Filosofía

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Concepto de parresia en Foucault. Concepto de Ilustración de Kant.

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El siguiente parcial es domiciliario, contiene cuatro tems y es individual.En la evaluacin del mismo se tendrn en cuenta las siguientes condiciones formales:-La extensin en su totalidad no debe exceder las ocho pginas: cinco para el desarrollo, una para la portada, una para el cuestionario y finalmente la bibliografa.-Fuente- tamao de fuente y de hoja- interlineado: Times New Roman 12; A4; 1,5.-Citas: en cada respuesta debe efectuar la cita correspondiente.-La precisin conceptual y la elaboracin.-La portada debe contener los siguientes datos:Institucin. Departamento. Materia. Ctedra. Nombre y apellido. D.N.I. nmero de comisin. Horario de movimiento.Fecha de entrega: 27/11/2012.Cuestionario:1) A- Defina el concepto de parresa segn Foucault y sus condiciones de posibilidad.B- Explique la diferencia entre el sujeto antiguo y el sujeto moderno en relacin a la verdad.2) A- Desarrolle la crtica de Nietzsche al racionalismo socrtico y seale la interpretacin de Jaeger en Paideia.B- Explique los trminos de lo Apolneo y lo Dionisaco introducidos por Nietzsche en el origen de la tragedia.3) Desarrolle la relacin entre platonismo y cristianismo segn Gibson y/o Cassirer. Relacinelo con las cinco vas que propone Toms de Aquino para demostrar la existencia de Dios.4) Qu es la Ilustracin para Kant?

1) A- El concepto de parresa es definido por Foucault de diferentes maneras dependiendo del tema y del material al que se est refiriendo. Principalmente se define a partir de quien ejerce la parresa, el parresiasta, que es quien es capaz de decir la verdad. Y a partir de ese acto que es su derecho poltico, tambin es el que corre un riesgo al ejercer ese derecho porque en determinadas circunstancias decir la verdad puede ser peligroso. La verdad en este caso es modificadora tanto como del que dice la verdad como del que recibe esa verdad de labios del parresiasta. Interviene en la realidad y forma una clase de sujeto capaz de detentarla. Esto implica no solo decir la verdad sino tambin decirla sin depender de otro, es decir con libertad. Foucault hace un rastreo de la parresa en la poltica y en la filosofa. En la primera explica a partir de diferentes tragedias ticas como la parresa se impone como derecho entre pares en la polis griega y como, cuando no hay un estado democrtico, sta se yergue como contrapoder imponiendo un lmite a la tirana. Y en esta confrontacin con el poder se encuentra el riesgo que se haba mencionado. Pero si siguiendo este camino la parresa se pone en servicio del poder, el que se encuentra en posicin de dominacin da permiso a esta confrontacin porque redunda en su beneficio al alejarlo de las garras del poder absoluto. Esta institucionalizacin de la parresa la falsea, porque el riesgo no existe. Al referirse a la parresa filosfica surgen las diferencias con la poltica al hablar de Scrates y de Digenes. La parresa planteada como juegos entre pares no se aplica ya que ellos no son pares de nadie. Con Scrates la diferencia reside tambin en la relacin personal que tiene con el que lo escucha, una relacin cara a cara contraria a la que se da en el gora en donde uno se dirige a muchos. Adems la parresa se da en este caso porque Scrates es quien es, es decir, alguien que al poder dar cuenta de si mismo puede dar cuenta de los otros. Digenes, tambin por como de construye a s mismo como sujeto insta al resto a cambiar su vida, a vivir una vida verdadera, pero toma una direccin diferente. Foucault propone cuatro actitudes que corresponden a cuatro figuras que dicen la verdad, pero que dicen verdades muy diferentes. El profeta, como un envase, contiene la verdad de otros, pero es una verdad abierta a interpretacin. El sabio habla su propia verdad, pero sta no entabla relacin con intereses individuales sino generales; y adems, puede no decirla. El maestro se dedica a ensear a otros, es su obligacin hablar de lo que sabe a sus alumnos, su profesin. La cuarta figura es la del parresiasta que habla su verdad sin velar nada, habla porque hay otros y da sus palabras gratuitamente porque lo considera un deber. Por cmo lo form su verdad est obligado a decirla, no puede callarla, su discurso no generaliza y, fundamentalmente, asume un riesgo, incluso el de perder la vida por decir lo que dice.[footnoteRef:1] En este sentido el parresiasta se diferencia de los otros caracteres que tambin pueden decir la verdad ya que ellos no corren riesgo con su veridiccin. Dentro de este marco Scrates puede ser considerado a veces un maestro, a veces un parresiasta, y Digenes siempre un parresiasta. En conclusin, para que sea parresa la condicin de posibilidad de decir la verdad tiene que estar acompaada con una confrontacin del poder y la asuncin de un riesgo. [1: Foucault, M. El riesgo de pensar, en El ltimo Foucault, Sudamericana, td. Toms Abraham. P.61]

