Los Sediciosos Despertares de La Anarquia - Daniel Barret

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Los sediciosos despertares de la anarqua

Daniel Barret (Rafael Spsito)

Los sediciosos despertares de la anarqua

Palabras preliminaresBarret, Daniel Los sediciosos despertares de la anarqua. - 1a ed. Buenos Aires : Libros de Anarres, 2011. 270 p. ; 20x12 cm. - (Utopa libertaria) ISBN 978-987-1523-12-2 1. Anarquismo. 2. Movimientos Sociales. I. Ttulo CDD 335.83

NO desmenuza la realidad, no intenta la construccin de un paradigma (sera contradictorio), ni siquiera atisbamos algn mensaje o intencin de marcar senderos. Para qu sirve entonces, tanta letra? Describe e interroga. Abre y condena. Siempre con su manera fraternal, abarcadora y analtica. Los que lo conocimos aprendimos que la teora, que el pensar, tambin es una prctica. No til, no sucednea. Al igual que la piedra arrojada en el momento preciso, sus palabras pretenden (pretendemos) sean inexin, ruido, llamado de atencin. Nunca revolucin. Eso no lo hace un individuo, una piedra o unas palabras.

Correccin: Eduardo Bisso Diseo: Diego Pujalte

Libro de Anarres Av. Corrientes 4790 C.P. 1414AJN Buenos Aires / R. Argentina Tel.: 4857-1248 / 4115-1041 edicionesanarres@gmail.com

Terramar Ediciones Av. de Mayo 1110. Buenos Aires / R. Argentina Tel.:4382-3592 www.terramarediciones.com.ar

Editorial NORDAN La Paz 1988, C.P. 118000 Montevideo, Uruguay Tel - Fax: + 598 2408 8918 Cel: +598 98 467 148 www.nordan.com.uy

ISBN 978-987-1523-12-2 La reproduccin de este libro, a travs de medios pticos, electrnicos, qumicos, fotogrcos o de fotocopias, est permitida y alentada por los editores.Queda hecho el depsito que marca la ley 11.723

Rafael Spsito fue un compaero a tiempo completo, con lo que eso quiere decir para los anarquistas. Para tomar, para mudarnos, para jugar al ftbol, para conversar, para rerse o para llorar por una ocupacin sindical. Particip en innidad de reuniones en dictadura y en esto que llaman democracia. Era (es) de los que los detentadores de poderes y gobiernos no dan importancia, pero socavan el terreno que pisan y disfrutan.

Impreso en la Argentina / Printed in Argentina Los sediciosos despertares de la anarqua / 7

REFLEXIONES PRELIMINARES: EL PANORAMA DEL MOVIMIENTO ANARQUISTAQuiz nada mejor que inaugurar esta serie de Folletos militantes mediante un repaso parcial y sesgado de nuestros puntos orgnicos de partida propiamente dichos. En efecto, no hay ni puede haber ningn discurso de intencin militante y de proyecciones en tal sentido que no tenga en cuenta, principalsimamente, el sustrato material de la accin colectiva; y ese sustrato, en nuestro caso, no puede ser otro que el movimiento anarquista mismo, una vez ubicado ste en su actual situacin histrica. Esa situacin tiene, naturalmente, mltiples aristas y facetas que se intentar describir y descifrar; las que, sin perjuicio de su multiplicidad y aun de los mensajes contradictorios que puedan portar, aceptan reunirse en su ms exultante forma de presentacin: la de un sedicioso despertar; un despertar que nuestro trabajo intentar demostrar e interpretar. Dejemos que sea el folleto mismo quien se encargue de justicar los rasgos del despertar en tanto tal y concentrmonos ahora en el modelo interpretativo, constituido de aqu en ms en una de las probables claves de lectura de las pginas que siguen. Ese modelo nos dice que el movimiento anarquista y el cuerpo terico-ideolgico que lo sustenta no son fenmenos meteorolgicos que leviten eterna e impunemente en el cosmos sin experimentar alguna vez conexiones y condicionamientos plurales; sino que, antes bien, los mismos se presentan como una conguracin de pensamiento y accin que responde a races sociales e histricas perfectamente ubicables. En trazos muy generales puede decirse, entonces, que el anarquismo y sus expresiones materiales colectivas se forman en un punto de cruce en el que reverberan al menos tres clases de factores con su correspondiente equipaje de multiplicidad, complejidad y contradicciones. En primer lugar, modos de pensar, de sentir y de actuar; epistemes, sensibilidades y prcticas con sus propias historias sectoriales. En segundo trmino, articulaciones sociales, polticas y econmicas con su especca carga de antagonismos favorecidos y probables a partir de las mismas. Y, por ltimo pero quiz ms importante, los conictos, las luchas y las conagraciones que distinguen a una poca dada. Todo ello, Los sediciosos despertares de la anarqua / 9

