pesar de ella y de su falta de acción, no se puede dejar el libro de las manos una vez que · se em¡:¡ieza su lectura, lo que es, por cierto, el mayor elogio que se puede

hacer de un libro ; así es que como leo muy despacio y dos o tres veces lo que me agrada, en estos días no he hecho otra cosa absolutamente que leer y copiar algunas cosas, como, por ejem­

plo, esta bellísima sentencia de legítima cristiana filosofía : La felicidad, "no nos crió Dios para disfrutarla, sino para mere­cerla". ¡Qué hermoso epígrafe para mis Diálogos !

Mucho más podría decir, pero bas ta de fatuidad, dando mi pobre juicio sobre la obra de un hombre tan superior. ¡Qué fácil es la crítica !

No sé si habrá usted notado la que sobre mí hace. en la ú~tima Revista el señorito Huidobro_ (1), afirmando, con portentoso aplo­

mo, ¡que ni el individuo m las naciones pueden •retroceder ! En­tonces ¿a qué han tomado los liberales del di-ccionario de me­dicina para el político la palabra reacción ?

Remito a usted el Cuadro que escribí a ruegos de los de la América, con condición expresa que tomasen una novela de Can­tillo y le diesen además de su precio el de la mía. Me lo prome­tieron; tengo las cartas; reciben amba-s, ponen la mía, dicen que es larga la de Cantillo, ¡¡no le dan un cuarto!! ¡¡Esto se hacía otras veces en Sierra lVIorena y son hoy hazañas de perio-

(1) Don Lu is !--. Huidobro. escritor y poeta Sevillano.

Page 18: Cartas inéditas de Fernán Caballero

46 BOLETÍN DE LA 'REAL ACADEMIA .E SPAÑOLA

distas progresistas ! ! Me la han impreso mal, y añadido al fin lo que va sulJrayado. ¡Qué atrevimiento! Si usted juzga que no lo sea en mí, le suplicaría ,que lo pusiese a los pies de SS. AA. por si se dignan hojearlo.

Como pienso que su estada allí más tranquila -que aquí le dará tiempo . para leer más, le remito dos obras notables : La ·una es la preciosa novela histórica cuya crítica ha hecho Fer­

·nández (1) en la última Revista, y la otra la historia. de nuestra Marina e~ forma de novela (para h;:I.cer que se lea) por un hom­bre de un grandísimo m~rito, un español pur sang, lleno de ver­dad de patriotismo, saber, dignidad y de buenas ideas ralfl.cias,

unidas a .la mélyor ilustración moderna, como usted verá. N o . puedo decir cuánto me ha llenado y entusiasmado esta obra, y mucho deseo saber el par~cer :de usted sobre ella.

Ya habrá usted leído a nuestro Trueba sobre el Lozoya . ¡ Cuando lo leo estoy como una madre que ve correr a su niño temiendo que se vaya a caer! Usted no quiere mis citas, yo.las creo antorchi:Is, y yo diría a Trueba de buena gana con Gustave Planche: "el ne faut abuser de ríen, pas ·meme de la simpticité"

He tenido el gusto de tener carta de mi marido de Marseille, donde llegó después de un viaje que, a pesar de haber sido por el istmo, ha durado tres meses. Se detendrá en Madrid y lle­

gará a.quí, Dios mediante, después de más de cuatro años de ausencia, para regresar en breve a su tranquilo destino, pero no sin llevar antes a los pies de SS. AA. el homenaje de su respeto y gratitud por sus bondades con· su massalina consorte, 'así como a tener . el gusto tan grande de conocer a usted · y a Me. de Latour.

¡ ¡ ¡ El Conde de Isla y de Regla me ha mandado un proto­colo de ~oticias sobre México ! ! ! ¡ Pero el peluquero J En mi

testamento dejaré mi última novela, que se titulará Las t1'ibula­ciones de un escritor de navetas. Pero lo peor es las correcciones

que introducen sin mi venia. Veo que me arrastra el sir.gular

placer que hallo en explayar mi sentir y mi pensar con persona tan superior en ambas cosas como lo es usted. El escollo de la

(I) El título áe la novela es El Adalid A l1}wgavar, por Guido Artal.

Page 19: Cartas inéditas de Fernán Caballero

URTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 4 7

bondad . es que de ella se abusa. Con mil amistosas expresiones para Me. de Latour y Matilde, quedo su más sincera y agrade­cida amiga, q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrom.

XXV lO julio s8.

En la España del 30 junio venía un juicio crítico de las poesías de Valera.

~Iil cosas a Matilde y al P. Carrera. Me figuro , señor y amigo, que tiene usted más tiempo de que

disponer en San Lúcar, y me he propuesto llenar alguno de sus ratos ele ocio, tanto con mis cartal) como con las lecturas que me figuro que merecen su atención; así es que le remito esa historia de un ignorado pueblecito que históricamente nos da a conocer nuestro amigo Cabanilles. Este me dice lo siguiente : "He leído con sumo placer en ' la Revista el discurso de Mr. de La tour; basta saber que es suyo para decir que es bueno, bri­llando en él así el buen gusto como la oportunidad y el saber. Si me lo remitió directamente, como usted dice, no llegó a su destino."

Este es su severo juicio sobre la novela de Vista Hermosa, etc. "El libro de Nicomedes (I) es como su cara: mucha inteligen­cia , mucho enrevesamiento; veneno .a chorros, costurones, rosetas artificiales y unos ojos que queman y no alumbran". Ya que co­pio de su carta, añadiré este otro párrafo: " Cuando los espec­tadores estaban más descuidados sonó el pito, y cambió de re­pente la decoración. Retrocedimos por de pronto dos años y vendremos por etapas marcadas al kepis y al himno de Riego . Aquí. se juega con fuego y nos abrasamos. ¡ País desgraciado, en que no hay sentimiento del deber, ni pudor, ni vergüenza!''

