Heidegger Martin - El Concepto de Tiempo

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  • 8/14/2019 Heidegger Martin - El Concepto de Tiempo

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    El concepto de tiempoMartin HeideggerEditorial Trotta S:A. 1999

    Traduccin y notas de Ral Gabs Palls y Jess Adrin Escudero.Editorial Trotta S.A. Madrid, 1999Conferencia pronunciada ante la Sociedad Teolgica de Marburgo, julio de 1924

    Mis reflexiones van a versar sobre el tiempo.Qu es el tiempo?

    Si el tiempo encuentra su sentido en la eternidad, entonces habr que comprenderlo a partir desta. Con ello, el punto de partida y el curso de la indagacin estaran previamente diseados:de la eternidad al tiempo. Este modo de plantear la cuestin es correcto en el supuesto de quedispongamos del mencionado punto de partida, es decir, que conozcamos y comprendamosadecuadamente la eternidad. Ahora bien, si la eternidad fuera una cosa distinta del vaco sersiempre, del aei (siempre), si Dios fuera la eternidad, entonces la manera de considerar eltiempo inicialmente propuesta habra de mantenerse en un estado de perplejidad mientras noconozca a Dios, mientras no comprenda la pregunta que interroga por l. Si nuestro acceso aDios pasa por la fe y si el entrar en el tema de la eternidad no es otra cosa que esa fe, en talcaso la filosofa jams tendra acceso a la eternidad, y por consiguiente, en el planometodolgico nunca podr tomarla como una posible perspectiva para discutir la cuestin deltiempo. La filosofa nunca podr disipar esta perplejidad. As, el verdadero experto encuestiones del tiempo es el telogo; y si mal no recuerdo, la teologa se las ha tenido que habercon el tiempo bajo diversos aspectos.

    En primer lugar, la teologa trata de la existencia humana en cuanto ser ante Dios y de sutemporalidad en su relacin con la eternidad. Dios mismo no necesita ninguna teologa; suexistencia no est fundamentada en la fe.

    En segundo lugar, la fe cristiana debe tener en s misma una relacin con algo que acontecien el tiempo: en un tiempo que, segn el mensaje que hemos odo, fue el de la plenitud de lostiempos... (Gl 4, 4; cf. Mc 1, 15; cf. tambin Ef 1,9 s.)

    El filsofo no cree. Cuando el filsofo plantea la cuestin del tiempo, entonces est dispuesto acomprender el tiempo a partir del tiempo, concretamente a partir del aei, concepto que sepresenta como eternidad, pero que en el fondo constituye un mero derivado de la esferatemporal.

    Las consideraciones siguientes no son teolgicas. El camino teolgico, que ustedes sondueos de seguir, al abordar el problema del tiempo slo puede tener el sentido de hacer msdifcil la pregunta por la eternidad, preparndola en la forma correcta y plantendola conpropiedad. pero nuestra reflexin tampoco es filosfica, pues no pretende ofrecer una definicin

    sistemtica y universalmente vlida del tiempo, definicin que habra de emprender suinvestigacin por debajo del tiempo, en el contexto de las otras categoras.

    Las reflexiones que siguen y quiz forman parte de una ciencia previa, cuya tarea consiste eninvestigar qu significa en definitiva lo que en la filosofa y la ciencia, lo que el discursointerpretativo del ser-ah dice acerca de l mismo y acerca del mundo. Si nos aclaramos acercade qu es un reloj, con ello adquiere vida la forma de comprensin propia de la fsica y la formaen que el tiempo tiene oportunidad de manifestarse. Esta ciencia previa, dentro de la cual semueven nuestras consideraciones, vive del presupuesto -quiz recalcitrante. d que la filosofa yla ciencia se mueven en el medio de los conceptos. Su posibilidad consiste en que cadainvestigador clarifique lo que comprende y lo que no comprende. Nos permite saber cundouna investigacin est realmente en su asunto, y cundo, por el contrario, se nutre de unaterminologa tradicional y gastada. En cierto modo, tales indagaciones ejercen el servicio

    policial en el cortejo de las ciencias, una tarea que ciertamente es subordinada, pero que detanto en tanto resulta urgente, de acuerdo con la opinin de algunos. la relacin de estasexploraciones con la filosofa es la de un acompaamiento, y a veces incluye el cometido de

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    realizar un registro en la morada de los antiguos para ver cmo stos se desenvolvieron contales cuestiones. Las reflexiones que siguen slo tienen en comn con la filosofa el hecho deno ser teologa.

    Hagamos ante todo una referencia provisional al tiempo que encontramos en la vida cotidiana,al tiempo de la naturaleza y al tiempo del mundo. El inters por la cuestin de qu es el tiempo

    se ha despertado nuevamente en la actualidad por el desarrollo de la investigacin fsica,concretamente en su reflexin sobre los principios fundamentales acerca de lo que ella tieneque comprender y definir a este respecto: la medicin de la naturaleza en el marco de unsistema de relaciones espacio-temporales. El estado actual de esta investigacin est recogidoen la teora de la relatividad de Einstein. Veamos entonces algunas proposiciones de la misma:el espacio no es nada en s mismo; no existe ningn espacio absoluto. Slo existe a travs delos cuerpos y de las energas contenidos en l. Coincidiendo con una antigua afirmacinaristotlica, tampoco el tiempo es nada en s. Slo existe como consecuencia de losacontecimientos que tienen lugar en el mismo. No hay un tiempo absoluto, ni unasimultaneidad absoluta. Ms all de lo destructivo de esta teora, fcilmente pasadesapercibido el aspecto positivo que demuestra la equivalencia de aquellas ecuaciones quedescriben los procesos naturales en cualquiera transformaciones.

