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  • regenta 476 1 Así, cuando el editor de La Regenta me propuso escribir este - Prólogo2 basta con lo dicho, y entremos en La Regenta , donde hay mucho que - Prólogo3 dicho, ningún ejemplo mejor que La Regenta , muestra feliz del Naturalismo - Prólogo4 Picaresca es en cierto modo La Regenta , lo que no excluye de ella la - Prólogo5 ha derramado en las páginas de La Regenta da fe la tenacidad con que - Prólogo6 Desarróllase la acción de La Regenta en la ciudad que bien - Prólogo7 sus voluntades.... Los que leyeron La Regenta cuando se publicó, léanla - Prólogo8 el presente artículo al examen de La Regenta , extendiéndome a expresar - Prólogo9 había él visto perfectamente a la Regenta , una guapísima señora, pasearse, - 1.I10 señora que llamaban en Vetusta la Regenta , porque su marido, ahora - 1.I11 la hora de dormirse la imagen de la Regenta , y entablaba con ella, o con otras - 1.I12 dado aquella tarde la noticia de que la Regenta estaba en la capilla del - 1.II13 para confesar. Novedad estupenda. La Regenta , muy principal señora, era - 1.II14 A su mujer se la siguió llamando la Regenta . El sucesor de Quintanar era - 1.II15 con señora y aquí fue ella. La Regenta en Vetusta era ya para siempre - 1.II16 perdonar y contentarse con ser: la otra Regenta . Además, el conflicto duraría - 1.II17 distinto para cada cual. Entretanto la Regenta era la de Ozores. La cual - 1.II18 que una de aquellas damas era la Regenta en persona. Entró en el coro, y - 1.II19 con él. El Arcipreste renunciaba a la Regenta , ¿pues qué dignidad seguía? la - 1.II20 visto, las había conocido, eran la Regenta y Visitación; estaba seguro. - 1.II21 señora de las principales, como era la Regenta , quería hacerse hija de - 1.II22 se sentaba el Provisor y cuándo no. La Regenta venía por primera vez, «¿por - 1.II23 el Arcipreste había aconsejado a la Regenta que acudiese a la capilla del - 1.II24 al Magistral de lo que podía ser la Regenta , juzgada desde el tribunal - 1.II25 lujo de desairar nada menos que a la Regenta !». El Arcediano vio un mundo - 1.II26 la boca al oír a De Pas que la Regenta estaba en la catedral, según le - 1.II27 han ido. Eran doña Visita y la señora Regenta . Se han ido. Yo hablé con ellas. - 1.II28 estaba incomodada porque la señora Regenta había querido venir sin mandar - 1.II29 Aquella tarde hablaron la Regenta y el Magistral en el paseo. El - 1.III30 encontraran y por su confianza con la Regenta facilitó la entrevista. Pocas - 1.III31 que nunca abandonaba. Ellos, la Regenta y el Magistral, habían hablado - 1.III32 arrodillada, rezó algunos minutos la Regenta . Después se sentó en una - 1.III33 colgaduras de satín granate. La Regenta dormía en una vulgarísima - 1.III34 confesor alguno había prohibido a la Regenta esta voluptuosidad de distender a - 1.III35 los de su imaginación. Pensando la Regenta en aquella niña que había sido - 1.III36 Germán, su amigo.... ¡Infames! La Regenta sentía rubor y cólera al - 1.III37 lado de la ría. - Es verdad. La Regenta recordaba todo esto como va - 1.III38 llegar a este punto de sus recuerdos la Regenta sintió que se sofocaba, sus - 1.III39 ridente il ciel... La respiración de la Regenta era fuerte, frecuente; su nariz - 1.III40 caza prohibida, a tales horas, por la Regenta . Anita no dejó a Víctor tan - 1.III41 ignorarlo. Más de media hora tardó la Regenta en cansarse de aquella - 1.III42 se le tributaba. En Vetusta, decir la Regenta era decir la perfecta casada. Ya - 1.III43 al balcón cerrado del tocador de la Regenta , don Víctor, pálido y ojeroso, - 1.III44 dentro del coche- . Será usted la Regenta de Vetusta, Anita. - No lo - 1.V45 Ya se arreglaría eso.... Será usted la Regenta . Don Cayetano quiso también - 1.V46 Magistral no ha querido confesar a la Regenta ? - Me lo ha dicho quien vio - 1.VI47 y a don Fermín salir sin saludar a la Regenta . - Pues yo los he visto saludarse - 1.VI48 vi. De Pas iba con el Arcipreste y la Regenta con Visitación. Es más, el - 1.VI49 más la voz- Mesía le pone varas a la Regenta . Escándalo general. Murmullo - 1.VI50 de la confesión; ¡pero tocar a la Regenta ! Era un imprudente aquel - 1.VI51 duda». - Señores, yo no digo que la Regenta tome varas, sino que Álvaro - 1.VI52 probabilidad del aserto. - Hombre... la Regenta ... ¡es algo mucho! El pollo se - 1.VI53 las varas que Mesía quiere poner a la Regenta con el Magistral y la confesión? - 1.VI54 respeto y admiración que inspiraba la Regenta . - Es una mujer hermosa, - 1.VI55 con las preocupaciones del pueblo. ¡La Regenta ! ¿Dejaría de ser de carne y - 1.VI56 puede llamar a otra puerta, que la Regenta es una fortaleza inexpugnable. - 1.VII57 lo supiera. Aunque sin aludir ya a la Regenta , se volvió a hablar de mujeres - 1.VII58 «¡Tal vez con la Regenta !» pensó el de Pernueces; y se - 1.VII59 La amistad entre los Vegallana y la Regenta era íntima. Paco jamás había - 1.VII

  • 60 enredos no podía admitirlos la Regenta : por lo menos al principio. La - 1.VII61 de estas cosas? Tan mujer era la Regenta como las demás; ¿por qué se - 1.VII62 que inspiraba a Vetusta la virtud de la Regenta era, bien lo conocía él, para - 1.VII63 él ponía o no ponía los ojos en la Regenta . ¡Vergüenza le daba - 1.VII64 enamorado líricamente de la Regenta . Bien lo había conocido don - 1.VII65 de esta situación, poco lisonjera: la Regenta no sabía que aquel chico - 1.VII66 Aquello era el corazón de la Regenta . El presidente del Casino - 1.VII67 de las ruidosas; nada podía saber la Regenta de cierto y el amor y la - 1.VII68 la mujer a creerse querida de veras, la Regenta podía, si le importaba, creer - 1.VII69 el cambio de confesores de la Regenta . «Todo se puede echar a - 1.VII70 su eficaz auxilio en la conquista de la Regenta . Sólo el amor fuerte, invencible, - 1.VII71 don Álvaro, nada de más haría la Regenta en corresponderle. Una mujer - 1.VII72 que él daba por seguros, de la Regenta y Mesía. Y ´.ü A buscar para - 1.VII73 a un criado, seguro de que estaría la Regenta «porque se lo daba el - 1.VII74 tu trabajo.... Mesía hablaba de la Regenta con Visita con más franqueza - 1.VIII75 que Visitación quería precipitar a la Regenta en el agujero negro donde - 1.VIII76 alabanza. Toda Vetusta diciendo: «¡La Regenta , la Regenta es inexpugnable!». - 1.VIII77 Vetusta diciendo: «¡La Regenta, la Regenta es inexpugnable!». Al cabo - 1.VIII78 el modo de llamarla era tonto. ¡La Regenta ! ¿Por qué? ¿No había - 1.VIII79 pronto, ¿a qué venía aquello de Regenta por aquí, Regenta por allí? - 1.VIII80 venía aquello de Regenta por aquí, Regenta por allí? Poco tiempo tenía - 1.VIII81 ¿Qué dice ese sonámbulo? - Que la Regenta se parece mucho a la Virgen - 1.VIII82 las partes correspondientes de la Regenta , que describía con entusiasmo; - 1.VIII83 reconocieron al momento. Era la Regenta . Venía de negro, de mantilla; - 1.VIII84 Mesía pudo ver el rostro de la Regenta , que sonreía y saludaba. - 1.VIII85 - gritó la viuda mientras devoraba a la Regenta con los ojos de pies a cabeza. - 1.VIII86 callaban en el balcón mientras la Regenta se alejaba y desaparecía por - 1.VIII87 para procurarse la confianza de la Regenta . Era solícita, discreta, y fingía - 1.IX88 se fiaba de la piedad repentina de la Regenta . «¡Más de una hora de - 1.IX89 ¡es tan natural!». Ella misma, la Regenta , estaba bien cansada de aquella - 1.IX90 de la fe y de la razón encantaba a la Regenta . ¿Cómo tenía ella veintisiete - 1.IX91 sabía de memoria los pecados de la Regenta y la interrumpía siempre con - 1.IX92 En aquel momento se figuraba la Regenta como una Babilonia aquella - 1.IX93 la mujer». Al recordar esto sintió la Regenta escrúpulos. ¡Le había dado la - 1.IX94 mundo, nada más que una señora ex- regenta de Vetusta? El lugar de la - 1.IX95 que se acercaban por oriente. La Regenta recordó las carracas de Semana - 1.IX96 Un sapo en cuclillas, miraba a la Regenta encaramado en una raíz - 1.IX97 que quería ocultar en vano la Regenta . «¿Qué había hecho en el - 1.IX98 grupos se abrían para dejar paso a la Regenta . Los mozalbetes más osados - 1.IX99 ni reían al pasar Ana. - ¡Es la Regenta !- ¡Qué guapa es! Esto decían - 1.IX100 - ¡So bruto, mira que es la Regenta ! Era popular su hermosura. A - 1.IX101 Alguna otra vez había pasado la Regenta por allí a tales horas, pero en - 1.IX102 por sus amigos. Al pasar junto a la Regenta la miró cara a cara, distraído, - 1.IX103 aquella escena enterneció a la Regenta . Siempre sentía apretada la - 1.IX104 de gas. Don Álvaro veía a la Regenta envuelta en aquella claridad de - 1.IX105 mujeres, era la mejor arma contra la Regenta . Ana lo olvidó todo de repente - 1.IX106 había acertado. En la voz de la Regenta , en el desconcierto de sus - 1.IX107 ¿Y Petra? ¿Y Paco?- preguntó la Regenta alarmada. - Ahí vienen, ahora - 1.IX108 Mesía que adoraba este gesto de la Regenta , y sin poder contenerse, fuera - 1.IX109 como lluvia benéfica en el alma de la Regenta . - Es mía- pensó don Álvaro - 1.IX110 - No, de fijo no- contestó la Regenta , cerrando detrás de sí la - 1.IX111 blanco, entraba en el comedor de la Regenta abriendo puertas con estrépito. - 1.X112 - ¡No faltaba más! - exclamó la Regenta asustada- . ¿No vas otras - 1.X113 la señora?- preguntó. Sobresaltada la Regenta , respondió: - ¿Yo?... ¿qué?... - 1.X114 lo hubiera pasado mal aquella noche la Regenta . Por fortuna, Quintanar era - 1.X115 deja esa luz ahí, vete- interrumpió la Regenta . Petra insistió gozándose en la - 1.X116 con árnica que no quiso aplicarse la Regenta ; después vino con tila, recogió - 1.X117 pared del Parque. «¡Es él!» pensó la Regenta que conoció a don Álvaro, - 1.X118 la garganta.... Se paró. «Estaba allí la Regenta , allí en el Parque, se lo decía - 1.X119 ». Llegó a la verja; él vio a la Regenta primero que ella a él. La - 1.X120 dejado un perfume en el alma de la Regenta que empezaba a infestarse. - 1.X

