8
 1 INTRODUCCIÓN El tema de la fe siem pre ha sido impor tante en la reflexi ón teológica de la Iglesia, por eso cuando nos acercamos a la experiencia creyente de un  pueblo o de una persona en particular, se encontrarán elementos válidos  para fortalecer nuestra vivencia de fe en Dios. Esta realidad se hace  presente al estudiar la vida y obra de San lfonso, el santo del Siglo de las luces. !na persona "ue encontró mediante su fe, el sentido de su existencia en este mundo, y a la ve# Dios le concedió la gracia de trasmitir con su testimonio de vida todo a"uello "ue amaba y cre$a. %omo redentorista y miembro activo de la comunidad misionera "ue fundó San lfonso, escribo estas páginas con alegr$a por"ue se puede  percibir como un hombre nacido en una cultura "ue iba en contra de los valores evang&licos, nos da un e'emplo aut&ntico de fe. Este traba'o tiene como ob'etivo, presentar a San lfonso como una  persona "ue vivió la experiencia de Dios mediante una fe viva y comprometida con su pueblo, para ello se hace una breve presentación de su vida, la forma como defendió la fe ante los planteamientos filosóficos de su tiempo y luego se exponen algunos conceptos de la fe seg(n San lfonso. Soy consciente "ue se escapan muchos detalles en el desarrollo de esta temática, sin embargo, considero "ue los argumentos son válidos para vivir y comprender a(n me'or este a)o dedicado a la fe 1 . 1  * lo largo de este )o, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, "ue contempla el misterio insondable del entrecru#arse de la santidad y el pecado. +ientras lo  primero pone de relieve la gran contribución "ue los hombres y las mu'eres han ofrecido  para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a trav&s del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del adre "ue sale al encuentro de todos-. E/EDI%0 23I. orta 4idei. 5ibreria Editrice 3aticana, ciudad del 3aticano. 6711. /o 18.

San Alfonos 03

Embed Size (px)

DESCRIPTION

taller

Citation preview

2

INTRODUCCINEl tema de la fe siempre ha sido importante en la reflexin teolgica de la Iglesia, por eso cuando nos acercamos a la experiencia creyente de un pueblo o de una persona en particular, se encontrarn elementos vlidos para fortalecer nuestra vivencia de fe en Dios. Esta realidad se hace presente al estudiar la vida y obra de San Alfonso, el santo del Siglo de las luces. Una persona que encontr mediante su fe, el sentido de su existencia en este mundo, y a la vez Dios le concedi la gracia de trasmitir con su testimonio de vida todo aquello que amaba y crea. Como redentorista y miembro activo de la comunidad misionera que fund San Alfonso, escribo estas pginas con alegra porque se puede percibir como un hombre nacido en una cultura que iba en contra de los valores evanglicos, nos da un ejemplo autntico de fe. Este trabajo tiene como objetivo, presentar a San Alfonso como una persona que vivi la experiencia de Dios mediante una fe viva y comprometida con su pueblo, para ello se hace una breve presentacin de su vida, la forma como defendi la fe ante los planteamientos filosficos de su tiempo y luego se exponen algunos conceptos de la fe segn San Alfonso.Soy consciente que se escapan muchos detalles en el desarrollo de esta temtica, sin embargo, considero que los argumentos son vlidos para vivir y comprender an mejor este ao dedicado a la fe.1. San Alfonso Mara De Ligorio

San Alfonso nace en Marianella, cerca de Npoles, el 27 de septiembre de 1696. Primognito de una familia grande, perteneciente a la nobleza napolitana, recibe una slida formacin, estudia lenguas clsicas y modernas, pintura y msica. Compone un Dueto sobre la Pasin, una cancin navidea, todava hoy famosa en toda Italia: "Tu scendi dalle stelle", y otros numerosos cantos. Terminados sus estudios universitarios obtiene el doctorado en ambos derechos y comienza a ejercer en el campo del derecho.En 1723, tras un largo camino de discernimiento, abandona la carrera del derecho y, a pesar de la fuerte oposicin del padre, se hace seminarista. Se ordena sacerdote el 21 de diciembre de 1726 cuando contaba 30 aos. Los primeros aos de su sacerdocio los vive con la gente sin techo y entre la juventud marginada de Npoles. Funda las "Capillas del atardecer", compuesta y organizada por los propios jvenes. Estas capillas son lugares de oracin, de comunidad, de escucha de la Palabra de Dios, de actividades sociales y de formacin. A su muerte, seran ya 72 las capillas activas con ms de 10.000 miembros.El 9 de noviembre de 1732, Alfonso funda la Congregacin del Santsimo Redentor, popularmente conocida como "Los Redentoristas", a fin de seguir el ejemplo de Jesucristo y anunciar la Buena Nueva a los pobres y a los ms abandonados. A partir de entonces se dedicara enteramente a esta nueva misin.Alfonso es amante de la belleza: msico, pintor, poeta y escritor. Pone toda su creatividad artstica y literaria al servicio de la misin, cosa que exige a cuantos se incorporan a la Congregacin. Escribe 111 obras sobre espiritualidad y teologa. La mayor contribucin que Alfonso hace a la Iglesia es en el campo de la teologa moral con su obra "Teologa Moral". En 1762, a la edad de 66 aos, Alfonso fue consagrado obispo de Santa gata dei Goti a pesar de oponerse vivamente a su nombramiento por sentirse demasiado viejo y enfermo como para dedicarse adecuadamente a su dicesis. En 1775 se le acepta la renuncia y se retira a la comunidad redentorista de Pagani donde muere el 1 de agosto de 1787. Es canonizado en 1839, proclamado Doctor de la Iglesia en 1871 y declarado Patrn de Confesores y Moralistas en 1950.

