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David Bohm-La Totalidad y El Orden Implicado

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ACERVOS

Text of David Bohm-La Totalidad y El Orden Implicado

  • DAVID BOHM LA TOTALIDAD Y EL ORDEN IMPLICADO

    AGRADECIMIENTOS El autor y el editor quieren agradecer la autorizacin necesaria para reproducir sus trabajos a las siguientes personas y entidades: The Van Leer Jerusalem Foundation (captulos 1 y 2, de Fragmentation and Wholeness, 1976); los editores de The Academy (cap. 3, del vol. 19, n. 1, febrero 1975); Academic Press Ltd. (captulo 4, de Quantum Theory Radiation and High inergy Physics, 3.a parte, edicin a cargo de D. R. Bates, 1962); Plenum Publishing Corporation (captulos 5 y 6, de Founda-tions ofPhysics, vol. 1, n. 4, 1971, pgs. 359-381 y vol. 3, n.2, 1973, pgs. 139-168). INTRODUCCION Este libro es una coleccin de ensayos (vanse Agradecimientos) que muestran el desarrollo de mi pensamiento durante los ltimos veinte aos. Tal vez ser til, primero, comenzar Con una breve introduccin que seale cules van a ser las principales cuestiones que se van a discutir, y cmo estn relacionadas entre s. Dira que, en mi trabajo cientfico y filosfico, mi principal Inters ha sido el de comprender la naturaleza de la realidad en general, y la de la consciencia en particular, como un todo cohe-rente, el cual nunca es esttico ni completo, sino que es un proceso interminable de movimiento

  • y despliegue. As que, cuando mir hacia atrs, vi que, cuando era nio, me encontraba fascinado por el enigma, el misterio ciertamente, de lo que es la naturaleza del movimiento. Cada vez que se piensa sobre algo, parece que se capta, o como algo esttico, o como una serie de imgenes estticas. Pero, en la experiencia real del movimiento, uno siente un proceso de flujo continuo, no dividido, con el que la serie de imgenes estticas del pensamiento se relaciona como podra relacionarse una serie de fotos fijas con la realidad de un automvil a toda velocidad. Naturalmente, esta cuestin ya se haba planteado en esencia, filosficamente, hace ms de dos mil aos, en las paradojas de Zenn, pero, hasta ahora, no se puede decir que hayamos alcanzado una solucin satisfactoria. Despus est la cuestin de cul es la relacin que existe entre el pensamiento y la realidad. Como nos muestra una atencin cuidadosa, el pensamiento mismo es un proceso en movi- miento. Es decir, uno puede experimentar una sensacin de flujo en la corriente de consciencia muy parecida a la sensacin de flujo que nos produce el movimiento de la materia en general. No cabra pensar, pues, que esta consciencia sea tambin parte de la misma realidad como un todo? Pero, entonces, querra esto decir que una parte de la realidad conoce a la otra? y hasta dnde sera esto posible? El contenido del pensamiento, nos da simplemente instantneas abstractas y simplificadas de la realidad, o puede ir ms all, hasta algo capaz de abarcar la verdadera esencia del movimiento vivo que nosotros sentimos en la experiencia de la realidad? Est claro que, al reflexionar sobre la naturaleza del movimiento, tanto en el pensamiento como en el objeto del cual se piensa, uno llega inevitablemente a la cuestin de la totalidad. La idea de que el que piensa (el Ego) est, por principio, completamente separado y es independiente de la realidad acerca de la cual est pensando, est, sin duda alguna, firmemente arraigada en toda nuestra tradicin. (Esta nocin se acepta con claridad casi universalmente en Occidente, pero en Oriente hay una tendencia general a negarlo verbal y filosficamente, mientras que, al mismo tiempo, tal concepto impregna la mayor parte de la vida y la experiencia cotidianas, igual que ocurre en Occidente.) Una experiencia tan extendida como la que se acaba de describir, junto con una gran cantidad del conocimiento cientfico moderno, y relativo a la naturaleza y la funcin del cerebro como sede del pensamiento, sugieren firmemente que tal divisin no puede seguir mantenindose con fundamento. Pero esto nos plantea un difcil reto: Cmo vamos a poder pensar coherentemente acerca de una realidad de la existencia nica, no discontinua y fluyente, como un todo que lo mismo contiene al pensamiento (consciencia) que a la realidad exterior a l, tal como nosotros la experimentamos? Esto nos lleva claramente a considerar la totalidad de nuestra visin del mundo, que incluye nuestras nociones generales acerca de la naturaleza del mundo fsico y las relativas al orden total del universo, es decir, la cosmologa. Para ello, nuestras nociones de cosmologa y las de la naturaleza del mundo fsico deben ser compatibles con una explicacin consistente de la consciencia. Y viceversa, nuestras nociones sobre la consciencia deben ser compatibles con el concepto de realidad como un todo. Los dos conjuntos de nociones podrn permitirnos com-prender cmo se relacionan realidad y consciencia. Naturalmente, estas cuestiones son enormes y, en cualquier caso nunca se podrn resolver completa y definitivamente. Sin embargo, siempre me ha parecido importante que se d una in-vestigacin continua, con propuestas encaminadas a resolver el problema que aqu se ha apuntado. Desde luego que la tendencia predominante en la ciencia moderna se ha opuesto a una empresa tal, ya que no se propone objetivos tericos generales, sino relativamente concretos y de detalle pero que, al menos, nos prometen, de vez en cuando, algunas aplicaciones prcticas. Algunas consecuencias del objetivo que me he propuesto chocarn con fuerza con el objetivo que, al parecer, se ha propuesto la corriente generalmente aceptada. En relacin con esto, adems de lo que creo que es el inters intrnseco de cuestiones tan fundamentales y profundas, me gustara llamar la atencin sobre el problema general de la frag-mentacin de la consciencia humana, lo cual se discutir en el captulo primero. Se propone all que las distinciones, generalizadas y omnipresentes, entre la gente (raza, nacin, familia, profesin, etctera), que impiden que la humanidad trabaje unida para el bien comn y, por supuesto, incluso para la supervivencia, tienen uno de los factores clave de su origen en un tipo de pensamiento que trata las cosas como inherentemente divididas, desconectadas y