N o resisto al deseo de copiar a usted ini respuesta : " N e veo las cosas tan mal como usted. E l so·ñoliento no podía durar. ¿A quién se ponía que fuese militar (únicos presidentes posibles)? Narváez está enervado por el lujo, el vicio y h molicie . O'Donnell

( 1) Véase la nota 2 de la cart<. XX IV eri la pág. 44.

Page 20: Cartas inéditas de Fernán Caballero

48 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

es tan liberal como usted y yo, pero es, por desgracia, tan mez­quino que "hace como si lo fuese, no para captarse el hoy insig­nificante partido progresista, • sino para chafar y vengarse de los moderados ; pero no es tonto ; no tema usted a los kepis e himno, y sólo a la revolución con bandera roja."

¡Cuánto he celebrado que gus1:ase a usted mi cuadro ! ¡ Y con qué agradecimiento he visto que habiéndolo usted juzgado dig­

nq que lo _yiesen SS. AA. RR. , lo han leído y aprobado! La Es­paña lo ha reproducido, pero ¡ ¡ <:Ómo! !, entretejiendo párrafos <:omo en un potpourri.

Espero que vería usted en ese mismo periódico, reproduci­do con el e logio propio del escritor, su hermoso discurso.

Nuestro amigo de la calle de Sauceda sale para ésa el lunes. Dirá a usted cómo ha tenido carta de Mr. de Lavigne, en que le dic-e que ha salido en el lvf oniteur, Más honor que honores, . que no me ha enviado por haber suprimido muchos diálogos, su- ·

presión muy natural, porque · son intraducibles y de poco in­terés para lectores extranjeros; pero ahí está el mal; sin diá­logos, ¿ qué queda de mis cuadros?

Remito a usted 1abita, novelita religiosa como la llama su autor, y que es una cosa (a mi ver) preciosa, sensible sin sensi­blería, sublime sin al!isonancias y de un estilo sencillo a la vez y elevado como corresponde al asunto. Estoy cierta que g11stará a Madame de Latour, piedra imán del buen gusto, que nunca pierde el polo en que aquél se asienta.

Concluí el primer tomo de la· Historia de [a Marina con el mismo entusiasmo que la empecé y con un poco más de odio a los piratas británicos. ¡Qué muerte la del infeliz anciano Carac­ciolo ! ¡ Qué señor N elson ! ¡ Inglés, al fin ! ¡ Cómo van lloviendo sobre ellos <:astigos del Cielo! ¡Es atroz lo del Támesis! ¡Qué

contraste con el aire Betísmar que respiran ustedes en ésa-! Me han escrito que nuestra tan amada como respetada Infanta !'igue muy bien, merced a elios y a los baños de mar, lo que a todos ha llenado de la más viva alegría. Mi marido salió el marlf's de Marsella con dire{'ción a Madrid, por Barcelona, y como de Mal­boroungh digo: "¡No sé cuándo. vendrá!"

· Trueba escribió una cosa preciosa sobre la traída de aguas a

Page 21: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE 'FERNÁN CABALLERO 49

Madrid, que vería usted en La Espa1'W.. Un amigo suyo literato, que ha estado aquí, y al que dije que siempre temía que su de­masiado candor y. expansión diese margen a algún amargo ex­céptico a morderle, me contestó: "no lo tema usted, es tan que­rido que nadie se atrevería jamás a decir una palabra contra él". ¿'.'Y, por <J.Ué?; porque ejerce las virtudes que pinta, y tiene las

convicciones que demuestra; ¡es un ángel! Nunca sale de su cuarto; no se reune con ninguno de nosotros, ni asiste a nues­tras reuniones ni a diversión alguna." E l que esto decía es un se­ñorito llamado Mobellán, paisano suyo, que no ha mucho escri­bía en la Discusión. ·.

¡ Cómo me temo haber abusado de su paciencia ! Pero tenía una necesidad de decir a usted todas estas cosas; tenía un vehe­mente deseo de recordarle, así como a Me. de Latour, mi recuer­

do y mi amistad; tenía un egoísta e irresistible impulso de pro­vocar por mi carta una respuesia de usted en que me diese no­ticias de nuestros bien amados Príncipes, de su amable, fina y discreta señora, de usted mismo, y con ello una prueba d~ que no olvida a su más sincera amiga y s. s., · q·. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrom.

XXVI

Muy señor mío y amigo: Aguardaba hace días, para tener el placer de escribirle, que

llegase el Verano en Bornos, que SS. AA. RR. se dignan admi­

tir, para .escribir a usted a tiempo de enviarlo; pero no acababa de llegar y me iba dilatando esa satisfacción, cuando he tenido la grandísima de recibir su· favorecida,· y . asimismo anoche; cuan­do volvía del Jubileo, los números . de .la Unión que tiene usted

la bondad de enviarme. Aún no he hecho más que hojearlos; he visto · traducido : Lo que. va de ayer ·a hoy (l) por: cé qui était vrai hier est enc01·e vrai aujourd'hui, ·que es cabalmente lo opues-

(r) Cuadro de Fernán Cabalfero.