    El tiempo es aquello en lo que se producen acontecimientos. Esto ya lo vio Aristteles enrelacin con el modo fundamental de ser de las cosas naturales: el cambio, el cambio deposicin, el movimiento: epei oun ou knesis, angken tes kinseos ti einai autn. Puesto que eltiempo no es un movimiento, tendr que ser algo relacionado con el movimiento. Ante todoencontramos e tiempo en los entes mutables; el cambio se produce en el tiempo. Como quse nos presenta el tiempo en esta forma de encontrarnos con l, quiz como el en-qu dondelas cosas cambian? Se muestra aqu el tiempo como l mismo, en lo que l es? Puede unaexplicacin del tiempo como la que est en juego garantizar que l muestre los fenmenosfundamentales que lo determinan en su propio ser? O bien en la bsqueda de losfundamentos de los fenmenos nos veremos remitidos a otra cosa?

    Cmo se le muestra el tiempo al fsico? La aprehensin que determina el tiempo tiene elcarcter de una medicin. La medicin indica el cunto-tiempo y el cuando, el desde-

    cundo-hasta-cundo. Un reloj indica el tiempo. Un reloj es un sistema fsico en el que serepite constantemente la misma secuencia temporal, con la condicin d que este sistema fsicono est sujeto a cambio por ningn influjo externo. La repeticin es cclica. Cada perodo tienela misma duracin temporal. El reloj ofrece una duracin idntica que se repite constantemente,una duracin a la que uno siempre puede recurrir. La distribucin de esta duracin es arbitraria.El reloj mide el tiempo en la medida en que la extensin de la duracin de un acontecimiento secompara con las secuencias idnticas del reloj y, a partir de ah, es determinada en su cantidadnumrica.

    Qu nos dice el reloj acerca del tiempo? El tiempo es algo en lo que se puede fijararbitrariamente un punto que es un ahora, de tal manera que en relacin con dos puntostemporales siempre se puede decir que uno es anterior y otro posterior. A este respecto ningnahora puntual del tiempo se distingue de cualquier otro. Cada punto, como un ahora, es el

    posible antes de un despus; y como despus, es el despus de un antes. Este tiempo esconstantemente uniforme y homogneo. Slo en tanto el tiempo est constituidohomogneamente puede ser medido. El tiempo es as un desenrollar, cuyos estadios guardanentre s la relacin de un antes y un despus. Cualquier anterioridad y posterioridad puededeterminase a partir de un ahora, que en s mismo es arbitrario. Si nos dirigimos a unacontecimiento reloj en mano, ste hace explcito el acontecimiento, ms explcito respecto asu discurrir en el ahora que respecto al cunto de su duracin. La determinacin fundamentalque en cada caso realiza el reloj, ms que en indicar el cunto-tiempo, la cantidad de tiempoen su fluir presente, consiste en determinar la fijacin respectiva del ahora. Lo primero que digocuando saco el reloj es: Ahora son las nueve; treinta minutos desde que ocurri aquello.Dentro de tres horas sern las doce.

    Qu es el tiempo de este ahora en el que miro el reloj? Por ejemplo, ahora, en el preciso

    instante en el que lo hago; ahora, cuando se apaga la luz. Qu es el ahora? Est el ahora ami disposicin? Soy yo el ahora? Es cualquier otra persona el ahora? De ser as, yo mismo y

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    cualquier otra persona sera el tiempo. Y en nuestro ser juntamente con otros seramos eltiempo -todos y ninguno. Soy yo el ahora, o solamente aquel que afirma esto? Con o sinreloj expreso? Ahora, al anochecer, al amanecer, esta noche, hoy: aqu topamos con un relojcon el que siempre ha operado la existencia humana, el reloj natural de la alternancia del da yde la noche.

    Qu explicacin tiene el hecho de que la existencia humana ya se haya procurado un relojantes de todos los relojes de bolsillo y relojes solares? Dispongo del ser del tiempo, y merefiero juntamente a m mismo cuando digo ahora? Soy yo mismo el ahora y es mi existenciael tiempo? O finalmente es el tiempo mismo el que se proporciona el reloj en nosotros? En ellibro XI de sus Confesiones San Agustn plante la pregunta de si el espritu mismo es eltiempo. Y luego dej ah estancada su pregunta. In te, anime meus, tempora metior; noli mihiobstrepere: quod est; noli bibi obstrepere turbis affectionum tuarum. In te, in quam, temporametior; affectionem quam res praetereuntes in te faciunt, et cum illae praeterierin manet, ipsammetior praesetem, non eas quae praeterierunt ut fieret: ipsam metior, cum tempora metior.Parafraseando el texto segn su sentido: En ti, espritu mo, mido los tiempos. A ti te midocuando mido el tiempo. No te atravieses en mi camino con la pregunta: cmo es esto? No meinduzcas a apartar la vista de ti a travs de una falsa pregunta y tampoco obstruyas tu caminocon la perturbacin de lo que pueda afectarte. En ti -repito una y otra vez- mido el tiempo. Las

    cosas que pasan y te salen al encuentro producen en ti una afeccin que permanece, mientrasellas desaparecen. Mido la afeccin en la existencia presente, no las cosas que pasanproducindola. Repito que es mi manera de encontrarme lo que yo mido cuando mido eltiempo