B- En relacin a la verdad, Foucault propone la diferencia entre el sujeto moderno y el antiguo en relacin con la posibilidad de composicin entre el hacer y el decir, y la distincin entre el saber y el conocer. El saber es definido a partir de una modificacin del sujeto que cambia por el proceso del conocer y por lo que termina conociendo, este proceso es inherente al sujeto antiguo. En la modernidad el saber no implica una verdad transformadora, el conocimiento se alcanza pero excluye de ese proceso cambio alguno para el que aprende. Se marca un punto de quiebre con Descartes en donde el sujeto se muestra como una totalidad, una mnada que ya no se permite modificarse por el conocimiento. Saber sin experiencia, sin experimentacin y sin riesgo que coagula en una fijeza desconocida por los antiguos.[footnoteRef:2] [2: dem. P. 46]

La reflexin filosfica en la Antigedad se planteaba a partir del conocimiento de uno mismo y una construccin en otro permanente a partir de distintas prcticas. La filosofa moderna plantea, no el proceso de transformacin a partir del conocimiento, sino al mismo sujeto como objeto de conocimiento, que como tal permanece fijo y jams deviene en otra cosa de lo que es.[footnoteRef:3] [3: Cfr. dem. P.85]

Cabe sealar, sin embargo, que en la Grecia clsica el hablar francamente y ser credo se plantea como un derecho inherente a todo ciudadano ateniense. Surge en este caso la diferencia en este hablar entre pares entre los que son credos porque su verdad persuade a partir de la retrica, opuestos a los que son credos porque se construyen a s mismos como sujetos capaces de verdad. En este caso, el saber dirigirse a otros con bellas palabras no se condice necesariamente con una transformacin por ese conocimiento especfico.2) A- Segn Nietzsche el arte est unido a la dualidad de lo apolneo y lo dionisaco, dos aspectos contrapuestos que se encuentran en lucha constante y que solo en una forma del arte, la tragedia griega, se encontraron en un equilibrio exitoso. Seguidamente seala como la muerte de la tragedia est ntimamente relacionada con el advenimiento del intelectualismo socrtico de la mano de las obras de Eurpides y su propulsa por diluir e incluso eliminar lo dionisaco de esta forma de arte. Siguiendo a Scrates los hroes de estas obras se sumergen en el elemento optimista de la dialctica, intentando establecer una separacin entre el conocimiento verdadero y la apariencia. Scrates representa la ciencia optimista, que quiere para s validez universal, y que consiste en la posibilidad de abarcar el conocimiento de la naturaleza dando a entender con esta accin que todo es aprehensible a partir del saber. Nietzsche escribe que bajo su influencia el arte del ditirambo tico nuevo no expresa ya una esencia interna sino que reproduca de modo insuficiente la apariencia, en una imitacin mediada por conceptos[footnoteRef:4]. Se posiciona en contra de la actitud socrtica de corregir el mundo por medio del saber y de permitir que la ciencia controle la vida. [4: Nietzsche, F., El nacimiento de la tragedia, td. Andrs Snchez Pascual, Buenos Aires, Alianza Editorial, 2012.P. 149.]

Jaeger seala esta hostilidad nietzscheana, marcando la compatibilidad con el cristianismo que posea Scrates y como a su entender la naturaleza (lo dionisaco), queda eliminada de la realidad de la poca remplazada por su contrario, dejando a la concepcin socrtica como smbolo de decadencia. Jaeger atribuye el ataque a la concepcin aristotlica que se tena de Scrates que lo pinta como un simple filsofo conceptual, mediocre y trivial[footnoteRef:5] y no como el padre de la metafsica occidental. Sin embargo es esa ltima manera de ver a Scrates con la Nietzsche se est peleando, con el creador de la teora de las ideas que minimiza el mundo real del devenir en favor de un supuesto mundo inteligible, segn l falso. [5: Jaeger, W., ''Paideia: los ideales de la cultura griega'', Mxico, Fondo de cultura econmica, 1957. P. 400]

B- Lo apolneo y lo dionisaco, son dos instintos opuestos que se encuentran en constante lucha sirviendo de motor al arte, marchan uno al lado de otro, casi siempre en abierta discordia entre si y excitndose mutuamente a dar a luz frutos nuevos[footnoteRef:6]. Esta anttesis puede ser caracterizada a partir de los dioses griegos que le dan nombre, que son dioses del arte. Apolo es el dios del orden y la mesura, su reino es el sueo donde se puede alcanzar la bella apariencia, la perfeccin, el sosiego libre de emociones salvajes. Dionisio reina en la embriaguez, esta relacionado con el instinto vital y el renacimiento, bajo su influjo exttico todo lo subjetivo se rompe en el descontrol de lo indiferenciado, en lo universal. El estado dionisaco propone una tregua entre el hombre y la naturaleza. El arte apolneo es figurativo, escultrico. El arte dionisiaco es la msica, la poesa lirica. [6: Nietzsche, dem. P.41]