  • 121 hay que ocultarle nunca nada- dijo la Regenta clavando los ojos altaneros en la - 1.X122 hablado con mucha seriedad de la Regenta . - «Don Fermín- le había - 1.X123 daba hermosos y abundantes frutos. La Regenta se le presentaba ahora como un - 1.X124 - y algo más- de la confesión de la Regenta . «¡Una hora larga!». El cabildo - 1.X125 con el cuidado de ver llegar a la Regenta , después espiando la confesión, - 1.X126 Al pasar otra vez había visto ya a la Regenta con la cabeza apoyada en el - 1.X127 arcediano y el beneficiado vieron a la Regenta salir de la catedral y juntos se - 1.X128 de ataque. Pensaba lo mismo que la Regenta : que había hecho un hallazgo, - 1.X129 es? - Petra, la doncella de la señora Regenta . Al decir esto los ojos de - 1.X130 le pasó por la imaginación decir a la Regenta que era poco edificante la - 1.X131 cogió disimuladamente la carta de la Regenta y la guardó en un bolsillo - 1.X132 ella. «Además, ¿qué podía decir la Regenta ? Nada de particular». «Mi - 1.X133 de doña Obdulia. ¿No dices que la Regenta es tan discreta? Esa carta es de - 1.X134 que vaya al sermón la señora Regenta si quiere buenos consejos; allí - 1.X135 pero no se fiaba de su virtud. «¡La Regenta , la Regenta! dicen que es una - 1.X136 fiaba de su virtud. «¡La Regenta, la Regenta ! dicen que es una señora - 1.X137 don Álvaro estaba enamorado de la Regenta , o por lo menos quería - 1.X138 ¿No cabía en lo posible que la Regenta , aquella santa, y el don Alvarito, - 1.X139 lo suficiente para prevenirle contra la Regenta y sus confesiones de dos horas. - 1.X140 de su madre. En la virtud de la Regenta creía toda Vetusta, y en efecto - 1.X141 pero ¿era todo calumnia? Oh, si la Regenta supiese quién era él, no le - 1.X142 él preparar una mentira. «Es que la Regenta come a veces con los - 1.XII143 le importaba a él ni la familia, ni la Regenta , ni la comida de los marqueses? - 1.XII144 y el señor de Quintanar; la Regenta y don Álvaro Mesía - 1.XIII145 solo; si quería decir algo a la Regenta , a Visitación o a Edelmira, le - 1.XIII146 Don Fermín miró de soslayo a la Regenta y a don Álvaro que hablaban - 1.XIII147 ilustre canónigo le disgustaba ver a la Regenta entregada al brazo secular de - 1.XIII148 a ponerse el batín ancho y corto, la Regenta necesitó recordar, para - 1.XIII149 y sencillez, procurando agradar a la Regenta por la bondad de sus - 1.XIII150 Paco y Visita. Al entrar en el salón la Regenta , De Pas interrumpió una frase - 1.XIII151 pudiera ser el enemigo tentador de la Regenta ; si no le quería bien, era por - 1.XIII152 a las mujeres; miraba también a la Regenta , porque entonces sus ojos no - 1.XIII153 Fermín esperaría en su capilla a la Regenta para reconciliar. - «Y mientras - 1.XIII154 estaba entre Edelmira y Visitación; la Regenta entre Ripamilán y don - 1.XIII155 de Pedro los menos bulliciosos eran la Regenta y el Magistral; a veces se - 1.XIII156 a veces hasta sentía una rodilla de la Regenta , de la mujer que deseaba- - 1.XIII157 para nada en sus planes, y de que la Regenta no era mujer que se alegrase - 1.XIII158 miraba de cuando en cuando a la Regenta , a quien había amado en - 1.XIII159 - se atrevió a decir sonriendo la Regenta . - Son bromas- advirtió el - 1.XIII160 vuelto a pegar a las faldas de la Regenta , y ya empezaba don Fermín a - 1.XIII161 puso como una cereza cuando vio a la Regenta mirarle cara a cara y decir - 1.XIII162 En el gesto, en la mirada de la Regenta podía ver cualquiera y lo - 1.XIII163 nadie lo notó más que ellos y la Regenta . Estaban ambos en pie, cerca - 1.XIII164 «Ambos le parecieron a la Regenta hermosos, interesantes, algo - 1.XIII165 una sotana. Se tenía que confesar la Regenta , aunque pensando un instante - 1.XIII166 a la escalera. Por fortuna era ágil. La Regenta le vio tan airoso, tan pulcro y - 1.XIII167 patio. La Marquesa, doña Petronila, la Regenta y Ripamilán subieron a la - 1.XIII168 por todo el cuerpo al oír a la Regenta ; y sin pensarlo se inclinaba - 1.XIII169 nuevo, algo parecido, según notó la Regenta , al que había usado Mesía - 1.XIII170 quisiera decir aquel gesto, entendió la Regenta ; y se resignó a habérselas - 1.XIII171 se levantó y saludó a las damas. La Regenta le sonrió como hubiera - 1.XIII172 en paseo, en todas partes, y la Regenta comía en casa del Marqués - 1.XIII173 mientras pudieron el carruaje. La Regenta le sonreía de lejos, con la - 1.XIII174 cual- le acababan de ver al lado de la Regenta . «En nombrando el ruin de - 1.XIV175 Y si le decía: he comido... con la Regenta , en casa del Marqués, ¡bueno - 1.XIV176 Víctor de Quintanar, y en el de la Regenta a Ripamilán; sí, los vio - 1.XIV177 los vio perfectamente. ¡No venía la Regenta en el coche abierto! ¡Venía - 1.XIV178 ». Se acordó de su cita con la Regenta . Sintió un alivio su furor - 1.XIV179 lo mismo podía ser Obdulia que la Regenta . «¡Es decir, la Regenta no - 1.XIV180 Obdulia que la Regenta. «¡Es decir, la Regenta no podía ser; no faltaba más! - 1.XIV181 más hondas...». La sonrisa de la Regenta se le presentó unida a la - 1.XV

  • 182 ya era hoy; dentro de ocho horas la Regenta estaría a sus pies confesando - 1.XV183 frío derramado. Todo esto miraba la Regenta con pena, como si fuesen - 2.XVI184 iban a caer en aquel otro invierno. La Regenta quiso distraerse, olvidar el - 2.XVI185 sinceridad, aumentó la tristeza de la Regenta ; esto era peor que las - 2.XVI186 seguro de los vivos, se le ponían a la Regenta sobre el corazón, y hasta - 2.XVI187 grandísimo talento en convertir a la Regenta y hacerla beata. ¡Qué horror! - 2.XVI188 cosa más vehemente. Quería ver a la Regenta , a la impecable, en brazos de - 2.XVI189 se podría adelantar, por ahora, con la Regenta .- Nada más ridículo en - 2.XVI190 ante aquel romanticismo de la Regenta . Él creía firmemente que - 2.XVI191 pero temía que iba a ser tarde; la Regenta tenía la cabeza a pájaros, y - 2.XVI192 a veces su vanidad, era que la Regenta soñaba casi todas las noches - 2.XVI193 mal paso. Ni en la mañana en que la Regenta reconcilió con don Fermín, - 2.XVI194 tampoco se atrevía a preguntar a la Regenta lo que tratándose de otra - 2.XVI195 a una mujer como Anita. La Regenta agradecía al Magistral su - 2.XVI196 el espíritu indisciplinado de la Regenta ; había que hacerla subir la - 2.XVI197 como si rumiara, las revelaciones de la Regenta . «¡Soñaba! la fortaleza de la - 2.XVI198 le importaba: ¿con quién soñaba la Regenta ? ¿Era una persona - 2.XVI199 de los ensueños que confesaba la Regenta , le halagaba; esto no podía - 2.XVI200 hasta llegar debajo del balcón de la Regenta . El estrépito de los cascos del - 2.XVI201 de repente de vida y alegría, y la Regenta sintió un soplo de frescura en - 2.XVI202 el pecho fuerte y bien torneado de la Regenta . Callaron, después de haber - 2.XVI203 al Magistral de haberlo visto, lo que la Regenta sintió con deleite dentro de - 2.XVI204 buscar pretexto para subir a casa de la Regenta en aquel momento. Gran - 2.XVI205 semanas que se hablaba mucho de la Regenta , se comentaba su cambio de - 2.XVI206 muchas cosas que no había. - «¡La Regenta , bah! la Regenta será como - 2.XVI207 había. - «¡La Regenta, bah! la Regenta será como todas.... Las demás - 2.XVI208 mayor crimen que podía haber en la Regenta , y no creía ella que a tanto - 2.XVI209 estaba satisfecho, y la vanidad de la Regenta necesitaba esta convicción - 2.XVI210 triste de un día de marasmo, la Regenta no vaciló en creer lo que le - 2.XVI211 señores y midiéramos el paso.... La Regenta no oía a su marido; el drama - 2.XVI212 de cuando en cuando miraba a la Regenta , pero con suma discreción y - 2.XVI213 del convento, llegaron al alma de la Regenta con todo el vigor y frescura - 2.XVI214 ver a doña Inés en su celda, sintió la Regenta escalofríos; la novicia se - 2.XVI215 y color del maestro Zorrilla. La pobre Regenta estuvo elocuente; se figuró - 2.XVI216 procuró aquella noche presentarse a la Regenta , a quien «estaba visto que - 2.XVI217 Don Álvaro permaneció junto a la Regenta . Ella le dejaba ver el cuello - 2.XVI218 de hacer entrar, en mucho tiempo, a la Regenta por el aro; ¿quién iba a - 2.XVI219 vehemente deseo de pisar un pie a la Regenta o tocarle la pierna con sus - 2.XVI220 de tanta emoción. Las lágrimas de la Regenta nadie las notó. Don Álvaro - 2.XVI221 don Juan y el Comendador hizo a la Regenta volver a la realidad del drama - 2.XVI222 en realidad bien pronto, al lado de la Regenta , protagonista de ellas, vio de - 2.XVI223 era el de Difuntos, Petra anunció a la Regenta , que paseaba en el Parque, - 2.XVII224 la noche anterior y había visto a la Regenta . Al día siguiente, por la - 2.XVII225 calma y sonriendo, sostenía que la Regenta o no era devota de buena - 2.XVII226 su tesis de la escasa religiosidad de la Regenta . Tuvo habilidad para llevar la - 2.XVII227 y había llamado a la puerta de la Regenta .... Por eso estaba allí. - 2.XVII228 de las estrellas le llegaron al alma a la Regenta . «¡Tenía enemigos!» pensó, - 2.XVII229 se aprovechan los enemigos. La Regenta se puso colorada sin saber a - 2.XVII230 que nos sigan los pasos.... A la Regenta aquello de los días - 2.XVII231 Ayer ha estado usted en el teatro. La Regenta abrió los ojos mucho, como - 2.XVII232 acerca un poco su mecedora a la Regenta y prosigue: - Anita, aunque - 2.XVII233 pasión, que podía haber asustado a la Regenta y hacerla sospechar de la - 2.XVII234 por las razones expuestas, habló la Regenta a borbotones; como solía de - 2.XVII235 Ni el Magistral ni la Regenta se acordaban del tiempo. - - 2.XVII236 por el estilo». Había hablado la Regenta de ansiedades invencibles, del - 2.XVII237 ráfaga de aire frío hizo temblar a la Regenta y arremolinó hojas secas a la - 2.XVII238 - ¿Ha venido el señor?- preguntó la Regenta . - Sí, señora- respondió en - 2.XVII239 Entonces, el Magistral se acercó a la Regenta y deprisa y en voz baja dijo: - 2.XVII240 Ya hablaremos. - Bien- contestó la Regenta .- Lo he pensado, es el mejor.- - 2.XVII241 condición de esclavo: por fortuna, la Regenta dejaba al buen esposo - 2.XVIII242 puntiagudos!...». No se explicaba la Regenta cómo Visitación iba y - 2.XVIII