    La pregunta acerca de qu es el tiempo ha acabado por remitir nuestra investigacin al ser-ah,si por ser-ah se entiende el ente en su ser que conocemos como vida humana; este ente en elrespectivo instante de su ser, el ente que somos cada uno de nosotros mismos, el ente al queapuntamos en la afirmacin fundamental: yo soy. La afirmacin yo soy es la autnticaenunciacin del ser que ostenta el carcter del ser-ah del hombre. Este ente es en elrespectivo instante como mo.

    Ahora bien, era necesaria esta laboriosa reflexin para dar con el ser-ah? No bastaba con

    indicar que los actos de la conciencia, los procesos psquicos estn en el tiempo, aun cuandoestos actos se dirijan hacia algo que en s mismo no est determinado por el tiempo? Eso esun rodeo. Ahora bien, la pregunta por el tiempo quiere obtener una respuesta tal que desde ellase hagan comprensibles los distintos modos de la temporalidad; y as hacer que se vea desdeel primer momento la posible conexin de lo que es en el tiempo con lo que la temporalidadautntica es.

    El tiempo de la naturaleza, el conocido y estudiado desde tiempos, ha ofrecido hasta nuestrosdas la base para la explicacin del tiempo. Ahora bien, en el supuesto de que el ser humanoest en el tiempo en un sentido sealado, de modo que pueda leerse en l lo que es el tiempo,este ser-ah habr de ser caracterizado en sus determinaciones ontolgicas fundamentales.Entonces habra de ser cierto que el ser temporal, entendido correctamente, es la afirmacinfundamental sobre el ser-ah en lo que se refiere a su ser. Pero tambin en ese caso es

    necesario mostrar algunas estructuras fundamentales del ser-ah en cuanto tal.

    1. El ser-ah es el ente que se caracteriza por el hecho d ser-en-el-mundo. La vida humana noes algo as como un sujeto que ha de realizar alguna hazaa habilidosa para llegar al mundo.El ser-ah, entendido como ser-en-el-mundo, significa ser de tal manera en el mundo que esteser implica manejarse en el mundo; demorarse a manera de un ejecutar, de un realizar y llevara cabo, y tambin a manera de un contemplar, de un interrogar, de un determinar considerandoy contemplando. El ser-en-el-mundo est caracterizado como un cuidar.

    2. El ser-ah , en tanto que este ser-en-el-mundo, es justamente un ser-con, un ser con otros; locual significa: tener ah con otros el mismo mundo, encontrarse recprocamente, ser con otrosen el modo del ser-uno-para-otro. Pero a la vez este ser-ah est presente ante los otros comosi fuera una cosa, a la manera de una piedra que est ah sin tener un mundo ni cuidarse de l.

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    3- El ser unos con los otros en el mundo, el compartirlo juntamente, tiene una sealadadeterminacin ontolgica. El modo fundamental de ser-ah del mundo que unos y otros tienenjuntamente es el hablar. El hablar, considerado en su plenitud, es un hablar con otro sobre algoexpresndose. Sobre todo en el hablar est en juego el ser-en-el-mundo del hombre.Aristteles era ya sabedor de esto. En la manera como es ser-ah habla en su mundo sobre laforma de tratar con su mundo est dada juntamente una interpretacin del ser-ah acerca de s

    mismo. Eso indica en cada caso cmo se comprende el ser-ah, por qu se toma as mismo. Enel hablar uno con otro, en aquello que se comenta, late en cada caso la auto-interpretacin delpresente, que se demora en este dilogo.

    4- El ser-ah es un ente que se determina como yo soy. Para el ser-ah es constitutivo elcarcter respectivo de cada uno que va inherente al yo soy. El ser-ah , tan primariamentecomo es en-el-mundo, es tambin mi ser-ah. Es en cada caso propio y, como propio,respectivo de cada uno. Si este ente ha de ser determinado en su carcter ontolgico puedeabstraerse, pues, del carcter respectivo como mo en cada caso. Mea res agitur (Es asuntomo). Por tanto, todos los caracteres fundamentales deben encontrarse justamente en lorespectivo de cada uno como lo mo en cada caso.