Page 22: Cartas inéditas de Fernán Caballero

50 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

to de lo que dice )a frase ; ¡ he visto el precioso nombre de Casta traducido en Chaste! Y o creía que los nombres no se traducían. He visto política, que es politesse, traducido por politique, 011 a ajousté s. au nom de Baria, en fin, ¡no quiero decir más ! Tiene usted razón; me miro en un espejo al leerlo; pero es el caso que, como usted sabe, hay espejos que desfiguran y otros que em­bellecen; éste es de los primeros; otras traducciones conozco, y usted t~mbién, que pertenecen a los segundos.

Y o digo como el pequeño a frica no : "¡_gracias ;1 Dios que me ha creado negrito!" En cuan~o puedo juzgar, adm1ro el estilo y con la facilidad y naturalidad que viste con palabras las ideas abstractas y difíciles de expresar. Es una real superioridad como la <tiene nuestra Avellanada (!); pero prefiero fijarme más en la persona que en el vestido. ¡No me puede simpatizar, si da su novela como una verdad, que por disculparme haga 'bígamo al pobre Barón Dudevant, ni que pinte con ·tan odiosos colores a un hombre que ha amado y que es muerto! Nuestro pueblo es más delicado y dice en una de las coplas de mi colección :

Por agravios que me hagas De ti no me ven.gm~é;

Porque te vale el sagrado De ltctberte querido bien.

¿ Qué le parece a usted esta frase : ·il ai1nait Dieu sans y croire? Así son las muje res, ¡subordinado el corazón y el alma a la ca­beza ! Y dice después, habiando de ella misma, una cosa precio­sa : "son esprit aspirait desormais au vrai qui n' est ni l'idéal sans frein ni le fait sans poésie"; pero, ¿qué entiende ella por la vrai? ¿ Acaso no es la virtud que se nos enseña· y prescribe, y no puede ser la que nosotros nos for jamos, como, por ejemplo, moralizar a un amante debau,ché? ¿Y que un estiio bello, un gran talento, podrán trastornar las ideas sobre la virtud y los deberes? ¡Ahí es~á el gran daño que hacen esas existencias excepcionales, esos genios extraviados! Yo no tendría más que una respuesta a esas salm1gondis de sentimientos, deberes, amores adúlteros chas-

(1) C'.ertrudis Gómez de Avellaneda.

Page 23: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INWITAS DE FERNÁN CABALLERO 5J

tes, a esas pasiones,. a .esas aspiraciones inútiles y fatigosas por el ideal, por la felicidad, por la calma ... les señalaría a SanTelmo.

No me ha hecho, como a Me. de Latour, este libro una im­presión triste y lúgubre. He admirado un inmenso talento y no he sentido la más mínima compasiÓn ni simpatÍa por aquell<>.S lá­grimas, porque el autor nunca confiesa que amaba a Laurent y sólo nos hace admirar su heroísmo en aguantarla. Mucho he sen­tido que no huya la mente; pero él labra globulillos de agua de jabón, sin consistencia, que se deshacen al quererlos saisir. La llegada y detención a causa de negocios de mi marido me mtran­quiliza. La Discusión (1), perverso póriódico, que ha dado un cou.p de patte democrático. a 1<\S asociaciones de señoras, tanto a

. las de la Infanta como a las de San Vicente de Paú!; me tierie atacada de los nervios por efecto de la indignación. La Monja cuyo retrato es precioso, me mira y el Conde de Iola me aguar­d<>. en vano, sin darme alientos.

¡Cuánto celebro que nuestra amada Infanta se restablezca de un todo ! ¡ Bendita sea la mar ! Me hace esto recordar la nermo­sa descripción de usted de cuando · se bendij o en Regla, cuando la rehabilitación del Santuario; le debía a nuestra Infanta esta señal de gratitud ; le paga una deuda.

Usted se ha empeñado en ponerme vana, y no lo consigue; siembre usted vanidad, y sólo brota gratitud. , ¿Es roco hablar­me del recuerdo de mi pobre descripción al ver el . castillo· de Menesteo? Lo quiero mucho; en él vivió el buen don José con su buenísima hermana· y mujer. Don José, don Gil el sochantre, Fray Grabiel, que todos he conocido, son tipos muy humildes y poco. lucidos, pero muy queridos míos. Descansan en paz, ¡di­chosos ellos! (2) .

Mi joven amigo es tan en sun:io grado parco en escribirme, que si yo fuese .desconfiada, dudaría un poco, si no de su amis­tad, del deseo de cultivarla.

¡ Cuánto siento que no probase bien . su primer. baño a su amable señora ! Entonan demasiado, sobre todo en este país; me pienso que los·baños dulces que refrescan le sentarían mejor;

(r) La Discusiótl, periódico de Sevilla. (2) Personajes de ~a novela La Gaviota.

Page 24: Cartas inéditas de Fernán Caballero

52 BOLE'l'ÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

por mí creo que sean estos últimos una panacea y que se abusa de los de mar. Suplico a usted que le· diga mil cosas amistosas y simpáticas de mi parte, y que deseo mucho que pase esta triste temporada de calor y a usencias . .

Suplico a usted también de decir mil cosas a la generala Thie-'­rry, y que la noche que salió fuí {;On el criado y un acompañante a su casa; acababa de salir con mucha premura, temerosa, sin <luda, que le volviese a suceder el desagradabilísimo ~rcance del d ía anterior; corrimos y no la alcanzamos; quise entrar en el va­:por, pero estaba obstruido por un inmenso gentío y tuve que contentarme con d~searl~' buen viaje con el corazón. . Me asusto de ver lo que he escrito, .considerando que doy a

usted la molestia de leerlo. C?ncluyo, pues, dándole gracias por sus envíos y sus bondades y asegurándole es su más sincera y agradecida amiga, s. s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arronr. 3 agosto r8s8.