  • 243 Magistral comenzó a impacientarse; la Regenta no subía la cuesta, - 2.XVIII244 fondo negro. A menudo visitaban a la Regenta la del Banco y el - 2.XVIII245 el mismo Paco! ¿qué pensaría? ¡Ah Regenta , Regenta, si venzo al fin!... ¡ya - 2.XVIII246 Paco! ¿qué pensaría? ¡Ah Regenta, Regenta , si venzo al fin!... ¡ya me las - 2.XVIII247 veces se había atrevido a visitar a la Regenta , que no le recibía si no - 2.XVIII248 y miraba con gesto compungido a la Regenta como diciendo: - «¡Por - 2.XVIII249 suspiraba y volvía los ojos a la Regenta .... Por lo demás, él seguía - 2.XVIII250 de volver si aquella empecatada de Regenta no se daba a partido, y - 2.XVIII251 de Mesía, conseguían rendir a la Regenta . ¡Y si al menos se viera que - 2.XVIII252 y de las huertas. Había visto a la Regenta en el parque pasear, leyendo - 2.XVIII253 había estrechado la mano de la Regenta que no la había retirado - 2.XVIII254 esperó, con loca esperanza, ver a la Regenta presentarse en la capilla, por - 2.XVIII255 don Fermín volvía a sospecharlo. La Regenta , sin embargo, jamás se - 2.XVIII256 madera negra. Se levantó, abrazó a la Regenta y besó la mano del - 2.XVIII257 la cabeza perezoso, mirando a la Regenta , dejó oír un leve y mimoso - 2.XVIII258 en contenerse, cogió una mano de la Regenta que estaba apoyada en un - 2.XVIII259 dijo De Pas sin soltar la mano de la Regenta .... - Señora mía, llega usted - 2.XVIII260 en cama, según don Robustiano, a la Regenta , que se acostó una noche de - 2.XIX261 daba luz y lumbre a los ojos de la Regenta , y a su rostro rosas - 2.XIX262 dio dos palmaditas en la cara a la Regenta , complaciéndose en el - 2.XIX263 que él no miraba siquiera. Pero la Regenta notó luego que su marido - 2.XIX264 del Eucaliptus globulus en Vetusta. La Regenta notó la ausencia de su - 2.XIX265 de primavera y parecer de invierno, la Regenta , incorporada en el lecho, entre - 2.XIX266 Entonces creía morir. Una noche la Regenta reconoció en aquel - 2.XIX267 ¡Qué vana se le antojaba ahora a la Regenta la filosofía superficial del - 2.XIX268 casa creían postrada o dormida a la Regenta y no abrían las maderas del - 2.XIX269 que saboreaba con inefable gozo la Regenta . Así don Álvaro; no sería - 2.XIX270 de su amigo, pero muchas veces la Regenta no parecía por el gabinete de - 2.XIX271 al campo en la que acompañaban a la Regenta Mesía, Frígilis y Quintanar. - 2.XIX272 carretera. Frígilis dejaba el brazo a la Regenta , que indefectiblemente lo - 2.XIX273 carne; el buen tiempo la ayudaba. La Regenta no tomaba con gran calor - 2.XIX274 aquella tarde había empezado para la Regenta la vida de la devota práctica; - 2.XIX275 camino estaba, nada menos que a la Regenta ». - ¡Hombre, eso no!- gritaba - 2.XX276 Provisor al Caserón, las visitas de la Regenta a doña Petronila.... - ¡Cómo! - 2.XX277 Para ella doña Ana Ozores, la dichosa Regenta , era ya barragana (esta palabra - 2.XX278 a su hijo. El Chato había visto a la Regenta y al Magistral entrar juntos al - 2.XX279 el Magistral». Una tarde comía la Regenta en presencia de su esposo, don - 2.XX280 ya se sabe, no tenía tiempo. Pero la Regenta mejoraba; volvía la sangre, - 2.XX281 él; no lo había sentido hasta que la Regenta le había humillado con su - 2.XX282 no está en este mundo.... ¡Oh, maldita Regenta ! ¡Esa mala pécora me lo tiene - 2.XX283 decían: «Renuncia para siempre a la Regenta ». Ya se vería. Pero era - 2.XX284 deseos de ahogarla. La mano de la Regenta tocó la de Mesía sin temblar, - 2.XX285 se despidió de su amigo Quintanar. La Regenta sacó del seno un crucifijo y - 2.XX286 que habían hecho compañía a la Regenta mientras duró el mal tiempo, - 2.XXI287 gato de Angola, su único amigo. La Regenta sentía más la soledad con tal - 2.XXI288 la carta que le dirigiese. No estaba la Regenta acostumbrada a convertir sus - 2.XXI289 De Pas visitaba a menudo a la Regenta , y estaba encantado de los - 2.XXI290 palabras de espiritual hermosura que la Regenta le había escrito. «Ya tengo el - 2.XXI291 figurarse al Magistral vencedor de la Regenta . Era caso de envidia. Pero - 2.XXI292 amiga. Volvió su pensamiento a la Regenta , y aquel vago y picante anhelo - 2.XXI293 Durante las dos enfermedades de la Regenta , el Magistral había prestado - 2.XXI294 contaba con el gobernador. Salió. La Regenta sonrió a don Fermín y dijo: - - 2.XXI295 como estrangulado por la emoción. La Regenta hablaba ni más ni menos - 2.XXI296 al cielo, ya no había que temer». La Regenta habló de Santa Teresa con - 2.XXI297 profanos al tocador-oratorio de la Regenta . Se acostumbró don Víctor - 2.XXI298 un día se le ocurrió preguntar a la Regenta si las señoras usaban guantes - 2.XXI299 envidiaba la santidad de su amiga la Regenta , sino el ruido que metía, lo - 2.XXI300 en su obra. Cada día encontraba la Regenta mayor consistencia en la idea - 2.XXI301 animado el debate. Pero, amigo, la Regenta había ido haciendo la - 2.XXI302 se lo hizo leer. Y entre Kempis y la Regenta , y el calor que empezaba a - 2.XXI303 le ayudase en tan arduo negocio». La Regenta conoció bien pronto que don - 2.XXI

  • 304 del Universo. Los días para la Regenta se deslizaban suavemente. El - 2.XXI305 abrazar ella también». Abrazó a la Regenta , se la comió a besos... y - 2.XXI306 en calma». Aquella noche lloró la Regenta lágrimas que salían de lo - 2.XXI307 Al Magistral mismo se atrevía la Regenta a hablarle con cierto mimo, - 2.XXI308 de puro inverosímil inofensiva casi. La Regenta había despreciado y hasta - 2.XXI309 de la carne, intrusa, temible, la Regenta saltaría hacia atrás, se - 2.XXI310 en la Curia eclesiástica.- No, no. La Regenta debía de ser otra cosa. - 2.XXI311 Y sobre todo, lo de antes, que la Regenta se llamaría a engaño; era - 2.XXI312 un poco de las ausentes. La Regenta , sin entrar jamás en estos - 2.XXI313 la deliciosa realidad de ver a la Regenta a todas horas y mirarse en sus - 2.XXI314 estaba perdido; aquella pájara, aquella Regenta , santurrona en pecado - 2.XXII315 No era esto lo peor, sino que la Regenta y don Fermín notaban en - 2.XXII316 su amigo le daba a entender que la Regenta le recibía con mala voluntad - 2.XXII317 «hacía el vacío» en derredor de la Regenta . Ella estaba contenta, no - 2.XXII318 casa. Con esto sólo consiguió que la Regenta y el Magistral conviniesen en - 2.XXII319 frotaba el lomo contra las faldas de la Regenta y el manteo del Magistral, - 2.XXII320 el Magistral... si lo supiera? A la Regenta le repugnaba, como una - 2.XXII321 fue la ardiente caridad con que la Regenta se consagró a defender y - 2.XXII322 ante luciferum genui te». Esto leyó la Regenta sin entenderlo bien; y la - 2.XXIII323 lo que quería el corazón de la Regenta , dejaba escapar unos - 2.XXIII324 en moda aquellos últimos años. A la Regenta le temblaba el alma con una - 2.XXIII325 poco de aire olvidado, le parecía a la Regenta una delicada obra de caridad - 2.XXIII326 ». La vigilia exaltaba los nervios de la Regenta .... Su pensamiento al - 2.XXIII327 risas comprimidas y en esto vio la Regenta un signo de paz universal. - 2.XXIII328 de veras. Más enternecida estaba la Regenta , que seguía en su libro la - 2.XXIII329 La capilla desde la que oía misa la Regenta estaba separada sólo por una - 2.XXIII330 El Magistral también pudo ver a la Regenta y a don Álvaro, casi juntos, - 2.XXIII331 Mesía no vio ni al Magistral ni a la Regenta , ni a nadie. Estaba medio - 2.XXIII332 la obscuridad, De Pas se acercó a la Regenta y con una voz dulce en que - 2.XXIII333 «Están de monos» y sonrió. La Regenta tomó el camino de la Plaza - 2.XXIII334 en que Herodías le guardaba, la Regenta rebelde, la pecadora de - 2.XXIII335 quién habla ese hombre?». Acercó la Regenta el rostro a la raya de luz y - 2.XXIII336 se hubiera vuelto loco, pudo ver la Regenta que don Víctor, - 2.XXIII337 atrocidad semejante. Pero como la Regenta no estaba en antecedentes - 2.XXIII338 y otros recuerdos análogos. Iba la Regenta al cuarto de su marido con - 2.XXIII339 de la indignación subió al rostro de la Regenta y lo cubrió de llamas rojas. - 2.XXIII340 dorada, fría como un carámbano, la Regenta estuvo oyendo misa desde - 2.XXIII341 la sacristía, y a poco volvió a verle la Regenta , sin roquete, muceta ni capa, - 2.XXIII342 Pas con un tono imperioso que a la Regenta siempre le sonaba bien. Eso - 2.XXIII343 Volvió a paso largo al lado de la Regenta que seguía de rodillas, - 2.XXIII344 no convenía a sus planes decir a la Regenta : yo soy hombre, tú eres - 2.XXIII345 aquellas palabras pudiesen asustar a la Regenta . «Sí, sí, él también era - 2.XXIII346 pómulos como brasas, se acercó a la Regenta , le oprimió las manos y dijo - 2.XXIII347 la casa. Miró el gran Constantino a la Regenta y tomándole la cabeza con - 2.XXIII348 se viera cómo hacía el conjunto. Y la Regenta fue al baile del Casino, - 2.XXIV349 Que se corra que viene la Regenta y se llenará esto con lo - 2.XXIV350 si consigue traer a su señora la Regenta . - Pues sí señor ¡que - 2.XXIV351 en el vestíbulo, a ofrecer a la Regenta su brazo. ¿Cuál? «el - 2.XXIV352 Hubo un rumor de asombro: - ¡La Regenta !- ¡La Regenta!- ¡Quién lo - 2.XXIV353 de asombro: - ¡La Regenta!- ¡La Regenta !- ¡Quién lo diría! - ¡Pobre - 2.XXIV354 Ana, pero qué divina!- le decía a la Regenta cara a cara, y con voz - 2.XXIV355 con los brazos abiertos frente a la Regenta , y chocaban las rodillas de - 2.XXIV356 un balcón, refería una historia a la Regenta , que la oía atenta, vuelta - 2.XXIV357 acababa de hacer. Había referido a la Regenta la historia de don Álvaro - 2.XXIV358 Banco, volviéndose de repente a la Regenta - ¿quién será esa cadena? - - 2.XXIV359 el tránsito por el salón estrecho. La Regenta vio enfrente de sí a don - 2.XXIV360 Todo esto pasó por el cerebro de la Regenta mientras Mesía, sin ocultar - 2.XXIV361 de tarde en tarde para mirar a la Regenta y a Mesía. ¡El idilio senil - 2.XXIV362 No había podido la Regenta resistir a la tentación de - 2.XXIV363 que fueran. Álvaro, en cuanto vio a la Regenta en el salón, sintió lo que - 2.XXIV364 aquella noche: le habían puesto a la Regenta a su lado... la corazonada le - 2.XXIV