    5. En tanto el ser-ah es un ente al que va anejo el soy yo y a la vez est determinado como

    ser-juntamente-con-otros, mayormente y como trmino medio no soy yo mismo mi ser-ah ,sino que lo son los otros; yo soy con los otros, y los otros son igualmente con los otros. Nadiees l mismo en la cotidianidad. Lo que all es y cmo es alguien, presenta la faz del nadie:nadie y, sin embargo, todos juntamente. Todos coinciden en no ser l mismo. Este nadie, quenos vive en la cotidianidad, es el uno. Se dice, se escucha, se est a favor de algo, se cuidade algo. En la obstinacin del dominio de este uno descansan las posibilidades de mi ser-ah ,y a partir de esta nivelacin es posible el yo soy. Un ente, que es la posibilidad del yo soy,es como tal generalmente un ente que uno es.

    6. El ente as caracterizado es tal que en su cotidiano y especfico ser-en-el-mundo le va suser. Del mismo modo que en todo hablar sobre el mundo va inherente un expresarse del ser-ah acerca de s mismo, as tambin toda actividad de procurarnos cosas es un cuidarse del serdel ser-ah. En cierto modo yo mismo soy aquello con lo que trato, aquello de lo que me ocupo,

    aquello a lo que me ata mi profesin; y en eso est en juego mi existencia. Las ocupaciones delser-ah han puesto en cada caso el ser en el cuidado, cosa que el fondo conoce y comprendela interpretacin dominante del ser-ah .

    7- En el trmino medio del ser-ah cotidiano no se da ninguna reflexin sobre el yo y lamismidad; y a pesar de esto el ser ah se tiene a s mismo. Se encuentra consigo mismo. Daconsigo en aquello de lo que normalmente se ocupa.

    8. El ser-ah no puede demostrarse a manera de un ente; tampoco podemos mostrarlo. Larelacin primaria con el ser-ah no es la de la contemplacin, sino la de serlo. Elexperimentarse, o el habla sobre s mismo, o la auto-interpretacin, slo es un modo particulary determinado en el que el ser-ah se tiene en cada caso a s mismo. Como trmino medio lainterpretacin del ser-ah est dominada por la cotidianidad, por aquello que se acostumbra a

    decir sobre el ser-ah y la vida humana, est dominada por el uno, por la tradicin.

    Al indicar las anteriores caractersticas ontolgicas, todo estaba abocado al presupuesto deque este ente es accesible en s mismo desde una investigacin que lo interprete bajo elaspecto de su ser. Es correcta esta presuposicin o, por el contrario, puede tambalearse? Setambalea, en efecto. Pero la dificultad no viene de la oscuridad que proyecta la consideracinpsicolgica del ser-ah . Hemos de asumir una dificultad mucho ms grave que la derivada dela limitacin del conocimiento humano. Ahora bien, segn veremos, precisamente el hecho deque sea imposible eludir la perplejidad nos pondr ante la posibilidad de aprehender el ser-ahen la propiedad de su ser.

    La propiedad del ser-ah es aquello que constituye su suprema posibilidad de ser. El ser-ahest determinado fundamentalmente por esta posibilidad suprema. La propiedad, como la

    suprema posibilidad de ser que tiene el ser-ah , es la determinacin ontolgica en la que todoslos caracteres anteriormente mencionados son lo que son. La perplejidad en la comprensin

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    del ser-ah no se funda en la limitacin, en la inseguridad y en la imperfeccin de nuestracapacidad cognoscitiva, sino en el ente mismo que ha de ser conocido; se funda en unaposibilidad fundamental de su ser.

    Entre otras cosas hemos mencionado la caracterstica de que el ser-ah es en el respectivocaso; en tanto l es lo que puede ser, tiene la peculiaridad de ser en cada caso mo. Esa

    determinacin es constante y constitutiva en este ser. Quien la borra, se queda sin el tema delque est hablando.

    Ahora bien, cmo podemos captar este ente en su ser antes de que l alcance su fin? Elhecho es que yo estoy siempre e camino con mi ser-ah . Siempre hay algo que todava no haterminado. Al final, cuando ese algo no falta, el ser-ah ya no es. Antes de este final nunca esestrictamente lo que puede ser; y cuando es lo que puede ser, entonces ya no es.

    No puede el ser-ah de los otros sustituir al ser-ah en sentido propio? La informacin sobre elser-ah de los otros, que estuvieron conmigo y que llegaron al fin, es una mala informacin. Depronto su ser-ah ya no es. Su fin sera, en realidad, la nada. Por esto el ser-ah de los otros esincapaz de sustituir al ser-ah en sentido propio, si el respectivo ser de cada uno ha deretenerse como mo. Nunca tengo el ser-ah del otro en la forma originaria, el nico modo

    apropiado del tener del ser-ah : yo nunca soy el otro.

    Cuanta menos prisa se tiene por escurrirse a hurtadillas de esta perplejidad, cuanto ms sepermanece en ella, tanto ms claramente se pone de manifiesto que, en lo que prepara estadificultad en el ser-ah , l se muestra en su posibilidad extrema. El final de mi existencia, mimuerte, no es algo que interrumpa de repente una secuencia de acontecimientos, sino unaposibilidad conocida de una manera u otra por el ser-ah : la posibilidad ms extrema de smismo, que l puede abrazar, apropirsela en su aproximarse. El ser-ah tiene en s mismo laposibilidad de encontrarse con su muerte como la posibilidad ms extrema de s mismo. Estaposibilidad ms extrema de ser tiene el carcter de lo que se aproxima con certeza, y estacerteza est caracterizada a su vez por una indeterminacin absoluta. La propia interpretacindel ser-ah , que sobrepasa a cualquier otra en certeza y propiedad, es la interpretacin de caraa su muerte, la certeza indeterminada de la ms propia posibilidad del-ser-relativamente-al-fin.