debidamente interconectado, se conforma no cual si se tratara de mecanismos deterministas e inapelables sino en tanto historicidad de la que apropiarse, en cuanto condiciones de posibilidad de una emergencia y como un campo de oportunidades en disputa. Es no en un rmamento lejano e inasible sino en ese intrincado cruce de caminos que el movimiento anarquista experimenta un renovado empuje y ocupa un espacio rejuvenecido y singular en las beligerancias de nuestro tiempo. Ahora bien, si aplicamos ese modelo de anlisis a la historia del cuerpo terico-ideolgico anarquista y del movimiento que lo encarna, encontraremos que los mismos se consuman en tanto conguracin abierta de pensamiento y accin; una conguracin que cambia precisamente al comps de las mutaciones en los factores mencionados inmediatamente antes. La historia del movimiento anarquista, por lo tanto, no es la historia de un diagrama imperturbable y siempre igual a s mismo sino la historia de un movimiento que cambia al inujo de las condiciones en las cuales acta; condiciones que quin podra dudarlo? no son hoy las mismas que en los tiempos de la irrupcin del movimiento obrero europeo, la 1 Internacional y la Comuna de Pars o los tiempos de la Revolucin Espaola y ni tan siquiera aquellos ms prximos en que se extenda una visin primaveral y candorosa de la revolucin cubana y las guerrillas latinoamericanas. Comprese, por ejemplo, de obvias drasticidad y contundencia, los efectos devastadores y cismticos que sobre el movimiento anarquista internacional tuvo la Revolucin Rusa de 1917 con los producidos algo ms de 70 aos despus por la implosin estrepitosa del bloque sovitico una debacle conrmatoria de viejas tesis libertarias y entonces se concluir fcilmente que el movimiento no puede concebirse a s mismo como si fuera un ente autrquico ni tampoco sustraerse de procesos que, por regla general, estn casi enteramente por fuera de su esfera de decisin. Antes bien, lo que esos procesos le exigen al movimiento es un intenso proceso de adecuacin a la historicidad concreta de la que forma parte: una adecuacin que reclama su correspondiente renovacin terico-ideolgica, un nuevo modelo de organizacin y accin y, en denitiva, un paradigma revolucionario remozado que, terminantemente, ya no puede ser el mismo que fuera en tiempos de su aurora fundacional. 10 / Daniel Barret

Estas pginas quisieran ser una modestsima contribucin en tal sentido, pero no en lo que respecta a los elementos concretos que redondearan ese paradigma revolucionario sino en cuanto a la incrustacin de su necesidad. Sin perjuicio de esta aclaracin, corresponde disipar ahora las ms que legtimas dudas y los ms que razonables temores normalmente asociados con todo proceso relativamente indenido de renovacin. Para ello y de momento, bstenos decir ahora que no entendemos por tal a esas oscuras operaciones de acomodacin a la realidad ni tampoco a esos aspticos atajos en forma de enjuagues que buscan asimilar el anarquismo a algunos hbridos terico-ideolgicos que deambulan en nuestro vecindario. En este contexto de elaboracin, la renovacin de que hablamos no debera ser entendida como el trnsito hacia un civilizado posibilismo ni tampoco como la agradable transaccin unitaria con aquellas corrientes que todava reclaman de modo forzado u ocurrente su pertenencia al campo de la revolucin y el socialismo. En lugar de ello, la renovacin que intentamos defender es ni ms ni menos que un ejercicio intransigente de rearmacin; una rearmacin que sigue fundndose no menos sino ms que nunca en una crtica radical del poder y en una inconmovible tica de la libertad; sin mediatizaciones seductoras, transiciones edulcoradas y negociaciones de ocasin que la desven o distraigan de sus horizontes y de sus prcticas inmediatas. Es en este marco de reexiones que se inscriben las pginas que siguen, redactadas entre los aos 2002 y 2007; yendo y viniendo de las reexiones abstractas a los mensajes de la realidad, de lo general a lo particular y de lo interpretativo a lo propositivo; en recorridos que quieren ser algo as como un anticipo de las derivas que signarn esta serie de Folletos militantes que nos proponemos acometer. Tanto Los sediciosos despertares de la anarqua (2002) como El anarquismo hoy: moda o tendencia? (2005) intentan ser un repaso de los aspectos ms generales del actual resurgimiento libertario tal como se presentan en un lado y en el otro; un intento por localizar las caractersticas del mismo y las razones de poca a las cuales responde. De inmediato se nos plantea una conuencia de factores relevantes: en primer lugar, el derrumbe del socialismo realmente existente Los sediciosos despertares de la anarqua / 11

y el terremoto poltico que ello provoc en los cuatro puntos cardinales; en segundo trmino y acto seguido, el fracaso de la reestructuracin conservadora luego de su aparente oreo sin adversarios a la vista; y, por ltimo aunque no por orden de aparicin, el creciente protagonismo de movimientos sociales autnomos de las tutelas estatales y partidarias. Es en ese espacio de cruzamientos que el pensamiento y las prcticas anarquistas vuelven a presentarse con su propio bagaje de sugerencias imprescindibles: el aliento de la utopa, el ejercicio implacable de la crtica en profundidad y el despliegue de las rebeldas consiguientes. De tal modo, a nes de los aos 90, la mesa ya est servida y a la espera del despertar. El mapa del despertar en Amrica Latina, por su parte, fue en su primera versin tanto como l