  • 365 alterar la verdad histórica, porque a la Regenta no se le podía hablar - 2.XXIV366 don Álvaro ofreció el brazo a la Regenta que buscó valor para - 2.XXIV367 Se detuvo el buen mozo, miró a la Regenta inclinando el rostro y vio - 2.XXIV368 y con la del Banco se llevó a la Regenta a la cama. «¡El humo! ¡el - 2.XXIV369 del salón se habían enterado: «A la Regenta le había dado el ataque». - 2.XXIV370 y doña Ana Ozores, la mismísima Regenta que viste y calza, se había - 2.XXV371 lo que haría. ¿Ir a casa de la Regenta ? Absurdo. Sobre todo tan - 2.XXV372 - ¡Ah!... me alegro. Entró la Regenta y doña Petronila se fue - 2.XXV373 cerca de su alcoba. De Pas vio a la Regenta más hermosa que nunca: en - 2.XXV374 el amor puede sentir; se acercó a la Regenta , le tomó las manos. - A ver, - 2.XXV375 de aquella hermosura, el alma de la Regenta , su pensamiento; después - 2.XXV376 Todo, todo, obra de mis manos». La Regenta olvidó un momento el - 2.XXV377 aquella tarde pasó muchos días la Regenta . Las mismas ideas cruzaban, - 2.XXV378 era cuando llegaba a caer. La Regenta , si caía iba a ser - 2.XXV379 este hombre, pensó, enamorado de la Regenta , desairado por ella, se volviera - 2.XXV380 de todas suertes. Eso sí, se decía la Regenta , que encontraba consuelo en - 2.XXV381 En esto pensaba a su modo la Regenta , y quería que aquella ola de - 2.XXV382 acabado por adivinar que su hijo y la Regenta no se veían ya; habían - 2.XXVI383 extraño, una intriga para cazar a la Regenta y hacerla servir para lo que - 2.XXVI384 Vetusta en ocasión solemne que la Regenta era sierva de su confesor, - 2.XXVI385 ¿no se había dicho que hasta la Regenta le abandonaba? Pues ya se - 2.XXVI386 ya se vería lo que iba a hacer la Regenta ...». Don Fermín se - 2.XXVI387 a ventanas y balcones que «la Regenta venía guapísima, pálida, - 2.XXVI388 del pueblo devoto; se esperaba a la Regenta , se la devoraba con los ojos... - 2.XXVI389 el pueblo bajo, los pies descalzos de la Regenta . En cuanto a él lucía - 2.XXVI390 «Aquel clérigo no había tocado en la Regenta , estaba seguro». Sonreía de - 2.XXVI391 por el amante, por Mesía. Allí iba la Regenta , a la derecha de Vinagre, un - 2.XXVI392 de alma en toda Vetusta; iba la Regenta edificando al pueblo entero - 2.XXVI393 la hermosura y la valentía de la Regenta , se murmuraba ya y se - 2.XXVI394 decía pestes del Magistral y la Regenta . «Todo eso es indigno. No - 2.XXVI395 alas al Provisor. Lo que ha hecho la Regenta lo pagarán los curas de - 2.XXVI396 había permitido a su enferma, a la Regenta , que escribiera, si este - 2.XXVII397 es un hecho. En aquel tiempo la Regenta hubiera mirado esto como - 2.XXVII398 en los perfiles. Por un capricho la Regenta procuraba imitar la letra de - 2.XXVII399 La Regenta no pensaba en los títulos - 2.XXVII400 un modo extraño (aquí la letra de la Regenta se hace casi indescifrable - 2.XXVII401 la conciencia de su unidad; creía la Regenta que sus facultades morales - 2.XXVII402 corales húmedos y relucientes; y la Regenta sentía singular - 2.XXVII403 tener de su parte a la doncella de la Regenta , hacerla suya, - 2.XXVII404 la huerta, lo primero que vio fue a la Regenta metida en el pozo seco, - 2.XXVII405 yo la apañaré... en sin perjuicio.... La Regenta , con la cabeza cubierta de - 2.XXVII406 en que fueran ellos a buscar a la Regenta y no los criados. Tampoco - 2.XXVII407 temía groseramente ver enredada a la Regenta . «¡Ubi irritatio ibi fluxus!» - 2.XXVIII408 iba a sorprender a don Álvaro y a la Regenta en coloquio amoroso - 2.XXVIII409 adquirir la convicción de que la Regenta le había regalado a Petra - 2.XXVIII410 de pies a cabeza. Entró con él la Regenta para ayudarle. - ¿Y don - 2.XXVIII411 caballo; Mesía había encontrado a la Regenta expansiva, alegre, confiada: - 2.XXVIII412 aunque con trabajo, respetaba a la Regenta hasta el punto de no - 2.XXVIII413 señor cura?». No se acordaba la Regenta ahora de aquello del - 2.XXVIII414 de una música dulcísima que la Regenta creía oír dentro de sus - 2.XXVIII415 en tarde, el bramido del trueno, la Regenta , sin notar las gotas de - 2.XXVIII416 del vulgo, de los vetustenses. Tenía la Regenta este defecto, tal vez - 2.XXVIII417 ». A la luz de un relámpago, la Regenta vio los ojos de Álvaro - 2.XXVIII418 Visita se atrevió a medir con la Regenta sus fuerzas. Joaquín y - 2.XXVIII419 al principio, pero al fin le tocó a la Regenta algún pellizco, ninguno de - 2.XXVIII420 conversando los dos amigos. La Regenta abrió de repente las - 2.XXVIII421 Y acercándose a la ventana sujetó a la Regenta por los hombros, le habló - 2.XXVIII422 Don Álvaro no se movía; y vio a la Regenta detrás de los cristales, - 2.XXVIII423 pero, además, solían visitar a la Regenta cada tres o cuatro días. A - 2.XXVIII424 Quintanar alegre como un chiquillo. La Regenta prefirió La Costa a - 2.XXVIII425 de otros casi le hacían sonreír, en la Regenta le hubieran hecho muy - 2.XXVIII

  • 426 en ella; y como perder del todo a su Regenta era idea que le asustaba, - 2.XXVIII427 juntos a Vetusta; Benítez felicitó a la Regenta por su notable mejoría; - 2.XXVIII428 Mesía había convencido a la Regenta de que don Víctor, en - 2.XXVIII429 se sentiría fuerte como un roble y la Regenta estaría suave y dócil - 2.XXVIII430 como estaba gozando entonces. La Regenta cayendo, cayendo era feliz; - 2.XXVIII431 Obdulia y Visita adoraban a la Regenta , eran esclavas de sus - 2.XXVIII432 de bueno lo que tenía de copia, la Regenta dejaba bailar en su cerebro - 2.XXVIII433 ojos qué novedad sería aquella. La Regenta se inclinó un instante para - 2.XXIX434 donde no quema.... Mesía explicó a la Regenta el caso. La había enterado - 2.XXIX435 del mísero don Víctor eran para la Regenta , gracias a las calumnias de - 2.XXIX436 después de aquello, le parecía a la Regenta más horrorosa que en un - 2.XXIX437 el ataque decisivo a la fortaleza de la Regenta . «Sí, sentía que dentro de - 2.XXIX438 perdiera la esperanza de vencer a la Regenta . ¡La tenía ahora tan vencida! - 2.XXIX439 además que era muy nueva la Regenta en esta clase de aventuras, - 2.XXIX440 misa la media; vengábase de la misma Regenta que caía, caía, gracias a - 2.XXIX441 estaba enamorado como un loco de la Regenta , furioso de celos, y de que - 2.XXIX442 con que se explicaba su pasión por la Regenta . «El amor purísimo que yo - 2.XXIX443 no tuvo inconveniente en engañar a la Regenta . Era, según él, muy justo - 2.XXIX444 todas las noches en la habitación de la Regenta por el balcón. Esto se - 2.XXIX445 faltaba más que lo peor, persuadir a la Regenta a que abriera el balcón. - 2.XXIX446 entre Teresina y la doncella de la Regenta ; y por la actual criada del - 2.XXIX447 hombros. Se le figuró ver que caía la Regenta y se aplastaba, que caía el - 2.XXIX448 de puro ridícula.... Su mujer, la Regenta , que era su mujer, su - 2.XXIX449 ante todas las ternuras de su alma, la Regenta , su hermana del alma, su - 2.XXIX450 tapia se subía a la alcoba de la Regenta !. Volvió al parque; - 2.XXIX451 del Vivero a don Álvaro y a la Regenta . Y don Álvaro estaba en - 2.XXIX452 dos pliegos. Era una carta a la Regenta . Leyó lo escrito y lo rasgó - 2.XXX453 hijo había perdido su poder sobre la Regenta . Si antes la maldecía porque - 2.XXX454 en sus extrañas relaciones con la Regenta , se lo perdonó todo y dejó - 2.XXX455 «Aquello ya era un hombre». La Regenta nunca le había visto así. - 2.XXX456 ello!...». Se abrió la puerta y entró la Regenta . Venía pálida, vestía un - 2.XXX457 prisa... en fin... cosas de política. La Regenta no insistió. Se retiró sin - 2.XXX458 cada vez. Frígilis había dicho a la Regenta que Quintanar estaba herido - 2.XXX459 a la vida con antiespasmódicos a la Regenta y recetaba nuevas medicinas - 2.XXX460 su modo. No, en esto no pensó la Regenta hasta mucho más tarde. En - 2.XXX461 de Mesía, del que tenía la culpa la Regenta , rompía la tradición - 2.XXX462 hermosura y la fama de virtuosa de la Regenta no sólo Visitación Olías de - 2.XXX463 y recitando versos de Villegas. La Regenta no tuvo que cerrar la puerta - 2.XXX464 a nadie se instaló para velar a la Regenta y acudir al menor peligro. - 2.XXX465 de venirse a dormir debajo de la Regenta . Los criados tenían orden de - 2.XXX466 metido a vivir de pupilo en casa de la Regenta , en el caserón nobilísimo de - 2.XXX467 habían atormentado también a la Regenta . En cuanto se sintió bastante - 2.XXX468 la viudedad que correspondía a la Regenta . - ¡Eso no, eso no, don - 2.XXX469 ella lo suficiente para vivir, que la Regenta , después de llorar y rehusar - 2.XXX470 lo que contenía a los recuerdos de la Regenta !... Aquel olor singular de la - 2.XXX471 estaba en su sitio. Al entrar la Regenta en la capilla, la reconoció a - 2.XXX472 rato en rato; y al fin quedaron solos la Regenta , sobre la tarima del altar, y - 2.XXX473 La Regenta , que estaba de rodillas, se - 2.XXX474 brazo, dio un paso de asesino hacia la Regenta , que horrorizada retrocedió - 2.XXX475 suspiro. Abrió, entró y reconoció a la Regenta desmayada. Celedonio sintió - 2.XXX476 el rostro asqueroso sobre el de la Regenta y le besó los labios. Ana - 2.XXX

    regente 38 1 nombre a la novela, como esposa del ex- regente de la Audiencia D. Víctor - Prólogo2 su marido, ahora jubilado, había sido regente de la Audiencia, nunca supo la - 1.I3 en cuanto salió a escena Glocester, el Regente jorobado y torcido y lleno de - 1.II4 era esposa de don Víctor Quintanar, Regente en varias Audiencias, - 1.II5 hubo conflicto; pasó un año, vino otro regente con señora y aquí fue ella. La - 1.II6 el señor don Víctor Quintanar era Regente de Vetusta, el Magistral le - 1.III7 No parecía un Regente de Audiencia jubilado, sino un - 1.III8 - ¡Con mil amores!- contestó el ex- regente buscando en su corazón la fibra - 1.III