    E qu medida concierne esto a nuestra pregunta sobre qu es el tiempo, y especialmente a lasubsiguiente pregunta de qu es el ser-ah en el tiempo? El ser-ah hallndose siempre entre elrasgo respectivo de lo peculiarmente suyo, sabe de su muerte, y esto incluso cuando no quieresaber nada de ella. Qu significa eso de tener en cada caso la propia muerte? Consiste enque el ser-ah se encamina anticipadamente hacia su haber sido como su posibilidad msextrema, que se anuncia inmediatamente con certeza y a la vez con plena indeterminacin. Elser-ah, como vida humana, es primariamente ser posible, es el ser de la posibilidad de unseguro y a la vez indeterminado haber sido.

    A este respecto, el ser de la posibilidad es siempre la posibilidad en forma tal que ella sabe dela muerte; mayormente bajo la manera de un ya lo s, pero no pienso en ello. La mayora delas veces s de la muerte en la forma de un saber que duda. Como interpretacin del ser-ah,

    el mencionado saber est en condiciones de encubrirse esta posibilidad de su ser. El ser-ahtiene incluso la posibilidad de andar con evasivas ante su muerte.

    Este haber sido, como aquello a lo que me encamino anticipadamente, hace un descubrimientoen ese caminar mo hacia l: es el haber sido de mi mismo. Como tal pasado descubre mi ser-ah como algo que una vez deja de estar ah; de pronto ya no estoy entre estas y aquellascosas, entre estas y aquellas personas, entre estas vanidades, entre estos rodeos y cotilleos.El haber sido dispersa todo disimulo y todo trajn; el haber sido lo arrastra todo consigo hacia lanada. El ser pasado no es ningn incidente, ningn acontecimiento en mi existencia. Es su serpasado; no es un qu en ella, algo que acontezca, algo que le sobrevenga y la modifique.Este haber sido no es ningn qu, sino un cmo; es el cmo propio de mi existencia. Estehaber sido hacia el que puedo encaminarme anticipadamente como el mo, no es un qu, sinoel cmo de mi ser-ah por antonomasia.

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    En tanto el encaminarse anticipadamente al haber sido retiene a ste en el cmo de lorespectivo de cada uno, el ser ah mismo se hace visible en su cmo. En encaminarse alhaber sido es el arranque del ser-ah frente a su posibilidad ms extrema; y en en tanto estearrancar frente va en serio, el ser-ah en esa carrera es arrojado de nuevo al ser-ah de smismo. Se trata del regreso del ser-ah a la cotidianidad, cotidianidad que l es todava, de talmanera que el haber sido, en cuanto cmo propio, descubre tambin la cotidianidad en su

    cmo, la recupera en el como con sus trajines y afanes. Recupera en el cmo todo qu,todo cuidar y planificar.

    Este respectivo haber sido, en cuanto cmo, lleva al ser-ah inexorablemente a la singularposibilidad de s mismo, le permite estar enteramente solo sobre sus propios pies. El habersido tiene la fuerza de situar al ser-ah entre lo acongojante en medio de su grandiosacotidianidad. La anticipacin, en tanto pone ante el ser-ah la posibilidad ms extrema, es larealizacin fundamental de la interpretacin del ser-ah. La anticipacin asume el aspectofundamental bajo el que se sita el ser-ah y muestra al mismo tiempo que la categorafundamental de este ente es el cmo.

    Quiz no sea casual que Kant determinara el principio fundamental de su tica en una maneraque nosotros calificamos de formal. Posiblemente, por su familiaridad con el ser-ah, saba que

    ste es su cmo. Ha quedado reservado a los profetas contemporneos organizar proprimera vez al ser-ah de tal manera que el cmo permanezca encubierto.

    El ser-ah es propiamente cabe s mismo, es verdaderamente existente, cuando se mantieneen dicha anticipacin. Esta anticipacin no es otra cosa que el fruto propio y singular respectivodel ser-ah . En la anticipacin el ser-ah es su futuro, pero de tal manera que en este ser futurovuelve sobre su pasado y su presente. El ser-ah, concebido en su posibilidad ms extrema deser, no es en el tiempo. Se derrumba toda habladura y aquello en lo que ella se sostiene; sederrumba todo desasosiego, todo trajn, todo bullicio y todo ajetreo. No tener tiempo significaarrojar el tiempo al mal presente de la vida cotidiana. El ser futuro da tiempo, forma el presentey permite reiterar el pasado en el cmo de su vivencia.