XXVII

Muy señor mío y amigo: Apenas había enviado ayer tarde el paquetito con Lady Vir­

ginia (1) a San Telrno, cuando recibí los tomos en que viene de Madrid. Envío a usted uno para que vea de qué modo vienen encuadernados todos, de suerte· que i:lo me atrevo a presentar a SS. AA. RR. el tomo que les está destinado. ¡Todos vienen lo · mismo! ¡ Usied puede figurarse a qué punto es esto .cruel para mí, y de qué modo debo sufrir al ver cómo todo parece reunir­se para deslucirme con el público !

No quiero tampoco hablar de su traducción: El . pas,aje ·que usted tuvo la bondad de hallar J.igero y que tradujo · (la :réta:hilk que inventa· Chaste para aburrir a don Judas)· ha . tenido cotrec­ei6n y aumento · con la batalla de Lepanto. Política, no se lia 'tra­ducido polítesse, sino p6litique, 'lo que, aplicado a una muc.hacha del campo, puede usted pensar el despropósito que forma. Y

(r) Novelita de Fernán Caballero.

Page 25: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE , FERNÁN CABALLERO 53

la escena del asesinato que comete el pobre, ha sido variada, no sé p9r qué, ni con qué fin. En fin, dejemos esto que es intermi­nable.

He leído eon detenimiento el artículo de crítica sobre la obra de Pastor Díaz que tuvo u~ted la bondad ·de enviarme y que le devuelvo; el primer párrafo es lo mejor que tiene. Es demasiado largo, como lo es el libro de que habla. El supreme bon ton lite­rario español que desdeña ias pinturas populares lo admitirá como

una epede de Byron, Grand bien lui fasse. F1orenda, tipo de buen sentido y modelo de buen gusto, no está muy prendada de la obra, según me escribe Fernando . A éste creo que le gustará más porque el lenguaje tiene para él un mérito superior al que debe tener una cosa que, al fin, sólo halaga al oído.

Anoche estuvo aquí Fernández, que me dijo extrañaba que no hubiesen llegado a San Lúcar las Revistas y dijo indaga~ ría hoy en lo que consistía. Me ofreció enviarme hoy una .no­tita sobre cuanto sabe de Diamante (1), que acompañará a esta carta .

.. Había puesto en una de.las cartas del Ve1·ano en Bornos: "en que triunfó la usurpación musulmana", y me han puesto, sucum­bió en Jugar de triunfó. ¡Qué se dirá en Francia y Alemania en que están traduciendo algunas cosas mías, de la instrucción de Fernán ! ¡ y }ermín que tanto corrige al autor, y dejó pasar esto a los cajistas!

Con todas estas cosas estoy de~nimada en el último grado. Verá usted cómo el prólogo, aunque de los más ·cortos, es de

los más bonitos 'y lisonjeros; Olloqui (2) es un distinguido poe­ta, cuñado de Pacheco (3) y hace tiempo que es Cónsul de Es­paña en Lisboa; qué bonito lo que dice del estilo calificándolo de franco, ingenuo, vivo, apasionado, siempre gracioso, siempre poéti-co, etc. ¡Ojalá,. ojalá, y que fuese esto cierto! ¡Me parece algunas veces tan pesado! En esta carta. J?Or ejemplo, escrita

(I) El pceta Diamante, del tiempo de Felipe IV. (Véase la carta XXVIII.)

(2) El escritor Francisco Olloqui, que residió en Sevilla. (:';) Don Joaquín Francisco Fa checo, escritor seviliano. Fué Presi­

dente del Consejo de Ministros.

Page 26: Cartas inéditas de Fernán Caballero

54 BOLETÍN DE Lt\ REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

cuando el sol exterior nos abrasa y rinde y el interior está eclip­sado. Suplico a usted que me lo perdone; debería escribil otra, pero por no p~ivarle ni ·un momento de la nota de Fernández no lo hago, dejando para mañana: esta agradable tarea.

Suplico a usted de dar mis más cariñosas expresiones a Ma~

dame de Latour y de creerme siempre su más agradecida y sm­cera amiga, así como su m. s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arrom. 6 agosto s8.

XXVIII

¿ Sabe usted, señor y amigo, que me .ha dado usted un susto terrible? ¿ Sabe usted · que leía su favorecida con el pecho opri­mido y la respiración anhelosa? J e recule de. tout ce que jc peux

'U'OUS parler Cr'". franc jusqu'a la rudesse' ... , j estba angustiada! Leo con ansia ... , ¿qué encuentro?: las cosas más bonitas, mi­.rándolo todo, como siempre, bajo el prisma de la amistad, y ex­presándolo con la delicada espirituelle y benévola galantería fran­cesa, y solamente qu'~ la donnie o asunto es inac~ptable, en lo que soy de su misma opinión y no por disculpa que sea histórica; no lo es. Diré a usted la historia de esta novela, la que, si bien no disculpa, explica el asunto.

Me preci.~a.ba escribir una novelita parélJ la Rev-ista (1). Bus­qué, como siempre, una idea apropiada a combatir las malas que en nuestra época predominan ; ·la una fué probar cuán falsa es el arma de que se sirven los revolucionarios de esta época, los seudofilántropos, llamando infelices desheredados ai pue-blo y fe­¡ic.es a los ricos y poderosos; en esto no salí muy desacertada, en

vista que usted tiene la condescendencia de celebrar j uslamen­te las dos escenas que, sin faltar un ápice a la verdad, pintan en contraposición las miserias de éstos y el bienestar de aquéllos. La otra idea tiempo había que la tenía y meditaba; quería pintar una conv-ersión, y ya que mis escritos se están traduciendo, que

(I) Se refiere a su novela L ady Virginia .