  • 9 menos un magistrado que pronto será Regente , como usted, v. gr. Figúrese - 1.V10 ¿dónde podía ser? ¿En casa del Regente ? Imposible, pensaba el - 1.VII11 que al común de los fieles». El actual regente - que no era Quintanar- había - 1.XII12 ahora veréis lo que es bueno». El regente - que no era Quintanar- con el - 1.XII13 burlándose de los egipcios. Al regente le costó trabajo contener la - 1.XII14 una gata y un perro según creo». El regente opinó, y con él toda la - 1.XII15 por los rincones la petaca del ex- regente que Edelmira y Paco habían - 1.XIII16 ». - Por otra parte- añadió el ex- regente - me alegro de que don - 1.XIII17 acordes de la marcha real (decía el ex- regente ), que tocaba allá dentro - 1.XIII18 muy pacífico. Nadie dirá que yo, ex- regente de Audiencia, que me jubilé - 2.XVI19 algunos resabios. Era el espíritu del ex- regente , de blanda cera; fácilmente - 2.XVIII20 rapidez, y se vio magistrado y se vio regente de la Audiencia de Granada, - 2.XVIII21 entrando por el alma del jubilado regente y tomando posesión de todos - 2.XIX22 Una intuición singular le decía al ex- regente que pagaba bien al amigo su - 2.XIX23 extraordinario, le hacía pensar al ex- regente , mientras subían la escalera - 2.XXIV24 despidió antes de que el atribulado ex- regente pudiera echarle el tanto de - 2.XXVI25 secretaría del Casino, a ruegos del ex- regente , que quería ver, sin ser - 2.XXVI26 Paco. - El médico- decía el ex- regente - exige que la aldea a donde - 2.XXVII27 del Soto, llamada por la voz del ex- regente que gritaba: - ¡Pero - 2.XXVII28 se le metían por ojos y boca al ex- regente , que escupía y se sacudía - 2.XXVIII29 qué torcidos senderos conocía el ex- regente las ligas de su mujer. - 2.XXVIII30 se le asomaba al alma al noble ex- regente . Ya todo era silencio en la - 2.XXVIII31 a los ruegos de su amigo el ex- regente . Veinte días después - 2.XXVIII32 aquí mismo!». Y en tanto el ex- regente , a quien aquellas sombras - 2.XXVIII33 se lo había confesado, que el ex- regente y Frígilis, en cuanto llegaba - 2.XXIX34 de Ana le habían caído al pobre ex- regente como una maza sobre la - 2.XXX35 sólo por aquella noche, llamó el digno regente jubilado con el mismo - 2.XXX36 síncope, le corrió por el cuerpo al ex- regente , mientras añadía, procurando - 2.XXX37 del canónigo. «Sí», pensaba el ex- regente , mientras el Magistral volvía - 2.XXX38 Un duelo! ¡Un marido, un ex- regente de Audiencia muerto de un - 2.XXX

    regía 2 1 a una voluntad superior, que regía la marcha de los sucesos - 2.XVI2 Víctor, en cuestión de temperatura, se regía por el calendario- y ya se sabía - 2.XXI

    régimen 6 1 enfermedad, y el sano que no sigue el régimen que se le indica para conservar - 1.IX2 los examina de prisa y mal, o falta al régimen espiritual que se le impone. - 1.IX3 en seguida se alborotaba y hablaba de régimen , y de programa y de cambiar - 2.XVI4 es la expresión que usted prefiere. El régimen respetado con religiosa - 2.XXVII5 nada. Adiós otra vez. La esclava de su régimen , q. b. s. m., Anita - 2.XXVII6 Pues es bien claro. Nosotros. El nuevo régimen , la higiene, el Vivero... - 2.XXVII

    regio 1 1 ya más bambalinas que las del salón regio , que figuraban en sabia - 2.XVI

    región 7 1 que sabe serlo en la capital de una región histórica, como lo sería en - Prólogo2 obscura, lucía solitario en una región desierta del cielo. La brisa se - 1.XIV3 aridez y el hastío negro y frío, a una región de luz y calor que bañaban y - 2.XVI4 un camino de flores y de estrellas a la región luciente de la virtud, también - 2.XVI5 para ver más y más cada día en esa región de luz en que el alma penetra, - 2.XXI6 para trasladarse a la imaginada región de Oriente donde su - 2.XXVIII7 del Eucaliptus globulus en la región vetustense. Durante la - 2.XXX

    regiones 12 1 la reparación, toda España y las regiones de América que son - Prólogo2 el incienso de la alabanza en muy altas regiones por breve tiempo, se creía - 1.I3 su cuerpo; y para llegar antes a las regiones del ideal que eran su propio - 1.I4 en esta materia; pero allá adentro, en regiones de su espíritu en que él - 1.VII

  • 5 tanto como elevar el pensamiento a las regiones celestes.- El Arcediano y don - 1.X6 llegaría la Iglesia a dominar en las regiones en que el poder habita? - No - 1.XII7 el Magistral se sentía trasladado a regiones que creía adecuadas a su gran - 1.XII8 consigo, sin salir de la catedral, a regiones superiores, llenas de luz. «Y - 2.XVI9 andaba siempre por más altas regiones . Él en este mundo era - 2.XX10 nada de elevar el pensamiento a las regiones de lo ideal. Había algún - 2.XX11 por la pobreza y la ignorancia, a las regiones de lo ideal, a la adoración de - 2.XXV12 acompañaba el coro y le guiaba por las regiones ideales de inefable tristeza - 2.XXV

    registrando 1 1 solía de vez en cuando, había estado registrando con su catalejo los - 2.XVIII

    registrándole 1 1 nada contra la lealtad de la doncella. Registrándole el baúl, en su ausencia, - 2.XXI

    registrar 1 1 la que todavía encontraba placer en registrar cacerolas, y revolver vasares, - 1.VIII

    registro 2 1 en mano, llevaba en un cuaderno un registro en que asentaba con pulcras - 2.XIX2 se sentaba, y hasta llegó a fastidiarle el registro de medicinas y demás - 2.XIX

    registró 2 1 a entrar en el despacho de su hijo. Registró la alcoba. Vio la cama - 1.X2 llevó la perdiz don Tomás? Anselmo registró las aves muertas, depositadas - 2.XIX

    registros 3 1 era un joven opositor a fiscalías y registros que devoraba la Gaceta sin - 1.VI2 capellanías.... Hubo que acudir a los registros , consultar a los empleados. El - 1.XII3 las cien primeras páginas, y llenas de registros . Nunca había leído él - 2.XX

    regla 11 1 de doña Anuncia), obsequiándote en regla , entonces no te fíes; déjale decir, - 1.V2 más a propósito para comenzar en regla un asedio y esperar los - 1.VII3 archimonástica de lo que yo llamo la Regla de doña Lucía, mi prima - 1.XII4 tienes, en ese cartapacio. - ¿Va en regla todo? ¿Podrá doblar el coadjutor - 1.XII5 el coadjutor de Parves?... - Todo va en regla .- Aquí veo una tarjeta de don - 1.XII6 que oírle uno entero sería obra de regla . Cuando vio al Magistral vio el - 1.XIII7 - que a las señoras no les gustan, por regla general, los criados; no se fijan - 1.XIII8 Ozores era su convento, su marido la regla estrecha de hastío y frialdad en - 2.XVI9 que estas son las excepciones.- No hay regla sin excepción, decía don Frutos - 2.XX10 el americano.- La excepción confirma la regla , añadía Ronzal el diputado. Y - 2.XX11 grave, y merecía la pena de infringir la regla general. - Están ahí de parte - 2.XXVI

    reglamentarios 1 1 del capellán también- ponía obstáculos reglamentarios . - ¡A ver, dónde está - 2.XXII

    reglamento 1 1 de oficio citando los artículos del Reglamento que, en su opinión, - 2.XX

    reglas 2 1 tratar a sus convidados con todas las reglas de la etiqueta empalagosa de la - 1.XIII2 ardía aquello, pero sin faltar a las reglas del buen tono vetustense», - 2.XXIV

    regocijo 2 1 figuronas que a nuestro lado bullen, el regocijo es más intenso cuando - Prólogo2 en ellas, alegre, con aquel insultante regocijo que le inspiraba a él la - 2.XXIX

    regocijó 1

  • 1 la ostensible y aparatosa. Su alma se regocijó contemplando en la fantasía el - 1.III

    regordeta 2 1 su vanidad, pasaba la mano pequeña y regordeta con dedos como chorizos llenos - 1.V2 sagrada estaba a cargo de una morena regordeta , de facciones finas, de - 2.XXI

    regresó 1 1 con don Álvaro Mesía, en cuanto regresó este de Palomares, y al poco - 2.XXII

    regueros 2 1 La ventana está cerrada, los regueros del agua resbalando por el - 2.XXVII2 arrullaba; unas veces parecían aquellos regueros tortuosos y estrechos de tinta - 2.XXX

    regulam 1 1 que dijo: Prima salus est rectae fidei regulam custodire; confirmábase la - 1.X

    regular 8 1 huir los codazos del egoísmo noble o regular , vivían hacinados en casas de - 1.I2 pasar por un Demodoco bastante regular , sobre todo después de su viaje - 1.IV3 que corrían acerca del origen de la regular fortuna que se atribuía al - 1.VII4 de sus queridas compañeras, de su vida regular , hubiera sido matarla». - 1.XII5 es persona excelente y médico muy regular ), podría ayudarme mucho. - 2.XVII6 que él, don Víctor, hubiera sido un regular dictador. «Le faltaba un - 2.XXIV7 fue convirtiendo en un paso menos que regular . - Pero, hombre, castigue - 2.XXVIII8 desgarradas por el cielo. Paco, con regular voz de barítono, cantó - 2.XXVIII

    regulares 2 1 canónigo, dijo que los versos eran regulares , acaso buenos, pero de una - 1.V2 de comer los fiambres y de beber regulares tragos, don Víctor sintió su - 2.XXIX

    regularmente 1 1 cuando funcionaba en ella la lógica regularmente y creía en las leyes - 2.XXX

    regumque 1 1 y en los templos... Pauperum tabernas, regumque turres. Joaquinito, fingiendo - 1.VII

    rehabilitarse 1 1 para satisfacer secreto impulso de rehabilitarse con su historia. Habló el - 2.XX

    rehuía 1 1 predicó en la Semana de Pasión. « Rehuía los lugares comunes», según - 1.XII

    rehuir 1 1 no menos espléndida? Aunque quiso rehuir la contestación a esta pregunta - 1.XII

    rehusar 1 1 que la Regenta, después de llorar y rehusar cien veces, aceptó el dinero - 2.XXX

    reía 20 1 Rodrigo en la horca», y don Pedro se reía ; y verás, el otro dijo después, cuando - 1.I2 le proponía el viaje, el marinero se reía , le decía que sí, la cogía en los - 1.III3 y el hombre, el señor del aya, reía a carcajadas. Desde aquel día el - 1.III4 Lo que es cara a cara ya nadie se reía de él. No le faltó perspicacia para - 1.VI5 más bruto. Guiñaba los ojos a todos, reía satisfecho, frotaba las manos. - - 1.VII6 según su dogma, pero la Marquesa se reía de estas imposiciones oficiales. En - 1.VIII7 el vestido en las zarzas, daba gritos, reía ; iba tomando cierta confianza al - 1.IX8 la religión de los mayores de Paco y se reía de la separación de la Iglesia y el - 1.IX9 no continuar el cerco romántico?». Se reía de sí mismo. ¡Cuántos años tenía - 1.X10 El perro no se reía . Cerca de media hora estuvo - 1.XII