    Visto desde la cuestin del tiempo, esto significa que el fenmeno fundamental del tiempo es el

    futuro. Para ver esto y no venderlo como una paradoja interesante, el respectivo ser-ah ha demantenerse en su anticipar. Con ello se hace presente que el modo originario de comportarsecon el tiempo no es ningn medir. El volver en el anticipar es l mismo el cmo de aquelprocurar en el que precisamente me demoro. Este volver nunca puede convertirse en aquelloque llamamos aburrido, en aquello que se consume y desgasta. Lo respectivo estcaracterizado por el hecho de que, desde el encaminarse al tiempo propio, tiene todo el tiempopara el s mismo de cada uno. El tiempo nunca se hace largo, porque originariamente no tieneninguna longitud. El anticipar de cada uno se desmorona cuando es entendido como unapregunta acerca del cundo y del cunto-durar-todava el haber sido, en el sentido delcunto-tiempo-todava y del cundo, no da para nada en el haber sido segn la posibilidadcaracterizada: ms bien, se aferra precisamente a lo que no es pasado todava y se ocupa delo que quiz an me queda. Tal manera de preguntar no capta la indeterminacin de la certezadel haber sido, sino que quiere precisamente determinar el tiempo indeterminado. El preguntar

    es un querer liberarse del haber sido en lo que ste es, a saber: indeterminado y, en cuantoindeterminado, cierto. Semejante preguntar, lejos de ser una anticipacin del haber sido,organiza precisamente la caracterstica huida frente al haber sido.

    La anticipacin aprehende el haber sido como una posibilidad propia de cada instante, como loque es seguro ahora. El ser futuro, como posibilidad del ser-ah en cuanto respectivo de cadauno, da tiempo, porque es el tiempo mismo. As, puesto que el ser futuro es propiamente eltiempo, se pone de manifiesto que la pregunta por el cunto tiempo, cunto durar ycundo ser tiene que resultar inadecuada al tiempo. Slo si digo: propiamente, el tiempo notiene tiempo para calcular el tiempo, hago una afirmacin apropiada.

    Sin embargo, nosotros conocemos al ser-ah que ha de ser l mismo tiempo, como un ente quese comporta calculando, incluso midindolo con el reloj. El ser-ah est ah con el reloj, aunque

    tan slo sea con el reloj ms cotidiano, el del da y la noche. El ser-ah calcula y pregunta por elcunto del tiempo, de modo que nunca est en medio del tiempo en sentido propio.

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    Preguntando as por el cundo y el cuanto, el ser-ah pierde su tiempo. Qu pasa con estepreguntar, como un preguntar que pierde el tiempo? Hacia dnde va el tiempo? Precisamenteel ser-ah que calcula el tiempo y vive con el reloj en la mano, este ser-ah que calcula eltiempo, dice constantemente: no tengo tiempo. Procediendo as, no se delata a s mismo enlo que hace con el tiempo, no se delata como el que es l mismo en el tiempo? Perder eltiempo y encima procurarse un reloj para este propsito! No irrumpe aqu lo inhspito del ser-

    ah?La pregunta por el cundo del indeterminado haber sido y, en general, la pregunta por elcunto del tiempo, equivale a la cuestin de lo que todava me queda, de lo que todava mequeda presente. Traducir el tiempo al cunto significa tomarlo como el ahora del presente.Preguntar por el cunto del tiempo significa ser absorbido por el cuidado de algo presente. Elser-ah huye ante el cmo y se agarra al respectivo qu presente. El ser-ah consiste enaquello de lo que se ocupa; el ser-ah es su presente. Todo lo que le sale al encuentro en elmundo, le sale al encuentro como parndose en el ahora; as le sale al encuentro el tiempomismo, tiempo que el ser-ah es en cada caso, aunque sea como presente.

    El cuidarse de las cosas, como una dispersin en el presente, se halla, sin embargo, por sercuidado, ante un todava-no, al que hay que atender en el cuidarse de l.

    Incluso en el presente del ocuparse con las cosas, el ser-ah es el tiempo completo, de talmanera que no se deshace del futuro. El futuro es ahora aquello de lo que est pendiente elcuidado, no es el futuro propio del haber sido, sino aquel que el presente mismo se configuracomo el suyo, pues el haber sido, en tanto que futuro propio, nunca puede hacerse presente. Sifuera presente, entonces sera la nada. El futuro del que est pendiente el cuidado es tal pormor del presente. y el ser-ah , disipndose en el ahora del mundo presente, no est dispuestoa admitir que se ha deslizado del futuro propio, y esto es as hasta el punto de que l afirmaque ha aprehendido el futuro en la preocupacin por el desarrollo de la humanidad y la cultura,etctera.

    El ser-ah , en cuanto el presente del procurarse, se mantiene en aquello de lo que se ocupa.Cansado de llenar el da, se harta del qu. Pronto al ser-ah se le hace largo el tiempo, a ese

    ser-ah descrito como ser-presente, que nunca tiene tiempo. El tiempo se vuelve vaco porquede antemano el ser-ah ha hecho largo el tiempo en la pregunta por el cunto. En cambio, elconstante volver en la anticipacin al haber sido nunca provoca aburrimiento. El ser-ahdeseara que cosas constantemente nuevas le salieran al paso en su presente. A tenor de lacotidianidad el acontecer del mundo se produce en el tiempo, en el presente. El mundocotidiano vive pendiente del reloj, es decir, el cuidado vuelve incesantemente sobre el ahora;dice: de ahora hasta entonces, hasta el siguiente ahora.