  • fragmentadas en partes constituyentes an ms pequeas. Y se considera que cada una de es-tas partes es esencialmente independiente y que existe por s misma. Cuando el hombre piensa as de s mismo, tiende inevitablemente a defender las necesidades de su propio Ego contra las de los dems, o, si se identifica con un grupo de gente de la misma clase, defender su grupo de un modo parecido. No puede pensar seriamente en la humanidad como una realidad bsica, que exige su prioridad. Incluso cuando intenta considerar las necesidades de la humanidad, tiende a considerarla como separada de la naturaleza, y as sucesivamente. Lo que estoy exponiendo aqu es que el modo general de pensar del hombre acerca de la totalidad, por ejemplo, su concepto del mundo en general, es decisivo para ordenar la misma mente humana en su conjunto. Si, cuando piensa sobre la totalidad, la considera constituida por fragmentos independientes, su mente tender a trabajar de este mismo modo, pero, si puede incluir las cosas, de una forma coherente y armoniosa, en un todo global que es continuo, no fragmentado, y sin frontera alguna (porque toda frontera es una divisin o ruptura), entonces su mente tender a moverse de un modo similar y fluir de ella una accin coherente con el todo. Desde luego, como ya he sealado, nuestra visin general del mundo no es el nico factor que importa en este contexto. Es cierto que hay que prestar atencin a muchos otros factores, como son las emociones, las actividades fsicas, las relaciones humanas, las organizaciones sociales, etctera. Pero, tal vez porque tenemos ahora un concepto del mundo como de algo no coherente, existe la tendencia generalizada a ignorar tambin la importancia psicolgica y social de tales cuestiones. Lo que estoy sugiriendo es que una apropiada visin del mundo, adecuada a nuestro tiempo, es uno de los factores bsicos necesarios para conseguir la armona del individuo y tambin la de la sociedad como un todo. En el captulo primero se demuestra que la ciencia misma est exigiendo un nuevo concepto del mundo que no sea fragmentario, en el sentido de que el actual mtodo de analizar se-paradamente las diferentes partes que constituyen el mundo no funciona muy bien en la fsica moderna. Se demuestra que, tanto en la teora de la relatividad como en la teora cuntica, unas nociones que supusieran la totalidad no dividida del universo proporcionaran un mtodo mucho ms ordenado para considerar la naturaleza general de la realidad. En el captulo segundo penetramos en el papel que desempea el lenguaje en la fragmentacin del pensamiento. Se pone de relieve que la estructura sujeto-verbo-objeto de las lenguas modernas supone que toda accin surge en un sujeto aislado y acta, o bien sobre un objeto aislado, o bien en forma refleja, sobre el mismo sujeto. Esta estructura omnipresente en nuestro pensamiento nos conduce, durante toda nuestra vida, a una fragmentacin de la totalidad de la existencia en entidades separadas, consideradas como esencialmente fijas, y estticas en su naturaleza. Por eso nos preguntamos si sera posible experimentar con formas de lenguaje nuevas, en las cuales el papel bsico se le diera al verbo, antes que al nombre. Tales formas contendran series de acciones que fluiran y se fundiran unas con otras, sin separaciones ni rupturas tajantes. As, tanto en su forma como en su contenido, el lenguaje se armonizara con el flujo no fragmentado del movimiento de la existencia como un todo. Lo que proponemos aqu no es un nuevo lenguaje como tal, sino ms bien un nuevo modo de usar el lenguaje existente: el reomodo (modo fluyente). Desarrollaremos este modo como una forma de experimentar con el lenguaje, que entendemos ms adecuado para examinar la funcin fragmentadoa del lenguaje comn ms que para ofrecer un nuevo modo de hablar que pudiera emplearse en las comunicaciones prcticas. En el captulo tercero consideramos las mismas cuestiones en un contexto distinto