3) Segn Cassirer, la sociedad medieval encontr en la utopa poltica planteada por Platn en su Repblica el fundamento para su sociedad, principalmente en el papel que juega el Estado en el mantenimiento de la justicia. Sin embargo, el sistema platnico en donde la justicia se conceba como abstracta e impersonal no poda ser aceptado por el cristianismo que debi redefinir las ideas platnicas para que se amoldasen a su propia doctrina. San Agustn no puede aceptar que las ideas (la Justicia, el Bien) se sostuvieran por si mismas, deban ser una manifestacin de Dios[footnoteRef:7], que trasciende al hombre, y caracteriza de inteligible, necesario, inmutable, eterno[footnoteRef:8], la misma caracterizacin que le da a las ideas el platonismo. Toma tambin de Platn la separacin del alma y del cuerpo, y caracteriza el mundo utilizando la caracterizacin platnica del mundo sensible y su diferenciacin con el mundo inteligible, sealando su inestabilidad en el tiempo y como, por su devenir, no puede ser objeto de conocimiento, como si pueden serlo los conocimientos no sensibles. [7: Cfr. Cassirer, E., El mito del Estado, Mxico, FCE, 1993. P.117] [8: Cfr. Gilson, E., La filosofa medieval, Madrid, Gredos, 1970. P.126]

Toms de Aquino rechaza esta idea de la iglesia primitiva de la dualidad alma- cuerpo, y concibe al hombre como una unidad orgnica, en donde el cuerpo es el nico medio por el cual la actividad del verdadero pensamiento puede actualizarse en el mundo humano[footnoteRef:9]. Integra los dos mundos dando como explicacin que, siendo Dios el creador de todas las cosas, participa a todo de su perfeccin y belleza. Que Dios sea la causa primera esta relacionada con la idea de Bien como principio de todo. Aquino propone cinco vas para explicar la existencia de Dios, utiliza la constatacin de una realidad sensible que requiere una explicacin y la afirmacin de una serie causal, que tiene por base esta realidad sensible y por encima a Dios[footnoteRef:10], y como se vislumbra todas las explicaciones que expone pueden encontrar su reflejo en la categorizacin del mundo de las ideas y del mundo sensible que encontramos en el sistema platnico de pensamiento. Dios es entre otras cosas Necesario (como se concluye en la tercera va), Perfecto (cuarta va), un Modelo a ser Participado (quinta va). [9: Cassirer, dem, P. 136] [10: Gilson, dem., P. 518]

4) Segn Kant, la ilustracin es la salida del hombre de su autoculpable minora de edad[footnoteRef:11]. Esto quiere decir liberarse del tutelaje de otras personas que se alisten como guas, y asumir las riendas de nuestra propia vida. Tener el coraje y la decisin de confiar en nuestros juicios sin depender de las opiniones de los dems. Si no lo hacemos, nosotros mismos somos los culpables de quedarnos en ese estado de comodidad en donde nuestros pensamientos y acciones quedan supeditados a una autoridad y no a nuestra libertad. Aunque esta en cada uno no adormecerse y tomar control, es cierto que los hombres que se postulan como autoridades no hacen sencillo el pasaje a una mayora de edad. El hombre desde que nace esta esta bajo el control de otras personas (padres, mdicos maestros), por lo que ser un pupilo parece ser un estado natural, y lo es tambin tomar pupilos a nuestro cargo. [11: Kant, I., Qu es la Ilustracin, Madrid, Tecnos, 1987. P. 17]

Kant expone en su escrito el uso pblico y el uso privado de la razn. El primero debe ser siempre libre de ser usado, porque solo eso puede traer la ilustracin. Pero cuando uno se maneja dentro de un mbito institucional (Ejrcito, Actividades Gubernamentales, Sacerdocio) ningn tipo de cuestionamiento es permitido, y se debe obedecer. Sin embargo, si uno tiene objeciones hacia la actividad que practica, o ideas de como puede mejorarse y ser ms eficiente, o justa, puede, en el mbito publico, elaborar sus pensamientos sobre sta y exponerlas al resto. Esto ltimo es considerado un deber para Kant, ya que en realidad este tipo de confrontacin solo puede servir para el progreso de la sociedad en conjunto y un paso ms cerca de la ilustracin. En ltima instancia todo el accionar de las personas ilustradas debe dirigirse a proporcionar a su entorno la libertad para pensar por uno mismo.

BIBLIOGRAFACassirer, E., El mito del Estado, Mxico, FCE, 1993.Foucault, M. El riesgo de pensar, en El ltimo Foucault, Buenos Aires, Sudamericana, t. Toms Abraham.Gilson, E., La filosofa medieval, Madrid, Gredos, 1970.Jaeger, W., ''Paideia: los ideales de la cultura griega'', Mxico, Fondo de cultura econmica, 1957.Kant, I., Qu es la Ilustracin, Madrid, Tecnos, 1987.Nietzsche, F., El nacimiento de la tragedia, t. Andrs Snchez Pascual, Buenos Aires, Alianza Editorial, 2012