    El ser-ah, determinado como un ser con otros, significa a la vez: estar guiado por lainterpretacin dominante que el ser-ah ofrece de s mismo, por aquello que se opina, por lamoda, por las corrientes, por lo que sucede: por lo que corrientemente no es nadie, por lamoda, o sea, por nadie. En la cotidianidad el ser-ah no es el ser que yo soy; ms bien, lacotidianidad del ser-ah es aquel ser que uno es. Y de acuerdo con ello el ser-ah es el tiempo

    en el que se est con los otros: el tiempo del uno. El reloj que uno tiene, cualquier reloj,muestra el tiempo del ser-uno-con-otros-en-el-mundo.

    En la investigacin histrica encontramos fenmenos relevantes, aunque todava sigan sinclarificar por completo, como el hecho de las generaciones y de la conexin entre ellas, queguarda relacin con tales fenmenos. El reloj nos muestra el ahora, pero jams reloj algunomuestra el futuro o ha mostrado el pasado. Toda medicin del tiempo comporta reducir eltiempo a cuanto. Si determino con el reloj el momento en el que ocurrir un evento futuro,entonces no me refiero e verdad al futuro, sino que determino el cuanto del esperar ahorahasta el ahora indicado. El tiempo que un reloj hace accesible es visto como presente. Si seintenta deducir qu es el tiempo a partir del tiempo de la naturaleza, entonces el ahora (nun) esla medida (mtron) de pasado y futuro. De esta manera, el tiempo ya es interpretado comopresente, el pasado es interpretado como ya-no-ms-presente y el futuro como un

    indeterminado todava-no-presente: el pasado es irreversible, el futuro indeterminado.

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    De ah que la cotidianidad hable de s misma como algo en lo que la naturaleza saleconstantemente al encuentro. El hecho de que los acontecimientos se produzcan el el tiempono significa que tengan tiempo: significa ms bien que ellos, producindose y estando ah, nossalen al encentro como si transcurrieran a travs de un presente. Este tiempo del presente esexplicitado como un decurso que constantemente pasa por el ahora; secuencia acerca de lacual se afirma que su direccin es nica e irreversible. Todo lo acontecido se desliza desde un

    futuro sin fin hacia un pasado irreversible.Dos son las caractersticas de esta interpretacin: 1) la irreversibilidad; 2) la homogeneizacinen puntos del ahora.

    La irreversibilidad comprende en s aquello que esta explicacin todava acierta a retener deltiempo propio. Eso es lo que queda del futuro en cuanto fenmeno fundamental del tiempocomo ser-ah . Este modo de considerar las cosas aparta la vista del futuro y se concentra en elpresente, y a partir de l la consideracin del tiempo que fluye sigue hacia el pasado. Ladefinicin del tiempo segn su irreversibilidad se fundamenta en el hecho de que el tiempo hasido invertido previamente.

    La homogeneizacin es una asimilacin del tiempo al espacio, a la presencia por antonomasia;

    es la tendencia a repeler de s todo tiempo llevndolo a un presente. El tiempo quedacompletamente matematizado en trminos de la coordenada t junto a las coordenadasespaciales x, y, z. El tiempo es irreversible. Esta irreversibilidad es el nico factor por el que eltiempo se anuncia todava, por el que se resiste a una matematizacin definitiva. Antes ydespus no son necesariamente ms temprano y ms tarde, no son modos de la temporalidad.En la secuencia aritmtica, por ejemplo, el 3 se da antes que el 4, el 8 despus del 7. Sinembargo, no por ello es el 3 temporalmente anterior al 4. Los nmeros no se dan mstemprano o ms tarde, porque ni siquiera estn en el tiempo. Ms temprano y ms tarde son unantes y un despus totalmente determinados. Una vez que se define el tiempo como tiempo delreloj, desaparece toda esperanza de alcanzar jams su sentido originario.

    Pero el hecho de que el tiempo se defina primera y mayormente as, radica en el propio ser-ah. El carcter respectivo es constitutivo del mismo. El ser-ah es el mo en su propiedad slo

    en cuanto posible. Nos encontramos al ser-ah mayormente en la cotidianidad. Ahora bien, lacotidianidad slo puede entenderse como la temporalidad determinada que huye del futurogenuino, si se confronta con el tiempo propio del ser futuro del haber sido. Lo que el ser-ahdice del tiempo, lo dice desde la cotidianidad. El ser-ah, anclado en su presente, dice: elpasado es lo que fue, es irrecuperable. ste es el pasado del presente de la vida cotidiana, quese demora en el presente de sus trajines. Por ello el ser-ah, como presente as determinado,no ve lo pasado.

    La consideracin de la historia que crece en el presente, slo ve en ella un trajn irrecuperable:lo que pas. La consideracin de lo que pas es inagotable. Se pierde en la materia. Porqueesa historia y temporalidad del presente no logra penetrar en lo que es el pasado, ste tienesolamente otro presente. El carcter de pasado permanece cerrado a un presente mientrasste, que en el fondo es el ser-ah, no es l mismo histrico. Pero el ser-ah es en s mismo

    histrico en tanto es su posibilidad. En su ser futuro el ser-ah es su pasado; vuelve a l e elcmo. La manera de tal volver es, entre otras cosas, la conciencia. Slo el cmo puedereiterarse. El pasado, experimentado como historicidad propia, es todo menos lo que se fue.Ms bien, es algo a lo que puedo volver una y otra vez.

