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juventud como construcción social

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En este artículo se ofrece una interpretación psicosociológica de la adolescencia y la juventud contemporáneas vinculada a los procesos de construcción social de la realidad.

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La juventud como construccin social: Anlisis desde la psicologa social de la adolescenciaMara de la Villa MORAL JIMNEZ Departamento de Psicologa Facultad de Psicologa Universidad de Oviedo EspaaISSN: 1576-0413 | D.L.: AS 933-1998 RESUMEN En este artculo se ofrece una interpretacin psicosociolgica de la adolescencia y la juventud contemporneas vinculada a los procesos de construccin social de la realidad. Ambos estados se consideran como un signo de los tiempos modernos y postmodernos asociados a unos condicionantes contextuales que las han conformado como productos sociohistricos. Se critica la visin conceptualizadora dominante mediante la que se homogeniza la diversidad de tipologas de adolescentes y jvenes bajo la etiqueta reificante la adolescencia y la juventud. De acuerdo con otros investigadores se afirma que no hay adolescencia, sino adolescentes; tampoco hay juventud, sino jvenes. Con objeto de profundizar en esta premisa, se ofrecen definiciones antitticas tales como las relativas a la oposicin condicin natural versus construccin social y la relativa a la juventud como invencin social. Bajo este nivel de anlisis se enfatizan los procesos simblicos de definicin, se reconoce la accin de las convenciones sociales y culturales y, en funcin de stas, la reproduccin de las estructuras de poder y control que determinan su existencia. Se concluye ofreciendo un anlisis diferencial de ambos estados de acuerdo a distintas perspectivas de estudio (psicoevolutiva, cronolgica, sociolgica, etc.) profundizando en la visin psicosociolgica desde la que se define la adolescencia contempornea como un perodo de moratoria psicosocial de carcter socioconstruido. Palabras clave: Adolescencia, juventud, construccin social, identidad, psicologa social de la adolescencia.*"Como el bramido del mar precede de lejos esta tormenta, esta tempestuosa revolucin, por el murmullo de las pasiones nacientes; una agitacin sorda nos avisa de la proximidad del peligro. Cambios de humor, apasionamientos frecuentes, una constante agitacin de espritu, hacen al nio casi ingobernable" J.J. ROUSSEAU. Emilio o de la educacin.

1. Introduccin: Acerca del proceso de construccin social de la adolescencia y la juventud Los investigadores de la realidad social tendemos a construir primero los conceptos (juventud) y con posterioridad amoldamos la diversidad (los jvenes) a la categora conformada socialmente en un ejercicio de reificacin que, bajo parmetros anlogos,

tambin se extiende al orden social donde deja sentir sus efectos (juvenalizacin). En las coordenadas actuales, semejante proceso de conceptualizacin se ampara en el poder de las evidencias y en el estatuto de verdad relegado. De ah la necesidad de desmitificar la adolescencia como estado psicosocial que representa un reto para la investigacin, en los trminos expresados por Casas (2000), mxime en las actuales condiciones de moratoria y cautiverio en la adolescencia (Castillo, 1997, 1999) en las que se hayan inmersos los jvenes contemporneos. Interesa descubrir cmo las tramas sociales, culturales, polticas, histricas, etc., han ido conformando la perspectiva dominante convenida sobre las condiciones actuales mediante las que se posibilita la (re)definicin de los adolescentes y jvenes contemporneos desde parmetros claramente psicosociolgicos (vase Moral y Ovejero, 2004). Algo, en apariencia tan simple, como percibir la diversidad de tipologas e identidades juveniles, que deviene y se retroalimenta de la propia representacin social de la adolescencia subyacente, ha necesitado un largo proceso de constitucin, inoculacin y aprendizaje social asociado a la implicacin de discursividades, poderes, ideologizaciones, aconteceres, intencionalidades, etc., mediante los cuales se ha promovido la transformacin de un mero cmulo de individuos atomizados en una categora social de la que se toma conciencia. Bajo la etiqueta juventud o adolescencia se aglutinan individualidades homogeneizndolas, se recrean visiones estereotpicas, se encubren diferencias biopsicosociales de la que se derivan normas de actuacin, se ritualizan comportamientos intergrupales y se convierten en smbolo y sntoma de un falseado perodo de tormentosa revolucin como sucesin de crisis de identidad que se problematizan asociadas a otros desrdenes de tiempos postmodernos (vase Moral, 2005). En fin, se conceptualiza la adolescencia y la juventud como constructos sociolingsticos reificados y como realidades con evidentes efectos de poder derivados. La juventud es un signo de los tiempos modernos y postmodernos. Esta aseveracin, que entronca directamente con la idea de construccin social de la juventud como producto sociohistrico, constituye una de las premisas de este artculo. En sentido laxo es, ms que una realidad mitificada, un mythos recreado proveedor de explicaciones y potenciado a partir de la emergencia renovada del poder silente de lo dominante que se mimetiza con el entorno. A nivel estrictamente fsico (en el caso de que ese reduccionismo fuera siquiera posible) siempre han existido jvenes, pero no como condicin social asociada a una con(s)ciencia de semejante pertenencia compartida (Moral, 2004). Se construye un grupo social que toma conciencia como tal, inoculndose el sentido compartido de ser, subjetivndolo, y otorgndole verosimilitud, hacindolo creble, como garanta de continuidad al pertenecer a ese mismo sistema referencial. Se modifican las pautas de comportamiento y actitudinales, en un ejercicio adaptativo de accin-reaccin, ante lo sugerido como norma colectiva, conciencia de grupo y corresponsabilizacin. Construir la pubertad, la adolescencia y la juventud es relativamente fcil. Se suele crear y ajustar "la realidad" a la conformacin de una entidad o condicin social que se practica con relativa frecuencia a travs del proceso de etiquetaje social y, cuando lo etiquetado toma conciencia de s mismo, ello favorece tanto la reinstalacin de un estado de certidumbre asociado a bsquedas inducidas como el efecto distractor que se deriva de lo (auto)impuesto. Se trata en los trminos referenciados por Potter (1998) de la