1.1 Visin General Del Ambiente Cultural Y ReligiosoEl siglo de Alfonso fue un tiempo de luchas apasionadas tanto en el campo religioso como en el poltico.Alfonso era un nio de ocho aos cuando ocurri la muerte del filsofo ingls John Locke (1632-1704). Las obras de ste se difundieron rpidamente por toda Europa. Ms tarde, Alfonso se refiri al deismo de Locke como un problema creciente para la Iglesia.Las obras de los grandes predicadores clsicos, como Bossuet (1627- 1704) y Fenelon (1651-1715) eran tambin divulgadas y alcanzaban al sur de Italia, al Reino de Npoles. Con ellas llegaba tambin hasta all su caracterstico y sutil sabor jansenista.Cuando Alfonso tena veinte aos, mora el filsofo alemn Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) Este pensador dej una herencia filosfica en el campo de la teologa natural o Teodicea, para emplear el nombre creado por l. Este asunto sera tambin de gran inters para Alfonso.Por sobre todo, estaba Voltaire (1694-1778) que parece haber preocupado a Alfonso de un modo muy especial. Era entonces la plena poca de los libres pensadores, de los enciclopedistas y de otras varias especies de nuevos filsofos. Todos ellos abrieron camino para el triunfo pasajero del atesmo intelectualista, en Francia, y del iluminismo racionalista de Austria y de Alemania. Este ltimo tuvo inicio el ao de 1753, el mismo ao en que Alfonso public su Teologa Moral..1.2 San Alfonso Defiende La Fe

San Alfonso sostuvo muchas polmicas. En su poca el conjunto de dogma catlico era combatido por las filosofas de Hobbes y de Locke, por el pantesmo de Spinoza, el escepticismo de Voltaire, el estatismo de los prncipes. Con vigorosa pluma escribi el valiente apologista Disertacin contra los errores de los incrdulos modernos, Reflexiones sobre la Verdad de la Revelacin Divina Verdad de la Fe, en que se refuta, uno a uno, a los materialistas negadores de la existencia de Dios, a los destas que niegan la Revelacin, a los herejes y cismticos que no reconocen a la verdadera Iglesia. En el libro: La Verit della fede, San Alfonso expone algunos fundamentos para defender y demostrar la verdad de la fe:1. El primer motivo que demuestra la verdad de nuestra fe es la santidad de la doctrina que enseada por la Santa Iglesia catlica, tanto por lo que respecta a los misterios que nos manda creer, como a las acciones virtuosas que nos ordena practicar. La Iglesia es la que nos da a conocer a Dios verdadero, que es nuestro ltimo fin; nos explica su naturaleza divina, que encierra la posesin de todas las perfecciones; nos inculca los premios eternos aparejados al justo, y las penas eternas destinadas al pecador; y por lo que respecta a nuestras acciones, nos ensea una ley completamente santa, que rebosa caridad y justicia, que nos inclina a supeditar los apetitos desordenados, a amar al prjimo como a nosotros mismos. 2. El segundo fundamento de la verdad de la fe es la conversin del mundo obrada por Jesucristo y sus apstoles. El mundo se hallaba sumido en los vicios en los que propende la naturaleza humana por causa del pecado; de ah es que para maravillarse de su portentosa conversin se pone en consideracin primeramente la dificultad de la ley nuevamente predicada, en la debilidad de los predicadores y en lo obstculos que a su recepcin oponan los potentados.3. El tercer motivo de verdad que ostenta la fe, despus de cumplida su propagacin por los apstoles, es la estabilidad y firmeza inalterable de los dogmas enseados por la Iglesia. No poda producir efecto menos grandioso la promesa de Jesucristo por la cual asegur, que contra la Iglesia por l instituida como columna y fundamento de la verdad, no podran prevalecer jams las fuerzas del infierno.4. El cuarto indicio de credibilidad de nuestra fe consiste en las profecas consignadas en las Escrituras sagradas y confirmadas en el transcurso del tiempo con todas sus circunstancias.