Page 27: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 55

se viese en el extranjero el lenguaje, el espíritu religioso y el saber de nuestro pueblo, sobre la religión, su fe, su esperanza, su ca­ridad. Que viese cuán sencillas son y al alcance de todos están sus sublimes verdades, los tesoros de consuelo que encierra para el corazón, y la falta . que nos hacen sus perversas misionfs an­ticatólicas. Esta conversión, concebida en estos términos, hacía necesaria para verificarse circunstancias que pusiesen en contac­to dos mujeres que separaban todas las distancias imaginables; era necesario un gran dolor, una gran falta o culpa, un gran re­mordimiento sobre . cuyas heridas se aplicase el bálsamo de con­suelo de nuestra santa religión, IX?rque la pobre aldeana no po­día atraer a la gran señora por el razonamiento, sino por el sentimiento. He considerado siempre como muy dramática la si­tuación de la Duquesa de Raguse (creo que es), que murió aho­ra poco. Tuvo un hijo con ausencia de su marido ; su padre era el general Chittry de la Fosse, cuñado de· mi hermana, el qu<" (du­có brillantemente a su hijo. Este era el hombre más cumplido, el más perfecto caballero; era adorado por su madre, la que él ni quería ni estimaba, y que se hallaba tan infeliz por su nacimien­to ilegítimo, que no sólo cayó en la más horrible misantropm, sino que mi hermana, que lo quería mucho, temió muchas veces que se suicidase. Esta era la situación que yo necesitaba; pero como las madres dan a sus hijas mis uovelitas a leer desde que tie­nen diez años, me he propuesto que no les den la idea de que pue­da haber niños nacidos fuera de matrimonio, y aún menos que les puedan tener mujeres casadas sin que sean los maridos de éstas sus padres. Así inverité para evitar este escollo la donnée que con muchísima razón halla usted inaceptable, y preferí mil veces incurrir en esta justa crítica que el no respetar la inocen­cia; yo me decía.: "espero que conocerán que la horrible situa­ción cle la Marquesa es debida a un adulterio que Fernán da a entender sin pattntizarlo; pero Fermín (I)_ tuvo cuida<lo de qui­tarme esta esperanza añadiendo de su cabeza a mi relación estos inconcebibles renglones : "aquellas relaciones tan peligrosas en las cuales no llegué a· tr,aspasar todos mis deberes". "¡Pero, señor, le decía yo,. si lo que deseo es c<Jbalmen1e que el lector crea a

(r) Don Fermín de la Puente y Apezechea.

Page 28: Cartas inéditas de Fernán Caballero

BOLETÍN DE LA REAL ' ACADEMIA ESPAÑOLA

L. Virginia más culpable de lo que yo por respeto a }a _iuocen­cia la hago! ¡ Mi historia con esa ¡perentoria declaración no e-s probable!" -"Sí lo es; se han visto cosas semejantes, y así es más moral."-"¡ Señor, si quiero que L. V. sea una gran peca­dora!" - "N o es menester; está mejor así" -Pero, señor, ¿no ve usted que eso de todos sus deberes despierta en las jóvenes la idea de que hay aún otros deberes que el de guardar su fe y su corazÓ:.1 ?" Nada le convenció y la desgraciada frase que me qui­taba toda -~speranza de ser adivinada se puso. Esto es lo que ten­go que decir, no para excusar la novela, sino para excusar mi intención o la causa de lo que usted con tanta razón condena, y cate usted el escrúpulo que me tiene sin concluir la interesantísi-· ma histor.ia que S. A. R. me hizo el honor de contarme. Está medio escrita: tenemos en Jerez a un viudo rico, con un niño que adora, al que no quiere ciar ni madrastra ni hermanos; se enamora de una maja zafia; lo puedo casar secretamente y hacer que por su mala conducta repudie a la mujer, pero ¿con qué pre­texto se desentiende de su hijo? Podría nacer mientras él hicie­se un viaje y morir la madre; ¿ pero es probable que a su v-uelta no hiciera gestiones para buscar a su hijo?

Conozco que esta idea moral de respetar la inocencia evi­tando exponer un hecho, que inevitablemente le abre los ojos, me pone muchas trabas, me quita recursos dramáticos, me fuer­zan, como en Jsmena y L. Vú·ginia, a sacrificar la donnée, que me expongo a una justísima crítica y, a pesar de eso, no me pa­rece que .debo sesgar; tus escritos huelen a limpios, me decía Ochoa en una epístola familiar ·que me escribía en El H eraJdo, firmándose el Lector de las Batuecas; no quiero desmerecer este elogio. No hay literatura en lo serio más casta que la espafiola; no quiero ser yo la que la modernice en otro sentido.

Si usted tiene paciencia para leer esta carta será una prueba heroica de aprecio y amistad que me dé, cuando yo, en q:>Jnbio, abuso de ella sin consideración ni miramiento.

j Cuánto, cuánto agradecería a usted que me siguiese man­dando los folletines de Una en otra! (1) , ¡'puede usted pensar a qué punto me interesa leerlos ! Como he comparado ya el trozo

(1) Novela de Fernán Caballero, traducida al frands por Latour.

Page 29: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS_ INl~~ITAs· DE FERNÁN CABALLERO 57

de _Cas:a qu~ usted tr~d_ujo, ansío po¡,: comparar la convers;ación de -Diego -Y-Pastora, tan divinamente: puesto en francés · por usted_ A mi. marjdo le precisa ir a Madrid,. Jo que retendrá al met110S un mes su-llegada; me alegro; lo uno, por el calor; lo segundo, por­que_ una vez despachado en Madrid lo que .tiene que hacer, l:'stará aquí más tiempo Y· con más sosiego.