  • 11 sano, sin pliegues ni repliegues. Reía con franca jovialidad, abriendo - 1.XIII12 el sol, larga y seca; ya no se reía : pellizcaba a las amigas con mucha - 1.XV13 Paula encogía los hombros y Froilán reía pasando la mano por las barbas - 1.XV14 ja! ¡ja! ¡ja!». El escribano reía también el chiste y los - 2.XVI15 Sí, amiga mía- el Magistral reía al decir esto- lo que usted - 2.XVII16 en su uniforme de cazador, de que se reía no poco Frígilis, quien usaba - 2.XVIII17 fuera del salón. Gritaba la Marquesa, reía a carcajadas Obdulia, sonaba la - 2.XXIV18 ya había salido el carro.... Y Pepe se reía a carcajadas.- No ha sido mala - 2.XXVIII19 sus tíos, estaba como una amapola y reía y gozaba con estrépito; su - 2.XXVIII20 tantas carcajadas de la suerte que se le reía desde todas partes». En - 2.XXX

    reían 17 1 dos ingenieros civiles y un magistrado. Reían y gritaban mucho; se insultaban, - 1.VI2 de haber trabajado. Las muchachas reían sin motivo, se pellizcaban, - 1.IX3 infernal; todos hablaban a gritos, todos reían , unos silbaban, otros cantaban. - 1.IX4 Las chalequeras no murmuraban ni reían al pasar Ana. - ¡Es la Regenta!- - 1.IX5 irremediables, la avergonzaban, y se reían de ella al mismo tiempo que la - 1.X6 lujo anticuado, bonachón y simpático, reían a carcajadas, con sus contorsiones - 1.XII7 tan de su gusto, donde canónigos reían , aristócratas fatuos hacían el - 1.XIII8 correspondían a la alegría ambiente; reían , gritaban ya, se obsequiaban, se - 1.XIII9 de aquellos juguetes irónicos que se le reían en las barbas, esquivaba su - 2.XVIII10 pana negra al respetable concurso. Se reían por complacerle. Se merendaba - 2.XIX11 mientras los demás de la familia reían alegres, descuidados, la pasión de - 2.XX12 en ambas mejillas, cuchicheaban, reían sin ruido y se daban algún - 2.XXI13 que habían quedado y viceversa; todos reían los chistes y las picardías de - 2.XXII14 Y las correligionarias de don Pompeyo reían a carcajadas, demostrando así - 2.XXII15 Todos, las baronesas inclusive, se reían de los plebeyos que allá fuera - 2.XXIV16 obscuro, estrecho, donde cantaban, reían , saltaban.... Como una - 2.XXVIII17 finos y provocativos de la Marquesa reían con sus posturas de falsa - 2.XXVIII

    reíanse 1 1 Reíanse de todo corazón los muchachos - 1.II

    reído 3 1 de seda morada y ella se había reído . Era, por consiguiente, un - 2.XXI2 han cantado, corrido, jugado, bailado... reído sobre todo.... Y algo olfateo - 2.XXVII3 del cuerpo; sí, el diablo se le había reído en las entrañas... ¡y aquella - 2.XXIX

    reina 14 1 negro clavado en la cabeza; era la reina mora; su madre, la madre de Ana - 1.IV2 que ella le asistía haciendo el papel de reina consorte, con arranques de - 1.IV3 de amor religioso. María, además de Reina de los Cielos, era una Madre, la - 1.IV4 piezas, vio su salvación en convertir en reina un peoncillo. - ¡Este va a reina!- - 1.VI5 en reina un peoncillo. - ¡Este va a reina !- exclamó clavando con los suyos - 1.VI6 el paso del peón que debía ir a reina . - A reina va, y lo hago cuestión - 1.VI7 del peón que debía ir a reina. - A reina va, y lo hago cuestión personal- - 1.VI8 en todas ellas, convirtió el peón en reina , y ganó el juego el enérgico - 1.VI9 Nunca se le había aparecido la Reina del Cielo, pero consuelos se los - 1.XII10 y tomó la niña en serio su papel de reina Midas; renunció al amor, antes - 1.XII11 trataba a la de Rianzares como a una reina , según el Arcipreste, o como si - 1.XIII12 En Matalerejo, y en todo su valle, reina la codicia, y los niños rubios de - 1.XV13 parecían cursis; ya no se pensaba en la reina del baile, en el mejor traje, en - 2.XXIV14 «¡Aquella era su casa, allí era ella la reina , aquella paz era suya!». Al - 2.XXV

    reinaba 8 1 tales asperezas, y en conjunto reinaba la mayor y más jovial concordia. - 1.II2 lejos del círculo en que el Provisor reinaba . Este visitaba poco a las personas - 1.III3 personas muy bien educadas, pero como reinaba la mayor confianza solía oírse - 1.VI4 tijeras en tijeras. Muchas veces, cuando reinaba aquel silencio de biblioteca, en - 1.VI5 por qué, de trapo, doña Rufina reinaba y no gobernaba en aquella - 1.XIII

  • 6 ningún pariente cercano del difunto. Reinaba una especie de discreta - 2.XVI7 de doña Petronila. En toda la casa reinaba el silencio de una caja - 2.XVIII8 confesiones, volvieron a la mesa, donde reinaba la dulce fraternidad de las - 2.XXVIII

    reinar 1 1 el gabinete rojo. En este había de reinar el silencio, y si era posible - 1.VI

    reinas 1 1 casos tales- que ha habido princesas y reinas encaprichadas y metidas con - 1.IX

    reinase 1 1 más! Pero comprendiendo que mientras reinase en el corazón de Ana lo que - 2.XXIV

    reino 6 1 nos era familiar a los españoles en el reino de la Novela, pues los - Prólogo2 zoológica (con perdón) entre el reino clerical y el laico, ser híbrido, - Prólogo3 nuevo de americanos y comerciantes del reino . Hacia el Norte, entre prados de - 1.I4 de un primo del Notario mayor del reino . --Los deberes sociales--replicó - 2.XVII5 le recordaba la de su tierra, Aragón, el reino más noble y testarudo del - 2.XXI6 su aire melancólico y aburrido que su reino no era de este mundo, y que - 2.XXIV

    reintegrado 1 1 feliz del Naturalismo restaurado, reintegrado en la calidad y ser de su - Prólogo

    reír 8 1 que su perversión innata hace gozar y reír a los que los aman; pero sus - 1.IV2 humorísticas que ya no hacían reír . Todos sabían que aquél era el - 1.VIII3 y ahora este paseo por los campos... y reír ... y permitirle ciertas libertades.... - 1.IX4 y obscenidades que a veces las hacían reír como locas. Todos eran jóvenes. El - 1.IX5 entrar y salir en los comercios, aquel reír por cualquier cosa, aquel encontrar - 1.IX6 que desahogue con él- aquí volvió a reír don Cayetano- lo mejor será que - 1.X7 ¿Por qué no alegrarse? ¿por qué no reír y disparatar? Todo era contento: - 1.XIII8 conmigo misma, secreto absoluto. Puedo reír , llorar, cantar, hablar con Dios, - 2.XXVII

    reiría 2 1 tomaba un anteojo por un fusil, se le reiría en las narices. Uno de los recreos - 1.I2 señora le humillaba así! ¡Cómo se reiría de él Visita, aunque lo - 2.XVIII

    reírse 1 1 del drama se le antojaba a ella reírse a carcajadas con las ocurrencias - 2.XVI

    reiteradas 1 1 rogar a la Marquesa que convidase, con reiteradas súplicas, si era preciso, al - 1.XIII

    reivindicación 1 1 una cerrazón de la niebla, era la viva reivindicación de sus derechos, una - 2.XVI

    reivindicar 1 1 con los ojos, sin que la policía pueda reivindicar los derechos de la moral - 1.I

    reja 5 1 con Paula a media noche, no por la reja , que no las hay en Matalerejo, sino - 1.XV2 calle obscura, estrecha, la esquina, la reja de doña Ana... los desvelos de - 2.XVI3 «Y estaba allí cerca, detrás de aquella reja , ¡si daba tres pasos podía - 2.XXIII4 llegar bajo el balcón, trepar por la reja del piso bajo y encaramarse en - 2.XXIX5 a las barras y buscando con los pies la reja de una ventana del piso bajo - 2.XXIX

    rejas 6 1 guijarros, sus caserones ahumados, sus rejas de hierro encorvadas, y buscó la - 1.XII

  • 2 figura de mujer que se apretaba a las rejas de hierro y se inclinaba sobre la - 1.XIV3 vuelta por allí, mirando por entre las rejas con disimulo para ver si estaba la - 2.XVI4 ennegrecidas por la humedad, las rejas de hierro, los soportales - 2.XVI5 que había sobre la puerta, entre las rejas asomó la cabeza de un perro de - 2.XXII6 capilla, con la cabeza metida entre las rejas . Paco Vegallana, cerca de - 2.XXIII

    rejuvenecía 2 1 mujer. Se sonrieron en silencio. «El sol rejuvenecía a Quintanar. Además era - 2.XXV2 mil ilusiones. Además a él también le rejuvenecía aquella situación de - 2.XXVIII

    rejuvenecido 4 1 muy buen humor y empezaba a sentirse rejuvenecido - ; yo bien sé lo que me - 1.XIII2 La aventura, ridícula y todo, la había rejuvenecido , había encendido chispas - 2.XXI3 cantaba un dúo con Ripamilán, rejuvenecido , junto al piano, que - 2.XXVII4 Sus confidencias le habían rejuvenecido .... - ¿Pero qué hora - 2.XXVIII

    rejuveneciendo 1 1 las ilusiones. «Aquel Benítez la estaba rejuveneciendo ». Después de las - 2.XXVII

    relación 5 1 que podían pasar por bosques, con relación al área del pueblo, y que en - 1.I2 cierta misteriosa y acaso cabalística relación entre aquella manera de F que - 1.II3 y en la Botánica, sobre todo en la relación de esta a la Horticultura. Era - 1.VI4 a las múltiples industrias que tienen relación con el comer bien. Allí la - 1.XIII5 por cualquier accidente que ninguna relación parecía tener con las ideas - 2.XVIII

    relacionaba 1 1 Relacionaba las confesiones de unos con - 1.X

    relaciones 30 1 para la vejez, aún lejana, entablar relaciones con la punta de la nariz - 1.I2 en mantener en la apariencia buenas relaciones con «el déspota», pasar - 1.II3 dos cartas secas y no hubo más relaciones . - Si viviera mi padre- pensaba - 1.IV4 sacrificio de la vida ordinaria, de las relaciones vulgares a las preocupaciones - 1.IV5 repugnancia moral, cuanto hablaba de relaciones entre hombres y mujeres, si - 1.IV6 quisiese, buscaba y encontraba secretas relaciones entre las cosas, y por todas - 1.IV7 de él y Visitación; y en cuanto a sus relaciones con los Páez, yo que soy - 1.VII8 a cada uno de sus amantes todas sus relaciones anteriores, menos las de - 1.VIII9 en buen hora despertado por las relaciones de su amigo, consintió el - 1.VIII10 y hastía al cabo; eran ridículas unas relaciones muy largas; esto lo habían - 1.VIII11 entre aquel par de sonámbulos, sin más relaciones íntimas. Bastaba, bastaba, no - 1.X12 gran distancia. No había en aquellas relaciones nada de sentimentalismo falso, - 1.X13 siempre habían sido poco íntimas sus relaciones . Sólo Paco y Frígilis eran - 1.XIII14 en las aldeas y por sus buenas relaciones con todas las Celestinas del - 2.XVI15 Quiso la suerte, y quisieron las buenas relaciones de los suyos, que - 2.XVIII16 que sus amigos pusieran en juego sus relaciones para que el obispo se metiera - 2.XX17 en la fonda don Pompeyo, y como sus relaciones con los poderosos de la tierra - 2.XX18 o por lo menos indefinidamente, en sus relaciones con la fiel y querida amiga. - 2.XXI19 pero verás cómo. Ya sabes que tenía relaciones con la señora de ese que es - 2.XXI20 daño, destrozar el encanto de sus relaciones de pura idealidad. Volvía a - 2.XXII21 Hagamos que los socios que tienen relaciones con las familias - 2.XXIV22 o en su alcoba y recitaba grandes relaciones como él decía, de las - 2.XXIV23 justificar a los ojos del mundo unas relaciones con doña Rufina! En - 2.XXIV24 ganosas de tener lo que ellas llamaban relaciones . Mientras el P. Martínez - 2.XXV25 Don Pompeyo rompió bruscamente sus relaciones con todos aquellos - 2.XXVI26 serían, cómo serían en adelante sus relaciones con Ana?». Don Fermín - 2.XXVI27 Temía sobre todo que si rompía sus relaciones devotas con él, volviese - 2.XXVII28 y cautela incomparables en sus extrañas relaciones con la Regenta, se lo - 2.XXX29 como se alegraba de ver rotas aquellas relaciones que iban a acabar con la - 2.XXX30 rompiendo con ella toda clase de relaciones . No fue a verla nadie. Ni - 2.XXX