5. La quinta seal de verdad de la fe est apoyada en los milagros, que al igual de las profecas, no pueden acontecer sino por virtud divina. Es condicin que caracteriza al verdadero milagro, sobreexceder las fuerzas de la naturaleza; motivo por el cual los milagros verdaderos provienen del autor y dominador de la naturaleza.6. La constancia de los mrtires es un indicio todava ms admirable que el de los milagros: los milagros son obras exclusivas de Dios y obras ejecutadas por Dios mismo en las criaturas; mas la fortaleza y la victoria de los mrtires son obra de Dios, aunque ejercitada por ministerio de hombres frgiles, de tiernas vrgenes y de parvulillos.

Con estas afirmaciones san Alfonso hace una fuerte defensa de la fe, dejando constancia que la fe profesada en la Iglesia catlica tiene principios autnticos.2. LA FE SEGN ALFONSOSan Alfonso nos ayuda a entender la fe, integrada plenamente en la vida, como o regla de todas las acciones con las cuales el hombre tiende permanentemente hacia Dios. Se trata, por tanto, de una orientacin de la vida hacia Dios.2.1 LA FE, OPCIN FUNDAMENTAL DE SER HUMANO

La fe es verdaderamente una opcin fundamental en cuanto se desarrolla, radical y dinmicamente, en respuesta de amor al plan salvfico de Dios en Cristo. De este modo, se puede afirmar que para San Alfonso, la fe est unida a la caridad y es fundamento de la misma. El hombre puede convertirse a Dios desde la ley natural por la fe, la esperanza y la caridad. Esta afirmacin se apoya en la teologa paolina: Cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para s mismos son ley. (Rom 2,1415). Por consiguiente, el hombre est llamado por la ley natural a convertirse a Dios por la fe, la esperanza y la caridad. Esta certeza aparece en el hombre en el encuentro entre su conciencia natural de tender a Dios, su propio fin ltimo y la tendencia, que posee en el primer acto de libertad, de obrar por un fin ltimo.La fe no es un acto terico o slo la aceptacin de unas verdades, sino la aceptacin de Dios y de su plan de salvacin. Aceptar al Seor mediante la fe significa que esta virtud sea viva en todos los actos. La realizacin de la existencia humana desde la fe es algo especfico en la opcin de vida que hace cada ser humano.Todo hombre se encuentra en la vida ante la alternativa de aceptar radicalmente a Dios o rechazarlo. El hombre se presenta ante esta disyuntiva de opcin radical desde su deseo de realizarse y desde el deseo de felicidad. El hombre decididamente est abierto a una respuesta. Segn San Alfonso la posibilidad de respuesta positiva es comn a creyentes y a los infieles. l nos dice:

Al menos viene dada por Dios la gracia remotamente suficiente para salvarse. Esta gracia consiste en una cierta instruccin de la mente y una mocin de la voluntad para observar la ley; si el infiel coopera con esta mocin, observando los preceptos de la naturaleza, abstenindose de los pecados graves, recibir ciertamente, por los meritos de Jesucristo, la gracia prximamente suficiente para abrazar la fe y salvarse

Con esta postura de cooperacin con la gracia, siguiendo y observando la ley natural, el hombre est en disposicin de ser movido a aceptar libremente la fe y de situarse en el camino de santidad gracias a los mritos de Jesucristo. 2.2 La Fe Don Gratuito De DiosSan Alfonso tambin define la fe como don de Dios que alcanza al hombre desde el momento en que ha sido creado a su imagen. La fe, don gratuito de Dios, inclina al hombre a un asentimiento firme. Este asentimiento supone una entrega generosa, gratuita y amorosa a Dios. Segn San Alfonso, esta respuesta de fe interna al don de Dios es dada y est presente en todos los actos del hombre. La fe es un don que ayuda a asentir firmemente a Dios que se revela. La posibilidad de creer est en la misma fe como don de Dios, en la verdad y en la veracidad de Dios y en la fuerza de la razn capaz de descubrir que la satisfaccin de su deseo de felicidad est en las verdades dinmicas de la fe. Por tanto, la fe contiene los movimientos necesarios para vivir en santidad: como don gratuito y la inclinacin a creer firmemente.La fe impulsa al hombre a vivir como imagen de Dios; desde la fe, es consciente de que ha sido creado por Dios a su imagen. En este sentido San Alfonso dice: Considera alma ma cmo este ser que t tienes, te lo ha dado Dios crendote a su imagen, sin mrito tuyo. Por esto, el hombre ha de considerar o poner atencin al don gratuito de la creacin. 2.3 Fe Y CaridadLa fe no consiste tanto en tener algo por verdadero, consiste mejor en vivir el amor que ha hecho salir a Dios fuera de s, es decir, en aceptar a Dios, que tanto nos ha amado en Jesucristo. Este concepto de fe lo expresa claramente San Alfonso al escribir lo siguiente:

Cmo pueden ver al Redentor que sufre por ustedes y no amarlo? Oh Dios, quien cree y considera los dolores y las ignominias que padeci Jess por amor nuestro, tal como lo describen los evangelios, Cmo puede vivir sin arder de amor por un Dios tan benigno y tan enamorado de nosotros?

De este modo, la pasin es un acontecimiento que motiva a aquel que quiere dejarse amar y quiere amar para creer. San Alfonso, tambin afirma: Cmo es posible decir que se cree y no amar este Dios clavado en una cruz? Quien ama, cree y quiere creer a quien ama.

En el comienzo de su obra Prctica de amor a Jesucristo, San Alfonso dice cita a San Pablo: Revestos de la caridad, que es el vnculo de la perfeccin La caridad aparece en esta obra como la fuerza integradora de la persona que desea seguir a Jesucristo con todas sus fuerzas. Segn San Alfonso: La fe es el fundamento de la caridad, sobre la que se funda; pero la caridad es la que perfecciona la fe; aquel cree con ms firme y viva fe que con ms intenso amor ama a Dios

La caridad, por tanto, pertenece al campo del desarrollo de la fe dndole perfeccin, firmeza y vivacidad. La caridad aporta un impulso integrador a la fe. Estas dos virtudes integran las virtudes y decisiones del hombre en la orientacin fundamental de ser santos y de agradar a Dios. CONCLUSIN

En el siglo XVIII, el llamado "siglo de las Luces" o poca de la Ilustracin, la Iglesia vive un enfrentamiento con los grandes filsofos de la poca. Es la vuelta a la Razn, y muchos pensadores creen que la Iglesia mantiene al pueblo en la ignorancia, carente de pensamiento. Sin embargo, la figura de San Alfonso Mara de Ligorio es la de un hombre totalmente comprometido con su poca. Con una amplia formacin en todos los campos cientficos, culturales y artsticos, Alfonso desarrolla con creatividad todas sus cualidades, siempre al servicio de la evangelizacin defendiendo y demostrando los principios verdaderos de la fe.

Tambin se puede afirmar, para San Alfonso la fe es una opcin radical y dinmica como respuesta de amor al plan salvfico de Dios en Cristo, no es una doctrina llena de teoras, sino una experiencia de vida que da sentido a la existencia humana y por tanto, convierte al creyente en una persona que pone en prctica todas la implicaciones de la autntica fe en Dios.

Otra definicin que se destaca: la fe es don gratuito dado por Dios que pretende animar al hombre para la vivencia de las dems virtudes, de esta manera vivir a plenitud la llamada a vivir conforme a su dignidad como persona creada a imagen y semejanza de Dios.

La fe perfecta abarca no slo al entendimiento sino tambin a la voluntad, est unida a la esperanza y de modo especial a la caridad y con ellas afecta a la totalidad de la persona en respuesta al amor de Dios, manifestado en la cruz por medio de la pasin redentora de Jesucristo.

Y por ltimo, San Alfonso es uno de los hombres que gracias a su fe consagr su vida a Cristo y por eso su nombre est escrito en el libro de la vida. A lo largo de este Ao, ser decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribucin que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a travs del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversin, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos. BENEDICTO XVI. Porta Fidei. Libreria Editrice Vaticana, ciudad del Vaticano. 2011. No 13.

Cfr. VELOCCI Giovanni. Alfonso de Liguori, alla scuola de San Paolo. Jaca Book SpA, Milano. 2011, pp. 13 -16.

Rey mermet. Historia de la Congregacin.

290 p. 92 of

292 p.93 0f

300 p. 95 of

Jn 3, 16

34 p.148 lond

40 p.148 lond

315 p. 98 of

316 p. 99 of

Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en la sencillez evanglica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos concretos de la espera del Seor que no tarda en llegar. Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones en favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Seor, que ha venido a proclamar la liberacin de los oprimidos y un ao de gracia para todos (cf. Lc 4, 18-19). Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres estn escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Seor Jess all donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesin, la vida pblica y el desempeo de los carismas y ministerios que se les confiaban. Ibidem.