He tenido contestación de Hartzenbusch, cuya carta no re­mitó a usted p6r larga y algo difusa, defecto endémico efe nues­tro país; pero, aunque ya no lo necesite, copiaré a usted lo que dice:

"Diamante fué un escritor del tiempo de Felipe IV, qu-: hizo en castellano una imitación del Cid de Corneille. Mañana, que estará ·abierta la biblioteca, veré si hay algo más que decir al estimabilísi-mo señor de Latour; mé parece que ~o pr.xlré ser­virle como desearía y él se merece; lo poquísimo que sabemos. de .él está reducido a lo. que se lee en el tomo 3 de la Historia de la literatura española de Ticknor, páginas 22 y 23. Quizás el señor don Ramón de Mesonero que publica en la bibliotPca de Rivadeneyra las obras ·dramáticas de los poetas posteriores a Lópe, haya averigitado algo más; pero dudo que quiera decir­me lo que sepa de -nuevo, :reservando -las noticias de esta especie para el tomo en que incluye las obra·s de Diamante."

Y ya que ·estoy-copiando, añadiré el juicio que con su admi­rable buen juicio . forma Ma, Florencia de la obra de Pastor Díaz:

"N o he querido escribirte, dice, . hasta concluir la novela ; t ra­tado filosófico, metafísic? o como .quiera llamarse de P. D., y en resnmen te digo que no me gusta, no me es simpático. Me choca la introducción, en que, a la puerta de un baile de másca­ras, dos personas pronuncien en alta voz una misma idea, cho­cándome muchísimo que aqueila joven haga una confesión tan espontánea, y como hubiera podido hacerla a su confesor, a un hombre para ella enteramente desconocido, y de que, a pesar de un exterior tan poco ventajoso como lo pinta el autor, conci­biera para él, de pronto. una pasión tan exaltada, hasta concluir con la escena del' gabinete, y todo en el espacio ele dos horas."

"Esta primer2 impresión no la ha modi ficado el resto de la obra, y tal vez será por mi incapacidad, gue no alcanza a com-

Page 30: Cartas inéditas de Fernán Caballero

58 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

prenda~ tan sublimes conceptos ni tan repentinas y exaltadas pa­siones. ¿ Ctlmprendes tú aquella religiosa que está en el con­vento ¡y en el mundo, que se desnuda el hábito para ponerse el domin<$, que tiene el retrato de su amante bajo la imagen de San' Francisco Javier, y que cuando ve a éste de sacerdote da aquel grito diesgarrador que significa que hasta aquel momento no había perdido las esperanzas de conservarlo? ¿Qué fin moral lleva la obra?, yo no lo alcanzo; si tú lo has comprendido te agradecere que me lo digas. En cuanto al estilo, por más que sea puro y elegante, tampoco me gusta; pues lo encuentro re­torcido (clispénsame la palabra) y fatigoso, haciéndome el efecto de la sul:xida de una cuesta escarpada, mientras el tuyo y el de la historia de la' Marina me causa el de la bajada por un sendero de flor·es. "El buen juicio, le &ens commun, está en E spaña en las mujer~s."

No puedo dar, por ahora, su amable recado a Fernánde:t por­que ha marchado a ·Constantina. He tenido carta de ApezCI~chea, que me da buenas noticias de su empresa de minas, y otras muy curiosas sobre los gitanos de aquella sierra.

Es má~ que una alegría, es una felicidad el saber lo bien que sientan a St A. R. los baños, ¡gracias a Dios! No extraño, pues, que esa mat ejerza irresistible seducción sobre mi querida y ama- ) ble amiga Me. de l.atour, y cedo, a pesar de mi predilección por los baños dulces, para aquellas personas que tienen la suerte de no estar debilitadas por recientes males. D1gale usted mil cariñosas expresiones de mi parte.

Por fin he hallado un excelente encuadernador que me va a encuadernar de nuevo el tomo que me atrevo a ofre;::er a SS. AA. RR.

Esta carta es un abuso en mí, de su amistad, de su tiempo, de su paciencia y de sus ojos, pero una prueba más del inmen­so precio que pongo a la opinión tan autorizada de usted. 'Con­c-luyo repitiéndome su más amiga y más agradecidas., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl .de Arrom.

Page 31: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS . UNÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO 59

XXIX Sevilla, 20 agosto 58.

Cuántas y cuántas gra<:ias tengo que dar a usted, señor y amigo, por su bondad en remitir111e los folletint.:. de lo qt~e es

una imitación de Fernán. ¿Qué hace un autor al verse de este modo transformado, descompuestas todas las escenas principales,

haciéndoie decir lo que jamás ha soñado decir, calumniando a la simpática María Padilla, dando, sin venir al caso, lecdones a los

Reyes? ¡ Si fuese hombre, es bien cierto que, con la debida polí­tica y moderación, protestaría; pero; como soy stñora, qu!ero y debo callar ! Me han dicho que me van a traducir al ruso. ¡ Dios quiera que no sea por ese original! Empecé a anotar algunas cosas, pero pronto· lo dejé, por no escribir pliegos enteros. ¡Es

imposible imaginarse una cosa más cruel para un autor que comprende bastante el francés p~ra conocer cuánto deben cho­

. car algunas cosas mal comprendidas y ·mal traducidas !