    La generacin actual cree estar en la historia, cree incluso estar sobrecargada de historia. Y selamenta del historicismo, que es lucus a non lucendo (bosque sin luz). Pero se da el nombre dehistoria a algo que no lo es en absoluto. Dado que todo se disuelve en historia, dicen loshombres del presente, hay que conquistar de nuevo lo suprahistrico. Por si fuera poco que elactual ser-ah se ha perdido en la pseudo-historia presente, tiene que utilizar adems el ltimoresto de su temporalidad (es decir, del ser-ah) para apartarse por completo del tiempo, del ser-ah. Y en este camino fantstico hacia lo suprahistrico se pretende encontrar una concepcindel mundo. (Ah est lo inhspito que constituye el tiempo presente.)

  • 8/14/2019 Heidegger Martin - El Concepto de Tiempo

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    La interpretacin ordinaria del ser-ah nos amenaza con el peligro del relativismo. Sin embargo,la angustia ante el relativismo es la angustia ante el ser-ah. El pasado como historia propia sepuede repetir en el cmo. La posibilidad de acceder a la historia se funda en la posibilidadsegn la cual un presente sabe en cada caso ser futuro. Este es el primer principio de todahermenutica. Es un principio que dice algo sobre el ser del ser-ah, que es la historicidadmisma. La filosofa nunca averiguar qu es la historia mientras la desmembre como un objeto

    analizado a travs del mtodo. El enigma de la historia reside en lo que significa ser histrico.Resumiendo podramos decir: el tiempo es equiparable al ser-ah. El ser-ah es lorespectivamente mo, que puede presentar la modalidad del respectivo ser futuro en laanticipacin del seguro, pero indeterminado haber sido. El ser-ah siempre se encuentra en unmodo de su posible ser temporal. El ser-ah es el tiempo, el tiempo es temporal. El ser-ah noes el tiempo, sino la temporalidad. Por ello, la afirmacin fundamental de que el tiempo estemporal es la definicin ms propia, sin constituir ninguna tautologa, pues el ser de latemporalidad significa una realidad desigual. El ser-ah es su haber sido, es su posibilidad en elencaminarse a este pasado. En ese encaminarse soy propiamente el tiempo, tengo tiempo. Entanto el tiempo es en cada caso mo, existen muchos tiempos. El tiempo carece de sentido; eltiempo es temporal.

    Si el tiempo se comprende en la forma expuesta, entonces se esclarece debidamente aquellaafirmacin tradicional sobre el tiempo que dice: el tiempo es el genuino principiumindividuationis. Esto se entiende generalmente como una sucesin irreversible, como tiempodel presente y tiempo de la naturaleza. Pero hasta qu punto es el tiempo, en cuanto propio,el principio de individuacin, o sea, aquello a partir de lo cual el ser-ah est en lorespectivamente suyo? El ser-ah, que vive en el modo del trmino medio, se hace l mismo enel ser futuro de la anticipacin. En dicha anticipacin el ser-ah se manifiesta como la nica vezen su destino nico en la posibilidad de un pasado peculiarmente suyo. Esta individuacin tienela peculiaridad de que no permite alcanzar una individuacin como formacin fantstica deexistencias excepcionales; derriba todo drselas de algo. Individualiza de tal manera que nivelaa todos. En relacin con la muerte cada uno es conducido al cmo que cada cual puede seren igual medida, a una posibilidad respecto de la cual nadie goza de preeminencia, al cmoen el que todo qu se pulveriza.

    Para terminar intentemos volver a la historicidad y la posibilidad. Aristteles sola resaltar ensus escritos que lo ms importante es la recta paideia, la seguridad originaria en una cosa, laque nace de la familiaridad con la cosa misma, la seguridad del manejo adecuado de la cosa.Para corresponder al carcter ontolgico del tema aqu tratado, tenemos que hablartemporalmente del tiempo. Queremos repetir temporalmente la cuestin de qu es el tiempo. Eltiempo es el cmo. Si seguimos indagando qu es el tiempo, hemos de evitar quedarprendidos prematuramente de una respuesta (al estilo: el tiempo es esto o aquello), lo cualimplicara siempre un qu.

    No miremos la respuesta, sino repitamos la pregunta. Qu sucedi con la pregunta? Se hatransformado. La cuestin de qu es el tiempo?, se ha convertido en la pregunta: Quin esel tiempo? Ms en concreto: Somos nosotros mismos el tiempo? Y con mayor precisin

    todava: Soy yo mi tiempo? Esta formulacin es la que ms se acerca a l. Y si comprendodebidamente la pregunta, con ello todo adquiere un todo de seriedad. Por tanto, ese tipo depregunta es la forma adecuada de acceso al tiempo y de comportamiento con l, con el tiempocomo el que es en cada caso el mo. Desde un enfoque as planteado, el ser-ah sera elblanco del preguntar.