  • relajación 1 1 vivir; si más tarde el cansancio, la relajación de aquellas fibras tirantes - 2.XXV

    relajado 1 1 aventuras. Aunque algo se habían relajado las costumbres y ya no era un - 1.VIII

    relajamiento 1 1 infecundos; era cosa nueva, era un relajamiento , algo que al dilacerar la - 2.XVI

    relajar 1 1 de los huesos del pecho del Señor al relajar los verdugos las piernas del - 1.XII

    relamida 1 1 olvidastes... por un cacho de carne fofa, relamida por todas las mujeres malas - 2.XXX

    relámpago 8 1 blancura, como si hubiera visto un relámpago ; y discretamente, se levantó y - 1.X2 sublime; pero esta idea pasó como un relámpago , se olvidó de sí, y no - 1.XII3 muñecas. El otro coche pasó como un relámpago . De Pas vio una mano - 1.XIII4 vio de repente, como a la luz de un relámpago , a don Víctor vestido de - 2.XVI5 que se cantaba aquella noche El Relámpago o Los Magyares; levantaba - 2.XIX6 en pie de un salto. Y tras el relámpago , que le había - 2.XXVII7 trueno formidable, simultáneo con el relámpago , estalló sobre la casa y - 2.XXVII8 él ambicionar?...». A la luz de un relámpago , la Regenta vio los ojos - 2.XXVIII

    relámpagos 6 1 ver a los profanos y a los catequistas, relámpagos de blancura debajo de las - 2.XXI2 ennegrecían poco a poco. Ya se veían relámpagos extensos en el horizonte - 2.XXVIII3 que era un lodazal.... ¡Oh, aquellos relámpagos debían quemar el - 2.XXVIII4 lejanos y vibraban en el cielo los relámpagos que a don Fermín le - 2.XXVIII5 agua que les salpicaba el rostro ni a los relámpagos que rasgaban el - 2.XXVIII6 el ruido del agua, la luz de los relámpagos , los truenos lejanos, la - 2.XXVIII

    relativa 3 1 Pero no pueden, porque delata la relativa juventud de estos caserones su - 1.I2 otra vida, y de la moral, que era relativa según la opinión de la - 2.XX3 Anita era virtuosa. Pero la virtud era relativa como todo; y sobre todo Anita - 2.XXI

    relativamente 2 1 asustado Carraspique. - Sí, un impío... relativamente . No basta que la religión - 1.XII2 escrúpulos... pero es bueno. - Bueno... relativamente - decía el Marqués que - 2.XXX

    relativas 3 1 sans-culotte. Fuera de estas defensas relativas de la marquesa, era unánime la - 1.V2 expuso latamente varias vulgaridades relativas a la renovación del aire, a la - 1.XII3 que palpar el vientre y hacer preguntas relativas a las funciones más humildes - 2.XIX

    relativo 2 1 de buena posición, nobles o de talento relativo , se atrevieron a declararse a - 1.XII2 de la naturaleza, de la salud y del relativo lujo que habían acumulado - 2.XXVII

    relativos 1 1 se podía oponer a sus argumentos relativos a las sospechas probables - 2.XXIX

    relato 5 1 la cruz latina, que era sacristía, con el relato mundano de la vida y milagros de - 1.II2 que el remordimiento se extinguiera, el relato adquiría más y más interés. - 2.XIX3 parándose a cada pasaje interesante del relato o siempre que había una duda - 2.XIX

  • 4 perseguía a su amigo íntimo con el relato de las aventuras de su - 2.XXVIII5 sus picardías eróticas, continuaba el relato , para decir de cuando en - 2.XXVIII

    relator 1 1 pecados de que quería acusarse; era relator la memoria, fiscal la - 2.XIX

    relevaban 1 1 en el cuidado de desplumarle; se relevaban ; pero a veces le desplumaban a - 1.VI

    relieve 3 1 le tienen por personalidad de inmenso relieve y valía en el grupo final del - Prólogo2 en el coro han saboreado primores del relieve , si no de un Berruguete, de un - 1.II3 pequeñas y redondas del artístico bajo- relieve , que representaba a las hijas de - 2.XVI

    relieves 4 1 de piedra de gran tamaño cubierto de relieves e inscripciones ilegibles. Entre el - 1.I2 campana, churrigueresca, exuberante de relieves de yeso, pintada con colores de - 1.X3 su sitial del coro alto, manoseando los relieves lúbricos de los brazos de su - 2.XVI4 de la bóveda, a la que trepaban los relieves platerescos de los órganos; - 2.XXI

    religión 86 1 patria, a la piedad de sus mayores: la religión con las formas aprendidas en la - 1.I2 sexo débil obligaríanles a imitar en religión , como en todo, las maneras, ideas - 1.I3 catedral. «Estas señoras desacreditan la religión ». Obdulia ostentaba una capota - 1.I4 Nunca le habían enseñado la religión como un sentimiento que - 1.IV5 Mitología comparada, encontraba en la religión de los indios dogmas parecidos. - 1.IV6 fue una revelación para ella. Probar la religión por la belleza, le pareció la - 1.IV7 que hablasen, para bien se entiende, de religión . Un tomo del Parnaso Español - 1.IV8 Amaban la religión , porque éste era un timbre de su - 1.V9 otro mundo, servíale sin embargo la religión ; pero muy poco para consuelo - 1.V10 Si todo esto no lo ordenase nuestra religión , lo mandaría el sentido - 1.IX11 lo mandaría el sentido común. La religión es toda razón, desde el dogma - 1.IX12 de las más imperiosas de la vida. La religión no presentaba como una senda - 1.IX13 aprendido como una rutina. Sí, la religión verdadera se parecía en - 1.IX14 Podía pasar la noche pensando en la religión , en la virtud en general, por - 1.IX15 era el político, transigía con la religión de los mayores de Paco y se - 1.IX16 teatro a pecar? - ¡El arte es una religión !- advirtió don Víctor - 1.X17 mí. No doy, no. Yo entiendo la religión y la moral a mi manera; una - 1.X18 sea una santa; pero quiere traer a la religión el romanticismo, y yo ¡guarda, - 1.X19 como decía don Fermín explicando religión . «Pero a una mujer otra mujer» - 1.X20 yo comercio como un judío con la Religión del que arrojó del templo a los - 1.X21 convencido de que la causa de la religión no prosperaría si los buenos - 1.XII22 y se burlaba de los progresistas, en religión se le tenía por volteriano, o lo - 1.XII23 persona ilustrada, ¿cree usted que la religión consiste en dejarse morir junto - 1.XII24 de las Salesas era un matadero; que la religión conducía a la juventud lozana - 1.XII25 impío... relativamente. No basta que la religión esté en los labios, no basta - 1.XII26 le fueron convenciendo de que la religión era un freno para el socialismo - 1.XII27 a ser el más ferviente partidario de la religión de sus mayores. - 1.XII28 dos brechas había logrado entrar la religión , en forma de Magistral, en la - 1.XII29 y teatro; llegó a ser para Olvido una religión el traje. No lucía dos veces - 1.XII30 género de materialismo que era su religión , le llevaba a pensar que nadie - 1.XIII31 aparte de esto, una cosa era la religión y otra los intereses locales; el - 1.XIII32 que a V. E., señor Marqués, la religión , el arte y la historia le - 1.XIII33 entendámonos; usted predica una religión de paz... pues bien, ese dinero - 1.XV34 a qué, y buscaba el amparo de la religión para luchar con los peligros de - 2.XVI35 No había modo. ¿Por el terror de la religión ? Patarata. La religión para - 2.XVII36 el terror de la religión? Patarata. La religión para aquella señora nunca - 2.XVII37 de las preocupaciones que toman por religión muchos espíritus apocados.... - 2.XVII38 más visible y hasta aparatoso en la religión verdadera que en las frías - 2.XVII39 había creído que recomendar la religión por su hermosura exterior, - 2.XVIII

  • 40 eléctrica». Esto era humillante para la religión y depresivo para don - 2.XVIII41 dijera:- Y hay que distinguir entre la religión y sus ministros.- Ellos son - 2.XX42 de recreo, no debía, no podía tener religión positiva determinada». Y en el - 2.XX43 arrancarle las raíces y retoños de toda religión positiva. No le agradaba verle - 2.XX44 declarado demagogo y enemigo de la religión del Estado. Llegó al extremo - 2.XX45 la Junta que el Casino jamás tendría religión , como no debía tenerla el - 2.XX46 don Rodrigo en la horca. Se habló de religión otra vez. Don Frutos expuso - 2.XX47 aquella arrogante amazona de la religión , que labraba con arte la - 2.XXI48 y cuevas; llevaba el consuelo de la religión para el espíritu y la limosna - 2.XXI49 con la ciencia que es, en definitiva, mi religión . Y volviéndose a Foja - 2.XXII50 hacía distinciones sospechosas entre la religión y el clero, entre el - 2.XXII51 secular es el templo más propio de la religión pura, y que Jesucristo había - 2.XXII52 confesar ni comulgar, no reconoce la religión de sus mayores. Estas son sus - 2.XXII53 en la confesión que le parezca, o sin religión alguna si lo considera - 2.XXII54 del Provisor; había renegado de la religión por culpa del Provisor, había - 2.XXII55 aire.... «La cosa era bien clara, la religión no podía ser más sencilla, - 2.XXIII56 todo esto era hermoso, según Ana; la religión que lo consentía, maternal, - 2.XXIII57 ahora toda la grandeza de aquella Religión dulce y poética que - 2.XXIII58 montón de carne repleta. Como la religión es igual para todos, allí se - 2.XXIII59 atrás empujasen. Para la de Fandiño la religión era esto, apretarse, - 2.XXIII60 había abierto su alma a la luz de la religión , de la virtud.... Ana pensó en - 2.XXV61 del corazón, el que decía que la religión es un homenaje interior del - 2.XXV62 pies; estar con los tristes, ésa es la religión eterna, vivir llorando por las - 2.XXV63 ella, ella que le debía su honra, su religión , lo más precioso, le - 2.XXV64 que renegaban en sus comilonas de la religión positiva para seducirle a él y - 2.XXVI65 y se dijo: «Al fin, hay una religión , la del hogar». A la - 2.XXVI66 hablaba con don Pompeyo de la religión , de sus dulzuras, de la - 2.XXVI67 no sabe usted cuánto puede ganar la Religión con lo que usted ha hecho - 2.XXVI68 por las calles del pueblo más que religión . - ¡El papel Provisor sube!- - 2.XXVI69 creyese en la eficacia material de la religión : pero sin incurrir en un - 2.XXVI70 «Aquello no era piedad, no era religión ; era locura, simplemente - 2.XXVI71 del aburrimiento, máquinas de hacer religión , reclutas de una leva forzosa - 2.XXVI72 entera. Si quería consolarse con la religión y el amparo del Magistral, - 2.XXVII73 empeñaba en que fuera todavía pura religión cristiana. No quería ella ni - 2.XXVII74 la vida al aire libre, el arte por religión , un cielo lleno de pasiones - 2.XXVII75 fe en sus corazonadas, que era toda su religión , Álvaro buscó más en lo - 2.XXVIII76 del mundo, buscaría consuelo en la religión y ahí teníamos al señor - 2.XXIX77 su amo, servir a Dios, que al fin religión era también el interés del - 2.XXIX78 El mundo entero.... Veinte siglos de religión , millones de espíritus ciegos, - 2.XXIX79 veo más refugio para mi alma que la religión .... - Bueno, pues si eres - 2.XXX80 no justos, y sordo a la voz de la religión , se arrojase a tomar venganza - 2.XXX81 hombre, en cuanto sacerdote de una religión de paz y de perdón, tenía - 2.XXX82 y otras muchas cosas que exigía la religión a un buen cristiano a quien - 2.XXX83 exigencias de su honor y aquello que la religión le pedía.... Entonces se - 2.XXX84 muriese aquel hombre: la filosofía y la religión triunfaban en el ánimo de - 2.XXX85 demás le parecía bien, le parecía la religión compatible con el marasmo de - 2.XXX86 Y además, sin darse cuenta de ello, la religión vulgar (que así la llamaba - 2.XXX

    religiones 4 1 y a don Santos maldecir de las religiones positivas y especialmente del - 2.XX2 que por el mundo han pasado muchas religiones positivas, y hoy se ha creído - 2.XX3 una profanación. Yo respeto todas las religiones , aunque no profeso ninguna.. - 2.XXIII4 como es, y que no es como dicen las religiones positivas, sino mucho mejor, - 2.XXV

    religiosa 29 1 respirando apenas, a que la emoción religiosa permitiera al orador continuar, - 1.I2 Antes de la reacción religiosa que en Vetusta, como en toda - 1.II3 Español estaba consagrado a la poesía religiosa . Los más eran versos pesados, - 1.IV4 buenos, pero de una escuela romántico- religiosa que a él le empalagaba. - Son - 1.V5 amor? ¿No decían que su vocación religiosa era falsa, que ella no servía - 1.V6 el santo Obispo gustaba de la música religiosa , no por el deleite de los - 1.IX