Efectivamente, Fernando halla bellezas en particular en la segunda parte' de P. Díaz, lo mismo me ha sucedido ; en ese conjunto monótono, en esa larga apatomía del sentimiento del amor (según lo entiende el señor Pastor Díaz) hay, según dij e a

. usted, bellísimos pensamientos sueltos; también creía bello el len­guaje, pero habiéndoselo dicho a Cañete, quizás (o sin quizás)

nuestro primer l~terato mod·erno (académico), no ha querido concederme ni aun eso; lo llama moderna fraseología y boursou­

f!ure. Esta opinión, aunque severa, parece la general en Madrid, y es aun la de ... ¡ Valera.f, que le dijo tenía por un compromiso

que escribir un artículo sobre ese libro y no sabía cómo salir del paso. Y a ve usted que la . elasti cidad de la conciencia po­

lítica se extiende, cuando se trata de 11ombres que juegan en ella, hasta a la conciencia literaria. Parece que don Nicome­

des exigio de la Condesa de Velle, mujer de superior talen­to, que le dijese su opinión, y apremiada por él le contestó, según su sentir español : "todo ~so es falso y no existe"; y aíiadió :

"la verdad y naturalidad de sentimientos véalas usted en Fer­nán Cab~ll ero" . Digo a usted esto sencillamente (porque usted sabe cuán lejos está de mí el amor propio J para probar que no

Page 32: Cartas inéditas de Fernán Caballero

60 BOLETÍN DE LA REAL ACADEMI A ESPAÑOLA

hay mejor ni más simpática regla que ser .verídi.co, tomar de la naturaleza1 y no poner en ella de lo suyo, y esto explica a usted' también aquella burletita: no soy Fernán Caballero. Se haría una cosa muy ·bella extrayendo trozos de su obra.

Desde un principio sabíamos que Gil y :Zárate era d~:: opi­nión que el soneto (1) era de Santa Teresa; pero no es infali­bie; y pa,.ra un rey hay otro rey, y para un juez hay otro juez, según _ dice el pueblo. Creo. más juez -en este asunto, por ro­zélrs.e o s~r cosa religiosa, al sabio Ca rbonero y ?ol, que alega pruebas materiales para probar que no es de ella, como es haber sido colocado en uno de los arcos (creo) que se leva:1taron cuando las fiestas de su canonización y estar prohibido que ·para ese caso sirviese composición del sa~to ct~ya fiesta se hada.

De más peso es para mí la. opinión de Femández y de Ca­banilles que la de Zárate, aunque no fuese más, sino porque es de pensar que no habiendo controversia, :Zárate no apurase la materia como lo han hecho los otros; todo lo que no . es d~cir que esa admirable e inspirada santa no fÚese capaz de escribir cosa tan bella o más bella si pudiese ser, Me par.ece, pues, qu:: anibas opiniones, sin ser las misinas, son amigas.

· '¿ Quiere usted cr~~r que hasta hoy IJ~ he concluí do, no mi Visita a San Telmo, eso no podía ser, sino mi Palacio de San T. tout court f Ha tenido vicisitudes; quise al mismo tiempo vin­dicar a las señoras de los ataques de esos perversos malintencio­nados periodistillas, gentes de nada, demócratas por ambición y envidia; pero toqué con grandes dificultades. ¡Ay, señor y amigo, qué mundo éste ! ¡ Qué mundo i."ste! ¡ N o he quedado contenta de rni obra ! Mi corazón me oprime y atormenta porque no he dicho bastante, y mi penetración me dice que me llamarán adula­dora cuando he cer-cenado a la verdad para no parecerlo. Para distinguir · la _ verdadera caridad de estos señores de las impre­meditadas prodigalidades de la R eina, que debe, según sr; dice, 100 millones, he dicho que las salidas de SS. AA. (según el orden establecido en aquel palacio) no sobrepujan nunca a las entra­das, y esto., aunque todo el mundo lo dice, ¡ ¡ ¡ no sé si habré hecho bien en repetirlo ! ! ! Esto me tiene inquieta, no sólo porque es

(r) El que empieza: "No ine mueve, mi Dios, para quererte".

Page 33: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS. DE FERNÁN CABALLERO 6 I

Wla' especie de lección a _la Reina si lo lee, sino porque no sé si podrá chocar a SS. AA. que yo me meta en camisa de once varas.

La Rdna dijo a la de Prado que vendría aquí, y , hallándola incrédula, añadió : "sí, iré, ya me he tnefvilizado y seguiré''. Re­mito a usted el tomo destinado · a SS. AA., suplicándole lo ponga a sus pies con todo mi respeto y vergüenza; . no sólo porque no vale ese honor, sino también por lo repetida de esta libertad ; pero es preciso completar la colección y ya no queda sino Lá­grimas (r) .

Voy a cansar a usted con tan larga cart~, pero quiero re­ferirle una anécdota acaecida a mi marido . Comía en Barcelona al lado de un c~b~llero francés,, sumamente fino y co111m' tl faut, el que le dijo: "He estado ya en España; servía con un íntimo amigo mío, el general barón Chatry de la Fosse, que se casó con una preciosa señorita española" --mi. cuñada. -¡Ah! - Estu­ve en Ronda y estuve alojado, por cierto, en casa de un caba­llero muy distinguido, don Antonio Holgado. - Mi tío. --¡Ah ! ¡ Ah ! -Soy apasionado de los españoles; me gusta su literatu­ra, y entre los autores modernos prefi~ro, por su originalidad, etc. , a Ferná,n Caballero. - Mi mujer. -¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! El resul­tado fué que este caballero, que es el Marqués de Ville Ville , y él quedaron m uy amigos y que, por una reunión de circun i'tan ­cias largas de enumerar, este conocimiento le hace ir a Madrid antes de venir aquí. La Espaiia del ·I7 trae que la ilustre, ;J.piau­dida, etc ., doña Gertrudis va a imprimer en París una noti­cia de todos los personajes; políticos, mili tares, literatos, artisticos actualmente figurando en Espaí'ía ¡ Es valor ! Espero que mi insignificél,ncia me salvará. ¡Dios lo quiera!