representacin de la realidad asociada al discurso, la retrica y la propia construccin social. En este proceso de construccin social de la adolescencia, negar su carcter socioconstruido supone incurrir en un error interpretativo, subsanable con una mera revisin de su disposicin como estado no diferenciado (subsumido en el estado de adultez) a lo largo de los siglos referenciado mediante anlisis de aspectos sociohistricos (vase Ago, 1996; Alba, 1975; Crouzet-Pavan, 1996; Fabre, 1996; Fraschetti, 1996; Horowitz, 1996; Luzzatto, 1996; Marchello-Niza, 1996; Passerini, 1996; Pastoureau, 1996). Imponer criterios homogeneizantes supone reificar la diversidad con lo que se prima la posibilidad de un conocimiento mistificado sobre la imposibilidad de aprehensin de la totalidad. Se hace aicos tanto la conciencia colectiva como la identidad refleja vinculada a esta etapa psicosociolgica al ignorar los efectos de poder derivados de su contexto prximo y los intentos de cambio, permaneciendo, ante la multitud de cambios experimentados en todas las rdenes en los ltimos aos. Finalmente, se derivan consecuencias negativas de todo intento de incurrir en un reduccionismo interpretativo mediante el que se desvirte el estatuto de verdad y los efectos de poder asociados a ambas categoras. Para aquellos jvenes cuya principal preocupacin es la bsqueda y/o redefinicin de la identidad (vase Clemente, 1995; Coleman y Hendry, 2003; Comas, Aguinaga, Roco, Espinosa y Ochata, 2003; Gonzlez Blasco, 1994; Moral, 1997, 2002, 2004; Moral y Ovejero, 1998a; Ovejero, 1992, 1995; Prez Tornero, 2000; Ruiz de Olabunaga, 1998; Urra, 2002) las etiquetas representen boyas que se atisban y a las que uno se aferra buscando la seguridad que no halla en introspecciones infructuosas. Se anhela el acercamiento a cualquier zona de (in)fluencia de asideros convenidos para reducir las incertidumbres que provoca la tensin de la bsqueda y la propia indefinicin personal. En condiciones como las actuales, se tiende a bsqueda de s mismo basada en un dilogo con el sujeto (Touraine y Khosrokhavar, 2002). No son pocos, sin embargo, los indicadores de la trayectoria a seguir en un terreno con demasiadas pistas falsas, aunque con argumentos verosmiles1 . Ha de tratarse, pues, reconocer las huellas de esa recorrido vital, social y culturalmente determinada, a medida que devienen y se entrecruzan esos haces de caminos en unas condiciones actuales en las que tienden a torcerse, por estar tru(n)cados. En relacin a la juventud y la adolescencia, a pesar de todo lo que se ha investigado, escrito, ledo, discutido, problematizado, etc., o, precisamente debido a ello, se agudizan las controversias. Se trata, en todo caso, de trabajar con adolescentes sin empezar por considerarlos un problema, tal como lo expresa Funes (2003). Sin embargo, abundan los discursos sobre los problemas de los jvenes, siendo buena parte de ellos socioconstruidos e incluso problematizados, incurrindose en personalizaciones interesadas (jovenproblema) y, por el lado de los implicados, se promueven, como mecanismo adaptativo, aceptaciones para sobrellevar su tiempo de moratoria psicosocial (Castillo, 1997, 1999). Incluso hace siglos algunos se podran permitir el lujo de ser jvenes en su justo momento, de modo que haba una sincrona entre la asuncin y ejercicio de su condicin social y la adscripcin cronolgica, lo cual, en nuestros das, ha derivado en la profundizacin del hiato entre la adquisicin de la maduracin psicobiolgica temprana y la ralentizacin en el proceso de insercin (Jover, 1999; Moral y Ovejero, 1999). Ante la dilacin en la adquisicin de derechos y responsabilidades de adulto social se tiende a generalizar un estado de sempiterna transicin que pierde su caracterstica definitoria, la transitoriedad. Deca Ortega y Gasset (1946) que la vida no se da al joven como algo definitivamente he

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