  • 7 voz transformada por la emoción religiosa , por el pudor de la castidad que - 1.X8 se convertía en un pebetero de poesía religiosa cuyos perfumes inundaban el - 1.XII9 Audiencia Territorial pagaba y oía con religiosa atención o mística - 1.XII10 a él estos pensamientos de bucólica religiosa . Precisamente siempre había - 1.XII11 decía, la Metrópoli debe ser religiosa ». Y se hizo religioso; daba - 1.XII12 don Fermín a la seriedad religiosa con que se trataban los - 1.XV13 lejos de una saludable disciplina religiosa . Se humillaba Ana a los - 2.XVI14 vez era esto lo más profundo en la fe religiosa de Ana; creía en una - 2.XVI15 el Magistral qué situación tan poco religiosa ... pues bien, ella de una en - 2.XVII16 no hay que contentarse con llamarse religiosa , cristiana, y vivir como un - 2.XVII17 a eso se había reducido la revolución religiosa en Vetusta, como no se cuente - 2.XX18 aspavientos, e invocaba la tolerancia religiosa , la libertad de cultos y hasta la - 2.XX19 modo que acaben en lección moral o religiosa . También los catequistas - 2.XXI20 Todo había cambiado; su vocación religiosa , su pacto serio con Jesús la - 2.XXI21 y con influencia deletérea y pseudo- religiosa , la paz de las familias, la - 2.XXII22 todos los poderes de su autonomía religiosa , y en su nombre, y con los - 2.XXII23 le temblaba el alma con una emoción religiosa dulce, risueña, en que - 2.XXIII24 so capa de celebrar una fiesta religiosa la juventud dorada del clero - 2.XXVI25 todo, que te quiere tanto... y es tan religiosa ?... - No prosigas, Agapita - 2.XXVI26 o de milagro. Terminada la ceremonia religiosa , hubo junta de médicos. - 2.XXVI27 prefiere. El régimen respetado con religiosa escrupulosidad. El miedo - 2.XXVII28 todo aquello lo explica la exaltación religiosa y la exquisita moralidad con - 2.XXVII29 que había encontrado en la meditación religiosa . En esta última había un - 2.XXVIII

    religiosas 7 1 escrito muchas de aquellas poesías religiosas , místicas, que ahora le - 2.XVI2 abierto su espíritu a estas grandezas religiosas en un escenario más digno - 2.XVIII3 relación parecía tener con las ideas religiosas . El miedo a las - 2.XVIII4 tomaba al pie de la letra las metáforas religiosas . «¿A qué habían venido - 2.XVIII5 ». «No, no quería más luchas religiosas . Ya iba siendo viejo para - 2.XXVI6 de melancolía, y meditaciones filosófico- religiosas . Don Víctor sintió que el - 2.XXX7 Anita Ozores volvió a las prácticas religiosas , jurándose a sí misma no - 2.XXX

    religiosidad 12 1 estos propósitos. Aquellos accesos de religiosidad que ella había creído - 1.V2 por su acendrado patriotismo, su religiosidad y su afición a los juegos - 1.VI3 y su afición a los juegos prohibidos. La religiosidad y el patriotismo se - 1.VI4 en la gacetilla del Lábaro. La religiosidad , aunque en la forma - 1.VI5 subrepticia de don Carlos VII. Su religiosidad (la de Carraspique) sincera, - 1.XII6 por volver a sentir una reacción de religiosidad .... ¿Si en el fondo no - 2.XVI7 Fermín sostener su tesis de la escasa religiosidad de la Regenta. Tuvo - 2.XVII8 vaguedad romántica que ella creía religiosidad sincera, y no pasaba de - 2.XVIII9 toda aquella sentimental fábrica de su religiosidad , y calificaba de - 2.XVIII10 pudiera sospechar de su acendrada religiosidad , se añadía, después de la - 2.XX11 le convence nada». «Pero respetaba la religiosidad exaltada de su esposa - 2.XXI12 Nacimiento de Jesús. Pero si la propia religiosidad había volado, o se - 2.XXIV

    religioso 32 1 devociones, perturbadora del personal religioso . La vida de provincias, - Prólogo2 estiman en las mujeres el formulismo religioso como un medio seguro de - Prólogo3 un rasgo poético y sinceramente religioso . «Estaba cansado de Obdulias y - 1.II4 otro. Y aquella fue su locura de amor religioso . María, además de Reina de - 1.IV5 en monedas de oro. Pero aquel sesgo religioso que tomaba la cosa- daba por - 1.IX6 racionalmente, aparte todo precepto religioso , la necesidad de confesar a - 1.IX7 y hablando fuera de todo sentido religioso , como hermano mayor del alma, - 1.IX8 Quería buscar dentro de sí fervor religioso , acendrada fe, que necesitaba - 1.X9 nada de sentimentalismo falso, pseudo- religioso ; eran afectos puros, nada - 1.X10 la cuestión desde el punto de vista religioso . «Había algo más que el - 1.XII11 ha separado de la Iglesia, es católico, religioso ... comparado con don - 1.XII12 según expresión de Joaquinito Orgaz, religioso por buen tono y que creía - 1.XII13 institución independiente de todo yugo religioso , y su primer presidente fue el - 1.XII

  • 14 se le declaró la guerra por el elemento religioso y a los pocos meses no había - 1.XII15 en Cuba sin oír misa, y el único libro religioso que trajo de América fue el - 1.XII16 debe ser religiosa». Y se hizo religioso ; daba todo el dinero que se le - 1.XII17 muscular le inspiraba un terror algo religioso ; él había malgastado la suya - 1.XIII18 a los curas, una vez perdido el respeto religioso , se les podía abofetear - 1.XIII19 erótica lo que ella veía allí; era algo religioso ; el alma saltaba a las ideas - 2.XVI20 tal deber, no puede oponerse al deber religioso ... lo dice el respetable - 2.XVII21 grande, a sentir un entusiasmo artístico religioso que la había edificado!». - 2.XVII22 y mirar a las muchachas. Este fervor religioso de Vetusta comenzaba con - 2.XVIII23 la iglesia, allí encontraba ella el fervor religioso necesario para confesar sus - 2.XVIII24 en adelante ninguna fiesta de orden religioso colgando e iluminando los - 2.XX25 aristócrata se creía obligado a ser religioso en la forma por lo menos, se - 2.XX26 a todas las cenas fuesen del partido religioso o político que fuesen), el - 2.XX27 distraído, creyéndose, vanamente, religioso , había pasado sin ver lo que - 2.XXI28 y a veces en el entusiasmo de su fervor religioso acercaba el rostro al Cristo - 2.XXI29 como en el moral y canónico y religioso . Cuente con nuestro humilde - 2.XXII30 Los católicos celebraban un aniversario religioso . ¿Pero cómo? ¡Oh ludibrio! - 2.XXVI31 grandeza del símbolo infundía respeto religioso .... Representaba a través de - 2.XXVI32 había sacado bastante. El populacho religioso admiraba sin peros ni - 2.XXVI

    religiosos 12 1 ya entendía más que él de asuntos religiosos . Aquella sumisión exterior, - 1.IV2 que uno y otro sentimiento eran religiosos ? ¿O era que en la vanidad, en - 1.V3 no, señor Arcipreste... los deberes religiosos ... los religiosos... eso es.... Y - 2.XVII4 Arcipreste... los deberes religiosos... los religiosos ... eso es.... Y tomó un polvo - 2.XVII5 siempre en armonía con los deberes religiosos .... --¡Absurdo!--exclamó - 2.XVII6 y caballeros, que se estiman muy religiosos , que se divierten en observar - 2.XVII7 de espectáculos que nada tenían de religiosos , sentir poco a poco el influjo - 2.XVII8 ». Y recordaba máximas y aforismos religiosos que había oído al - 2.XIX9 acostumbrada a convertir sus arrebatos religiosos en oraciones mentales, según - 2.XXI10 de liturgia, historia sagrada y cánticos religiosos . Cuando De Pas entró en el - 2.XXI11 el hogar del Magistral de cantares religiosos a los que daba, sin saber - 2.XXI12 Si se paraba a evocar pensamientos religiosos , a contemplar abstracciones - 2.XXIII

    reliquia 1 1 Pedro es un monumento y una gloriosa reliquia . - Es una ruina.- No tanto.... El - 1.XIII

    reliquias 3 1 la cripta llamada Capilla Santa de reliquias , y han podido ver un trasunto - 1.II2 el arqueólogo, y en la capilla de las reliquias , en los sótanos, en la bóveda, - 1.VII3 sobre mesas y armarios como si fueran reliquias santas. Sentía un júbilo - 1.X

    rellenas 1 1 pálida, pero de formas suficientemente rellenas para los contornos que necesita - 1.X

    reloj 33 1 la dignidad y la responsabilidad de un reloj . Celedonio ceñida al cuerpo la - 1.I2 capaz de inventar la pólvora, un reloj , el telégrafo, cualquier cosa, se iba - 1.IV3 - advirtió don Víctor consultando el reloj , temeroso de perder lo de Hipógrifo - 1.X4 de un dorado que fue, con su reloj de música sin música y sin cuerda? - 1.X5 no. ¿Qué hora es? Teresina miró al reloj que estaba sobre la cabeza del - 1.X6 perdido.... Esto es insufrible!...». El reloj de la catedral dio la hora con - 1.XIV7 voluntad dependiese de la máquina del reloj , se decidió de repente y tomó - 1.XIV8 ser conocido. La sed que esperase. El reloj de la Universidad dio tres - 1.XIV9 Universidad; por lo que pudiera valer el reloj del Ayuntamiento, que no había - 1.XIV10 Nada.... Oye...- ¿Señor?...- ¿Anda ese reloj ? - Sí, señor, le ha dado usted - 2.XVII11 no se fiaba de su memoria, siempre reloj en mano, llevaba en un cuaderno - 2.XIX12 soplar y limpiar caldos y consultar el reloj para contar los minutos y hasta - 2.XIX13 de lágrimas. Oyó la campana de un reloj de la casa. Era la hora de una - 2.XIX14 de alcoba negocios arduos, el reloj un dictador lacónico. Ana tuvo - 2.XIX

  • 15 cuánto tiempo. Una campanada