SÚplico a usted de dar mis más cariñosas expresiones a Me, de Latour y de cn·erme siempre su más agradecida amig-a y s: s., q .. s. m .. b.,

Cecilia Bohl de Arrcnz,

(1 ) Lágrim.as,nove1a de Femán Caballero.

Page 34: Cartas inéditas de Fernán Caballero

. 62 BOLETÍN DE LA RE .... L ACADEMIA ESPAÑOLA

XXX

No puedo ponderar a usted, señor y amigo, a qué punto he agradecido a . usted el interesante aviso que me da en su muy

apreciada carta que acabo de recibir. y que me pongo a contes­

tar despuis de haber enviado un parte telegráfico a La EspMí~ para que no se imprima un artículo que en forma de carla a mi hermana les había remitido, y escrito por el correo, que me ,pre­

cisaba quitar unas y añadir otras cosas, por lo cual les suplicaba que me enviasen de vuelta mi artículo, que les devolvería co­rregido.

El gran mal ?naterial de esta pobre nación es el desorden, la loca prodigalidad que todas las personas. de todas . opiniones critican y deploran. tanto en la Reina y todas las personas Rea­les como en el Gobierno, y sí yo no hubiese sabido que era el mayor elogio que se podía hacer de nuestros amados Príncipes el decir que se exceptuaban de esta fatal generalidad, si no hubie­re estado persuadida que el afirmarlo era la cosa que les diese

el mayor y más general prestigio, no lo hubiese escrito, lo que hice más bien para disculpar (si puede llamarse así) las innume­rables cantidades invertidas en obras de beneficencia que enu­meraba. Je connais mon pu'&!ic, oigo lo que se dice de S. M. en

punto a lo que da y a lo que debe, y he oído aun a los más acer­

bos enemigos de don Carlos poner sobre las nubes el orden de

su administraéión y afirmar que en ese concepto se habü: per­

dido un Rey como io necesitaba la España·. Esto, señor y <Jmigo, usted comprenderá que sólo lo digo por disculparme, pero que

tan éonvencida estoy de que un h~bre como usted, por··su ta­lento, su posición, por su experiencia de las cortes, debe saber mejor que yo lo que sobre las personas Reales se debe <.Íecir o callar, que no me ha . bastado para seguir su indicación escribir

(que una carta puede perderse), sino que ·he enviado un parte

telegráfico que llegará antes qt}e el artículo a que aludo; estan­do además preparada a decirles que quise suprimir aquello (que

Page 35: Cartas inéditas de Fernán Caballero

CARTAS INÉDITAS DE FERNÁN CABALLERO

habrán leído), porque no pareciese una crítica indirecta de S. M. Con que todo está compuesto y- yo, on ne peut plus reconnaissante

a su bondadoso aviso que me evita el que hubiese hecho, no sólo una inconvenance, sino una cosa peor.

El tomo 14 que tiene usted la finura de desear por quitar

ese fatal número 13 que yo detesto, tenía pensado formarlo

con escenas, cuentos, poesías y coplas populares andaluz<'.s, y Fermín Puente está muy empeñado en ello; tengo los materia­

les todos, pero no tengo tiempo para arreglarlos, clasificarlos y limpiarlos, y así, por ahora, no pienso ni puedo pensar en eso. Llegará mi marido el mes que viene, y en el poco tiempo que

estará aquí (uno o dos meses) no me será posible trabajar con

tiempo y sosiego.

Se debe criticar las mancebas de los Reyes, pero no calumniar­

los, y ustedes mismos creo que hacen una gran distinción entre Me. de Pompadour y Agnes Sorel; y tampoco cree usted al tra­ductor culpabl·e, cuaodo en una escena de las más graves y so­

lemnes hace el favor de poner que (pe.rdóneme usted esta fran ­queza necesaria y literaria) un ... parbleu!!! !, con el que no sólo

mata, destruye, descompone y desprestigia la escena, sino al autor.

La hermana del señor de Valera, el poeta (1) , se casa con el general Pelissier, como habrá usted visto en los papeles.

Mucho echo de menos en la carta de usted un párrafo, y es el que hablase de la vuelta. En septiembre todos los que hu­yen del calor o buscan los baños vuelven a sus casas, y es ele

esperar que las personas Reales a sus palacios. El hermano del malheureux . Cantillo es Gobernador de pro­

vincia; van a dar a éste un destino ; ha hallado quien le adelante

fondos para publicar su querida Palatu·a de Arquímedes, tiene

muchos suscritos, porque es bueno y. está bienquisto. Ayer vino a verme radiante ele alegría y me la dió a mí. ¡No he vis­

to a nadie contentarse con menos ! Para aplastarlo necesita la

suerte un monte nmyor que el Atlas.

(r) Sofía Valera, hermana dd autor de Pe¡,ita .iíméHez.

Page 36: Cartas inéditas de Fernán Caballero

64 BOLE'l'ÍN DE I..A REAL ACADEMIA . ESPAÑOLA

Con cariñosísimas expresiones a Me. de Latour quedo su más agradecida amiga y ·s. s., q. s. m. b.,

Cecilia Bohl de Arront. 23 agosto s8.

SANTIAGO MoNToTo. (e ontinunrá.)